Los incendios de California: ¿un llamado de atención divino?

Imagen del incendio en California, cortesía: France 24.

Los devastadores incendios que han arrasado con miles de hectáreas en California son un recordatorio impactante de la fragilidad de la humanidad frente a la naturaleza, y para algunos, un llamado divino a reflexionar sobre nuestra conducta y palabras. En medio de este contexto, ciertos comentarios recientes, como los de la presentadora comediante Nikki Glaser, quien se burló de Dios, han generado indignación entre los creyentes, quienes ven este tipo de blasfemia como un desprecio directo hacia el Creador.


Aunque en la sociedad moderna muchos rechazan la idea de un Dios que castiga, las Sagradas Escrituras son claras: la blasfemia y el desprecio hacia el Altísimo no quedan sin consecuencias. El apóstol San Pablo lo advierte: «No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará» (Gálatas 6:7). Cuando el hombre profana el nombre de Dios, el precio puede ser alto, como lo demuestra la historia bíblica y la experiencia de quienes se han burlado de lo sagrado.

Dios castiga la blasfemia: evidencia en las Escrituras

A lo largo de la Biblia, Dios deja claro que el pecado de la blasfemia es grave y acarrea consecuencias. En Levítico 24:16 se ordena: «El que blasfeme el nombre del Señor ha de ser condenado a muerte; toda la congregación lo apedreará». Aunque en la actualidad no vivimos bajo la ley mosaica, el principio sigue vigente: la blasfemia es un acto que desata la justa ira divina. Asimismo, en Éxodo 20:7 se nos recuerda: «No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano, porque el Señor no dará por inocente al que tome su nombre en vano.»

Dios ha intervenido en la historia humana para castigar a quienes se burlan de su santidad. Un ejemplo es el del rey Herodes en el Nuevo Testamento. Según Hechos 12:23, Herodes aceptó la adoración de la gente que lo llamaba “un dios”, y no dio la gloria al Señor. Como consecuencia, «fue herido por un ángel del Señor, y expiró comido de gusanos.» Otro caso es el de los hijos de Coré en el Antiguo Testamento, quienes desafiaron la autoridad de Dios y terminaron siendo tragados por la tierra (Números 16:31-33).

Personajes que sufrieron por blasfemar

La historia también ofrece lecciones impactantes. Muchos personajes públicos que se burlaron de Dios o hicieron declaraciones blasfemas sufrieron consecuencias inesperadas. Por ejemplo, el músico John Lennon declaró en 1966 que los Beatles eran «más famosos que Jesucristo». Años después, murió trágicamente asesinado. Otro caso es el del actor y cantante Frank Sinatra, quien en su arrogancia dijo: «Yo haré las cosas a mi manera». Según algunos relatos, murió en una agonía marcada por tormentos espirituales.

El conocido y polémico ex presidente venezolano Hugo Chávez afirmó mediante una transmisión en vivo que Dios era un mentiroso y de manera retórica maldijo al pueblo Israelí: «Dios es un mentiroso, no existe un enviado, el verdadero Dios es la voz del pueblo».

La actriz y tristemente figura sexual estadounidense Marilyn Monroe fue visitada por un pastor protestante que aseguraba ser un enviado por Dios para predicarle su palabra, pero ella le respondió «Yo no necesito a su Jesús». Una semana después la mujer apareció curiosamente muerta, al parecer por una sobredosis de píldoras para dormir, pero esa versión sigue en tela de juicio.

Tancredo Neves, quien durante una campaña presidencial, el entonces candidato por Brasil presumió públicamente que había logrado más de 500 mil votos en su partido y dijo las siguientes las palabras «Ni siquiera Dios me podrá arrebatar la presidencia». Sin embargo, el candidato murió nueve meses después por una enfermedad infecciosa y no logró llegar a la presidencia.

Christine Hewitt, una famosa animadora jaimaquina protagoniza uno de los casos más recordados por sus desafiantes palabras ante Dios y su Palabra, en plenos programa en vivo: «La Biblia, la Palabra de Dios fue el peor libro escrito en la vida». La también periodista murió tiempo después a causa de un accidente automovilísticos a causa de su ebriedad y alta velocidad.

Joseph Bruce Ismay, el hombre que construyó el Titanic con el apoyo de la compañía White Star Line desafió a Dios con sus palabras aseverando «Ni Dios puede hundir este barco». Ya la mayoría sabemos lo que pasó después, el «indestructible» barco hundió dejando centenares de muertos. Aunque inicialmente Bruce sobrevivió, años después falleció, viviendo en sus últimos años un tormento tras el hundimiento del Titanic.

Cazuza, cantante y compositor de la banda brasileña Varaos Vermelho, quiso burlar a Dios en una de sus presentaciones en Rio de Janeiro mientras fumaba y tiró el humo al aire diciendo frente a los millones de seguidores: «Dios, esto es para ti». Meses después fue diagnósticado con VIH Sida y tras tratamientos fallidos, perdió la vida a sus 32 años.

Incluso en el mundo del espectáculo actual, el desdén por Dios y lo sagrado se ha convertido en un triste espectáculo. Cuando figuras públicas como Nikki Glaser emplean su plataforma para burlarse de la fe, se levantan voces que claman por justicia divina. Estas actitudes no solo hieren a los creyentes, sino que son un desafío directo a la autoridad y santidad de Dios.

Reflexión: un llamado al arrepentimiento

Los incendios de California nos recuerdan que la naturaleza está fuera de nuestro control y que, ante el poder de Dios, somos pequeños. Si bien nadie puede afirmar con certeza que estos desastres son un castigo directo, sí representan una oportunidad para reflexionar y volvernos a Dios con humildad y respeto. En palabras de 2 Crónicas 7:14: «Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de sus malos caminos, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y sanaré su tierra.»

En un mundo cada vez más secularizado, las burlas contra lo sagrado no deben tomarse a la ligera. Dios sigue siendo un Dios de justicia, y sus juicios son verdaderos y rectos (Salmos 19:9). Recordemos que nuestro deber como creyentes es defender la verdad, orar por los que blasfeman y advertirles que el juicio divino es inevitable si no se arrepienten.

A pesar de toda esta desgracia, Dios manifestó su amor a quienes confiaron en Él, muchos casos de milagros divinos se han reportado a raíz de los incendios, a continuación les compartimos este vídeo:


La humanidad necesita despertar. Estos tiempos difíciles son un recordatorio de que no podemos vivir alejados de Dios y esperar que no haya consecuencias. Que las palabras y actos de los demás no nos desvíen de nuestro llamado: predicar el Evangelio y vivir en santidad.

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