Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Pochauixco, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Martes de la III Semana del Tiempo Ordinario.
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del segundo libro de Samuel 6, 12b-15. 17-19.
En aquellos días, fue David y llevó el arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, haciendo fiesta. Cuando los portadores del arca del Señor avanzaron seis pasos, sacrificó un toro y un ternero cebado. E iba danzando ante el Señor con todo entusiasmo, vestido sólo con un roquete de lino. Así iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores y al sonido de las trompetas. Metieron el arca del Señor y la instalaron en su sitio, en el centro de la tienda que David le había preparado. David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión al Señor y, cuando terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los ejércitos; luego repartió a todos, hombres y mujeres de la multitud israelita, un bollo de pan, una tajada de carne y un pastel de uvas pasas a cada uno. Después se marcharon todos, cada cual a su casa.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la Primera lectura
El pueblo de Israel había solicitado en tiempos de Samuel un rey que gobernara al pueblo y que les dirigiera en las batallas contra sus enemigos; Dios aceptó cumplir a su petición y les impuso a un rey, pero Saúl no fue del agrado de Dios por sus constantes infidelidades. En cambio, David fue siempre definido por los escritos posteriores como un rey «de acuerdo con el corazón de Yavéh», para significar con ello, que David era dócil y fiel a su Señor. Nada hay más grato y agradable a Dios que un hombre que sabe cumplir con sus responsabilidades y sabe darle su lugar a Dios; jamás estará reñido reconocer las propias capacidades y dar la gloria que a Dios corresponde. David tiene gusto en llevar el arca de la alianza a su nueva capital, la recién conquistada Jerusalén, pero lo hace como un auténtico y verdadero fiel, no como alguien que cumple de mala gana con una obligación molesta. Para David, Dios es el centro de su vida y la razón de sus triunfos, así como de su reinado, no puede menos que serle agradecido y fiel en todo momento. De ellos nos dará muestras el mismo Jesús quien confiesa que ser dócil y obediente a su Padre, es para él su verdadero alimento. Adán, Eva y Satanás (el ángel caído) interpretan la obediencia a Dios como algo que daña su propia dignidad, para Jesús -al igual que David- obedecer a Dios es la máxima dignidad a la que puede aspirar un ser humano.
Salmo 23, 7-10
R/. ¿Quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor en persona.
¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.
¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra. R/.
¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.
¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria. R/.
Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 3, 31-35.
En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: «Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan».
Él les respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Santo Evangelio
Cualquiera que leyera por primera vez este pasaje del Evangelio pensaría que Jesús, después de que le avisan que afuera lo están buscando su madre y sus hermanos, detendría todo lo que estaba haciendo para salir a recibirlos. Nadie esperaría una reacción como la que escuchamos: ‘¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?’
Parecería una falta de respeto o una falta de amor para su madre y sus hermanos, pero más bien lo que está haciendo es dar una nueva dimensión a lo que es una verdadera familia.
Jesús nos enseña que aunque la familia de sangre es un regalo, existe una familia espiritual que no se define por el apellido sino por la sintonía con Dios. Jesús mira a los que están sentados a su alrededor y dice: ‘el que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre’.
En nuestra realidad, a menudo nos sentimos solos o incomprendidos, incluso por nuestros parientes más cercanos. Este pasaje es un abrazo al corazón porque nos recuerda que pertenecemos a una familia inmensa. Hacer la voluntad de Dios, que en el fondo es vivir en el amor y la verdad, es lo que nos da el ADN de Jesús.
Ya no somos seguidores lejanos, somos su familia, compartimos el mismo Padre, la misma Madre, el mismo hogar, la misma mesa, el mismo propósito. Esto cambia por completo nuestra forma de convivir. Si alguien busca a Dios con sinceridad, esa persona es mi hermano, sin importar de dónde venga.
A veces nos desgastamos intentando que nuestra familia biológica entienda nuestra fe o encaje en nuestras expectativas, y no hay que dejar de hacer el esfuerzo por eso, pero Jesús nos invita a descansar en esta nueva identidad: ‘aquel que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana, mi madre’. Poner la voluntad del Padre en primer lugar no nos aleja de los nuestros, al contrario, nos da un amor más grande para quererlos mejor, sabiendo que nuestro verdadero hogar está en el Reino que Jesús vino a construir.
Agradécele a Dios poder ser parte de su familia. Reconozcamos en los demás al hermano, la hermana, el padre o la madre que se esfuerza cada día por hacer la voluntad de Dios con alegría.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.
Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.
Continuamos compartiendo esta bella serie: La vida espiritual, con los hermanos sacerdotes de la Orden San Elías (OSE)
Conozcamos a la santa de hoy, Santa Ángela de Mérici, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México y El santo del día.
