Imagen: Jesús a sus discípulos: Me voy al que me envió. Theios Parrhesía.

Santa Misa presidida por el Padre Fernando Monzón, desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Martes de la VI Semana de Pascua.
Tomado de: Eucaristía diaria – Arzobispado de Santiago de Chile
Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y toda tu familia.
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 16, 22-34
En Filipos, la multitud se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados les hicieron arrancar la ropa y ordenaron que los azotaran. Después de haberlos golpeado despiadadamente, los encerraron en la prisión, ordenando al carcelero que los vigilara con mucho cuidado. Habiendo recibido esta orden, el carcelero los encerró en una celda interior y les sujetó los pies en el cepo.
Cerca de la medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban las alabanzas de Dios, mientras los otros prisioneros los escuchaban. De pronto, la tierra comenzó a temblar tan violentamente que se conmovieron los cimientos de la cárcel y, en un instante, todas las puertas se abrieron y las cadenas de los prisioneros se soltaron. El carcelero se despertó sobresaltado y, al ver abiertas las puertas de la prisión, desenvainó su espada con la intención de matarse, creyendo que los prisioneros se habían escapado. Pero Pablo le gritó: “No te hagas ningún mal, estamos todos aquí”.
El carcelero pidió unas antorchas, entró precipitadamente en la celda y, temblando, se echó a los pies de Pablo y de Silas. Luego los hizo salir y les preguntó: “Señores, ¿qué debo hacer para alcanzar la salvación?”
Ellos le respondieron: “Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y toda tu familia”. En seguida le anunciaron la Palabra del Señor, a él y a todos los de su casa. A esa misma hora de la noche, el carcelero los atendió y curó sus llagas. Inmediatamente después, fue bautizado junto con toda su familia. Luego los hizo subir a su casa y preparó la mesa para festejar con los suyos la alegría de haber creído en Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL 137, 1-3. 7c-8
R/. ¡Tu derecha me salva, Señor!
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo y daré gracias a tu Nombre. R/.
Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R/.
Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R/.
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Cf. Jn 16, 7. 13
Aleluya. “Les enviaré el Espíritu de la Verdad; Él les hará conocer toda la verdad”, dice el Señor. Aleluya.
SANTO EVANGELIO
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del Santo Evangelio según san Juan 16, 5-11
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Me voy ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: ‘¿A dónde vas?’ Es que su corazón se ha llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo, es cierto lo que les digo: Les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Consolador; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.
Y cuando él venga, establecerá la culpabilidad del mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está condenado».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión
Es normal que nos gane la tristeza cuando algo que queremos se termina o alguien querido se va. Nos pasa a todos. En este pasaje los discípulos están con el corazón lleno de tristeza porque Jesús les dice que ya se va; se quedan tan bloqueados con la noticia de su partida, que se les olvida preguntar lo más importante ¿a dónde iba o para qué?
Dios tiene que moverse de una forma para estar presente de otra todavía mejor, y Jesús se los dice de una forma que suena raro: ‘les conviene que yo me vaya’. ¿Cómo les va a convenir que se vaya su maestro? Y lo dice porque si no se va, no puede venir el Paráclito, el Espíritu Santo.
En nuestra vida diaria a veces nos aferramos a etapas o situaciones porque nos dan seguridad, pero Jesús nos enseña que hay despedidas que son necesarias para que llegue una fuerza nueva y más profunda a nuestra realidad. Aquí es donde entra el papel del Espíritu Santo que Jesús describe como el que convencerá al mundo de su error; no viene a regañarnos, sino abrirnos los ojos sobre la verdad.
Nos ayuda a darnos cuenta de que el pecado no es solo portarse mal, sino no confiar en el amor de Dios; nos enseña que ya no caminamos solos, que tenemos a un defensor interno que nos va dando claridad cuando todo se pone confuso.
San Juan Bosco decía: ‘tristeza y melancolía, fuera de la casa mía’. Él entendía que aunque haya momentos difíciles, el cristiano no puede vivir en la queja, debe vivir en la alegría, porque ahora vive en presencia del Espíritu Santo. Si Jesús prometió que nos enviaría su fuerza, entonces no hay lugar para el desánimo y la tristeza.
La lección para nosotros hoy es que, cuando lleguen esos momentos difíciles, hay que dejar de estar tristes y empezar a pedirle al Espíritu Santo que nos enseñe a seguirlo y a ver lo que está por venir. A veces lo que parece el final, es el espacio que Dios está preparando para llenarnos de algo mucho más grande, llevados por la fuerza de lo alto que ha de venir.

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.
Evangelio del día con el P. Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Homilía de hoy con el P. Santiago Martín, Franciscanos de María, Magnificat.TV desde Madrid, España.
Homilía de hoy con el P. Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.
Durante la Pascua hasta el día de Pentecostés rezaremos la oración «Regina Caeli» en vez del Ángelus .

ESPAÑOL
G: Reina del cielo, alégrate, aleluya.
T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.
G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.
T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.
G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.
T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.
Oremos:
Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)
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LATÍN
V: Regina caeli, laetare, alleluia.
R: Quia quem meruisti portare, alleluia.
V: Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
R: Ora pro nobis Deum, alleluia.
V: Gaude et laetare Virgo María, alleluia.
R: Quia surrexit Dominus vere, alleluia.
Oremus:
Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.
Gloria Patri, et Fili, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saeccula saeculorum. Amen. (3 veces)
Benedicto XIV estableció, en 1742, que durante el tiempo Pascual (desde la Resurrección del Señor hasta el día de Pentecostés) se sustituyera el rezo del Ángelus por la antífona «Regina Caeli».
Reflexión: Consagración a la Santísima Virgen María, Día 10, Morir cada día, con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Ecuador.
Conozcamos a los santos de hoy, santos Nereo, Aquileo y Pancracio, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México y Despertar con Dios.
Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el Proyecto Dominus Tecum
Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.
Ver también: Liturgia de Las Horas para hoy Martes de la VI Semana de Pascua.
Ver también: Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Lunes de la VI Semana de Pascua 11052026
