Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Lunes de la I Semana del Tiempo Ordinario.
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Comienzo del primer libro de Samuel 1, 1-8.
Había un hombre sufita, oriundo de Ramá, en la serranía de Efraín, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Fenina; Fenina tenía hijos, y Ana no los tenía. Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo, para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés. Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Fenina para sus hijos e hijas, mientras que a Ana le daba sólo una ración; y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril. Su rival la insultaba, ensañándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril. Así hacía año tras año; siempre que subían al templo del Señor, solía insultarla así.
Una vez Ana lloraba y no comía. Y Elcaná, su marido, le dijo: «Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué te afliges? ¿No te valgo yo más que diez hijos?»
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la primera lectura
Este pasaje de esterilidad, que se repite dentro de la historia de la salvación, pone en evidencia, por un lado, la omnipotencia de Dios que hace surgir la vida de donde parecería no existir; es decir, para Dios no hay nada imposible. Por otro lado, el hecho de que de estas historias de esterilidad como son el caso de la madre de Isaac, de Sansón y del mismo Juan Bautista, nos hacen ver que el proyecto salvífico de Dios no está basado en la flaqueza humana, ni es producto de la casualidad sino de una intervención poderosa y llena de amor por parte de él. Esto nos lleva a reflexionar en cómo Dios se hace presente en nuestra propia historia de salvación y santidad en la que siempre se presenta como el Dios del amor y de la omnipotencia. Basta con echar un vistazo a nuestra vida para descubrir el paso amoroso de Dios que construye un camino, en donde parecería no haberlo. Si te sientes humillado, vencido; si tu vida ha perdido el sentido, recuerda que Dios te escucha como escuchó a estas madres afligidas y que, arraigadas en su fe, supieron esperar en el Dios-que-salva. ¡Ánimo!
Salmo 115, 12-14. 17-19
R/. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R/.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor. R/.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R/.
Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 1, 14-20
Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios, y decía: «Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio».
Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Santo Evangelio
Cuando leemos la llamada de los apóstoles, como hoy que Jesús se encuentra a Simón Pedro y a su hermano Andrés, les dice: ‘síganme, los haré pescadores de hombres’, podríamos pensar que solo para los que tienen un llamado al sacerdocio o a la vida consagrada, pero se equivocan. Cristo llama, es verdad, a algunos, como a mí, nos pide que lo dejemos todo para dedicarnos por completo a su servicio. Pero a ti y a mí, como bautizados, también nos llama. Y Cristo sigue llamando como hace dos mil años y me atrevería a decir que hoy llama con más fuerza que antes.
Nos llama a ser pescadores de hombres; sí, a pescar. La única manera de atraer hombres a que nos sigan es a través del testimonio. Si Simón y Andrés siguieron a Cristo sin conocerle, debía ser porque su presencia atraía, imponía; su autoridad, su firmeza, su ternura en la mirada.
Y aquí les lanzo la pregunta ¿Qué ve la gente en mí? ¿Atraigo por mi autenticidad, por mi solidez, por mi alegría, por mis principios y valores? O más bien no atraigo sino alejo por mis gritos, por mi soberbia, por mi vanidad, por mi crítica, por mi indiferencia.
Si soy de los primeros, llenaré la barca de la Iglesia de hombres y mujeres comprometidos con Cristo y su mensaje de amor. Y si soy de los segundos, pronto esa barca quedará vacía. Y lo más triste, es que me quedaré sola.
Escuchemos a Cristo que sale a mi encuentro hoy y me pide le siga para ayudarle a pescar y llenar la barca de hombres y mujeres felices y alegres, porque han encontrado a Aquél que les llene el corazón, al mismo Cristo Jesús. Transmitir alegría, paz, amor, certeza que solo Él, Cristo, me puede dar.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.
Hoy contemplamos los Misterios Gozosos.
Continuamos compartiendo esta bella serie de vídeos: La vida espiritual, con los hermanos sacerdotes de la Orden San Elías (OSE)
Conozcamos al santo de hoy, San Arcardio, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México y el canal de Youtube El Santo del día.
