Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Miércoles de la I Semana del Tiempo Ordinario.
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del primer libro de Samuel 3, 1-10. 19-20.
En aquellos días, el niño Samuel oficiaba ante el Señor con Elí. La palabra del Señor era rara en aquel tiempo, y no abundaban las visiones. Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos empezaban a apagarse, y no podía ver. Aún ardía la lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios.
El Señor llamó a Samuel, y él respondió: «Aquí estoy.»
Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llarnado.»
Respondió Elí: «No te he llamado; vuelve a acostarte.»
Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. Él se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aqui estoy; vengo porque me has llamado.»
Respondió Elí: «No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte.»
Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.»
Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: «Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: «Habla, Señor, que tu siervo te escucha.»»
Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes: «¡Samuel, Samuel!»
Él respondió: «Habla, que tu siervo te escucha.»
Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse; y todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel era profeta acreditado ante el Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la primera lectura
Algo en lo que debemos ejercitarnos continuamente, sobre todo nosotros que nos ha tocado vivir esta generación, que podríamos llamar «del ruido», es en escuchar al Señor. Este pasaje que relata la vocación o llamado del Profeta Samuel, nos dice que, «en la noche, cuando la lámpara del Señor todavía no se había apagado», Dios llamó a su profeta. Estos términos «noche» y «lámpara del Señor» en el lenguaje bíblico nos hablan del silencio y de la intimidad con Dios, más que de elementos físicos. Es decir, Samuel estaba atento, y aunque cree que es Elí quien le llama, su corazón está a la escucha. El sacerdote, viendo la disposición del joven, lo instruye sobre cómo escuchar y cómo responder a Dios. Es, pues, necesario que nosotros retomemos en nuestra vida estas actitudes de silencio interior y de atención a Dios. Busca, en tu «ruidosa» jornada un momento, no sólo para apartarte de la fuente del ruido, sino para hacer silencio interior. Ya una vez en el silencio interior de tu corazón, busca centrar tu atención de manera amorosa en Dios y escucharás la dulce voz de Aquél que te ama.
Salmo 39, 2. 5. 7-10
R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito.
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños. R/.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.
«Como está escrito en mi libro:
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.
Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 1, 29-39.
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: «Todos te andan buscando». Él les dijo: «Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido». Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Santo Evangelio
Cristo se levantaba de madrugada a orar para tener las fuerzas necesarias para enfrentar el día. ¿Qué hacemos nosotros? Ejercicio, despachar niños, cocinar, encender la televisión, escuchar noticias, prepararnos para ir al trabajo. Todo lo anterior está muy bien y es necesario, pero la oración le daría el toque final para empezar el día, como dicen por ahí, con el pie derecho.
Y no es repetir oraciones de memoria, sino orar desde el corazón. Es compartir con el Maestro, es hablar con un amigo que sé que me está escuchando. Orar es vaciar mi corazón ante el Señor, contarle mis problemas, ilusiones, deseos, preocupaciones, angustias, tristezas; compartir con Él las alegrías, los logros, poner todo lo que traemos en el corazón.
Mientras estoy haciendo la comida, mientras me estoy preparando, es hablar con Él, es ofrecerle el día, es agradecerle porque hoy abrí los ojos. Hablar con el Señor, Él sabrá qué hacer con todo lo que le pongamos, con todo lo que le digamos, con todo lo que vaciemos ante Él.
Así como Cristo empezaba el día elevando el corazón al Padre, así nosotros también debemos empezar nuestro día, vaciando el corazón en su corazón, para que Cristo lo llene de todo lo que necesito para enfrentar mi día.
Hoy tomarme un tiempo para hablar de corazón a corazón con el amigo que sé me está esperando.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.
Hoy contemplamos los Misterios Gloriosos.
Continuamos compartiendo esta bella serie de vídeos: La vida espiritual, con los hermanos sacerdotes de la Orden San Elías (OSE)
Conozcamos al santo de hoy, San Félix, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México y el Beato Devasahayam Pillai con el canal de Youtube Flor y Canto, Santa María Reina de la Paz.
