Imagen de San Miguel Arcángel pisando a Luzbel (Lucifer).
Dios, en su infinita sabiduría, nos ha dado dones y talentos para que los usemos conforme a Su Voluntad. La inteligencia, el liderazgo, la creatividad, la elocuencia, la capacidad de amar y de servir, todo proviene de Él. Sin embargo, el verdadero desafío no está en recibir estos dones, sino en cómo los utilizamos.
Un ejemplo claro es el del arcángel Luzbel. Fue creado con belleza, inteligencia y poder, pero en lugar de usarlos para glorificar a Dios, se dejó consumir por la soberbia y cayó en la rebeldía. Creyó que no necesitaba a su Creador, que podía ser autosuficiente, que su talento le daba derecho a hacer lo que quisiera. Así, pasó de ser el ángel de luz a convertirse en Satanás, el adversario de Dios.
Este mismo peligro acecha a los hombres. Cuando el talento y la inteligencia se separan de la humildad y la obediencia a Dios, pueden convertirse en instrumentos de destrucción. La Biblia nos advierte sobre esto:
«Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.» (Santiago 4:6)
La inteligencia no es mala en sí misma, pero si se usa para la manipulación, el engaño o la autosuficiencia, se convierte en un arma contra el propio hombre. En cambio, si la ponemos al servicio del bien, puede transformar vidas y edificar el Reino de Dios. Jesús nos enseñó que la verdadera grandeza no está en acumular poder, sino en servir a los demás:
«El mayor entre ustedes será su servidor.» (Mateo 23:11)
¿Cómo debemos usar nuestros talentos?
Para entender el propósito de los dones que Dios nos ha dado, debemos hacernos tres preguntas fundamentales:
- ¿Qué dones me ha dado Dios?
- ¿Para qué me los ha dado?
- ¿Cómo debo utilizarlos según Su Voluntad?
Si no sabemos responder a estas preguntas, la Sagrada Escritura nos da claridad. En la Parábola de los Talentos (Mateo 25:14-30), Jesús enseña que cada uno ha recibido talentos de Dios y que se espera que los usemos para Su gloria y para el bien de los demás. No podemos enterrarlos por miedo o usarlos de manera egoísta, pues se nos pedirá cuentas.
«A cada cual se le ha dado la manifestación del Espíritu para provecho común.» (1 Corintios 12:7)
Esto significa que nuestros dones no son para beneficio propio, sino para servir. Si Dios te ha dado inteligencia, úsala para ayudar, para enseñar, para construir. Si te ha dado el don del liderazgo, guíate por la verdad y la justicia. Si te ha dado riqueza, compártela con los más necesitados.
El peligro de desviar el talento
Cuando el talento se usa mal, puede causar daño. Un caso actual es el del ex-presidente Rafael Correa, un hombre con una gran inteligencia y capacidad de liderazgo, pero que, en su afán de complacer a ciertos sectores, terminó aprobando medidas que iban en contra del diseño de Dios, como la ideología de género. En su intento de ser aceptado por algunos, perdió de vista principios fundamentales y, con ello, la oportunidad de usar su inteligencia para defender con firmeza los valores de la familia.
Esto nos recuerda que los dones mal utilizados pueden tener consecuencias graves. Por eso, debemos discernir con oración y estudio de la Palabra cómo usarlos de manera correcta.
La clave: La humildad y la obediencia a Dios
El problema nunca es el talento, sino la soberbia. Luzbel cayó porque se creyó autosuficiente. Muchos hombres han caído por lo mismo. Pero Dios nos llama a ser diferentes, a reconocer que nuestros dones vienen de Él y que debemos usarlos con humildad.
La mejor manera de aprender esto es a través de la Santa Misa y la reflexión diaria de la Biblia. Si no puedes asistir a Misa presencialmente, hoy existen medios virtuales para escuchar la Palabra y recibir dirección de sacerdotes preparados. Así podremos entender mejor qué quiere Dios de nosotros, cuál es nuestra verdadera vocación y cómo debemos utilizar lo que nos ha dado.
«El temor del Señor es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es inteligencia.» (Proverbios 9:10)
No caigamos en la trampa de creer que somos autosuficientes. Seamos fieles administradores de los dones de Dios, usándolos para nuestra salvación y para el bien de los demás. Al final, cuando nos presentemos ante Él, no nos preguntará cuántos talentos tuvimos, sino cómo los usamos.
«Bien, siervo bueno y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor.» (Mateo 25:23)
Un vídeo donde el ex-presidente Rafael Correa demuestra con veracidad, contundencia y con argumentos de que la razón lo acompañan en un tema económico-social.
Y este vídeo es lo que tristemente fue la caída de este presidente, no podemos ni debemos contradecir la inteligencia con los principios y valores cristianos que decimos profesar. Justificar lo injustificable hizo que utilice la inteligencia de mala manera, contradiciendo la defensa de la familia nuclear como premisa de su gobierno al principio de su mandato solo para quedar bien frente a un grupillo con intereses particulares y no sobre la defensa de la base de la sociedad que es la familia.

1 comentario en “Los dones de Dios: Un regalo que puede elevarnos o destruirnos”
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