Santa Mariana de Jesús Paredes – San Felipe Neri – Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Martes de la VIII Semana del Tiempo Ordinario 26052026

Imagen: Santa Mariana de Jesús Paredes y San Felipe Neri. Theios Parrhesía.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero Javier Martín, Franciscanos de María, desde Madrid, España, transmitido por el canal de youtube Magnificat.TV

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo,  desde el pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Martes de la VIII Semana del Tiempo Ordinario.

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Los profetas vaticinaron sobre la gracia destinada a ustedes. Por lo tanto, pongan toda  su esperanza en la gracia

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 10-16.

 

La salvación fue el tema que investigaron y escrutaron los profetas, los que predecían la gracia destinada a vosotros. El Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, les declaraba por anticipado los sufrimientos de Cristo y la gloria que seguiría; ellos indagaron para cuándo y para qué circunstancia lo indicaba el Espíritu. Se les reveló que aquello de que trataban no era para su tiempo, sino para el vuestro. Y ahora se os anuncia por medio de predicadores que os han traído el Evangelio con la fuerza del Espíritu enviado del cielo. Son cosas que los ángeles ansían penetrar. Por eso, estad interiormente preparados para la acción, controlándoos bien, a la expectativa del don que os va a traer la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os amoldéis más a los deseos que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia. El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, porque dice la Escritura: «Seréis santos, porque yo soy santo.»

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la primera Lectura

 

El apóstol Pedro retoma del evangelio de Mateo la indicación de Jesús de buscar por sobre todas las cosas la santidad. Sin embargo, hoy vemos que en nuestro mundo moderno, en el cristianismo del siglo XXI, son pocos los que aspiran y trabajan seriamente para alcanzar la santidad. Nos vamos conformando con ser católicos «del montón», que se contentan sólo con cumplir lo más elemental de la vida cristiana, como es asistir el domingo a misa y, si bien nos va, en comulgar con frecuencia; pero sin dedicarse asiduamente a la oración y a la penitencia que son los principales instrumentos para la santidad. Esto es porque, para que la Palabra de Dios pueda penetrar el corazón, y su luz iluminarlo, es necesario pasar largos, muy largos ratos en oración, dejando que el misterio se haga parte de nuestra vida y, por otro lado, la penitencia que abre la posibilidad a la voluntad de aceptar la Palabra como parte de la vida. Es por ello que sin estos dos elementos de la vida cristiana difícilmente se desarrolla la santidad en nosotros. Es, pues, necesario, como nos los pide hoy el apóstol, que «no nos acomodemos a los deseos que teníamos antes» de haber conocido a Cristo. Nuestra vida pasada debe quedar sepultada en el Evangelio de la vida de modo que nuestras palabras, pensamientos y acciones correspondan a una persona que se conduce conforme al evangelio y no conforme a los deseos mundanos que emergen de nuestra carne pecadora. Si la gente que nos rodea no ve en nosotros este tipo de personas jamás se sentirán invitadas a convertirse a Jesús. Sé santo, esa es tu vocación más profunda.

 

Salmo 97, 1-4

 

R/. El Señor da a conocer su victoria.

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclamad al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 10, 28-31.

 

En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: «Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte».

Jesús le respondió: «Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Santo Evangelio

 

El Evangelio de hoy nos debe poner a pensar en lo que realmente estamos dispuestos a soltar por seguir a Jesús. Pedro le dice, como quizá lo hayamos hecho alguna vez nosotros: ‘Señor, nosotros ya lo dejamos todo por ti’. Como diciéndole: ‘bueno, entonces a nosotros ¿de a cómo nos toca?

Y es una reacción naturalmente humana, como queriendo asegurar o asegurarnos que el sacrificio que hemos hecho por Jesús ha valido la pena y queremos que alguien lo reconozca. Jesús le responde con una promesa muy fuerte: Nadie que deje casa, familia o bienes por su causa se quedará con las manos vacías.

Nos dice incluso que recibiremos cien veces más ya desde ahora, aunque también menciona que vendrán con persecuciones. Esto nos debería de aterrizar mucho porque nos recuerda que seguir a Jesús no es un negocio para que todo nos salga perfecto: te doy y me das y que todo, además de todo, será sencillo, sino que es una inversión de vida donde la ganancia es más que todo la paz.

No siempre como nosotros lo entendemos o como estamos acostumbrados; incluso esa ganancia de paz es posible que a veces ni la lleguemos a ver. A veces nos da miedo perder tiempo, perder nuestro dinero o nuestra comodidad por vivir nuestra fe o por ayudar a otros, pero Jesús nos asegura que lo que demos por Él regresará multiplicado en formas que ni siquiera lo imaginamos.

No se trata de quedarnos sin nada, sino de no estar amarrados a nada para que Dios pueda llenarnos de lo que verdaderamente importa. Hay que aprender a tener sin retener; un día lo tienes y otro día quizás no, y que eso no te quite la paz, ni más ni menos, solo lo que necesitamos.

Sobre este tema del desprendimiento San Francisco de Asís decía, recuerda que cuando dejes este mundo, no te llevarás nada de lo que has recibido, solo lo que has dado. Él entendió que la verdadera riqueza no es la que acumulamos para nosotros, sino lo que somos capaces de soltar por amor por los demás.

La invitación de hoy es a confiar en que Dios es la mejor recompensa y que nunca te va a pedir algo sin darte muchísimo más a cambio. Dios no se deja ganar en generosidad y Él sabe perfectamente cómo recompensarnos y reconocernos ahí en donde nadie nos ve, en lo más íntimo de nuestro corazón.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.

 

 

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.

 

 

Homilía de hoy con el P. Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

Homilía de hoy con el P. Santiago Martín, Franciscanos de María, Magnificat.TV desde Madrid, España.

 

 

Durante el Tiempo Ordinario rezamos la oración del Ángelus a las 06h00, 12h00, 18h00 y 00h00.

 

Imagen: Ángelus, Theios Parrhesía.

El ángel del Señor anunció a María.

Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve, María...

He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María...

Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María…

Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.

Oremos

 

Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

 

Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el  Proyecto Dominus Tecum

 

Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.

 

 

Reflexión: Septenario al Espíritu Santo – El don de Consejo, con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Ecuador.

 

 

Conozcamos a los santos de hoy, San Felipe Neri, con el P. José Gabriel Ansaldi, OSE desde Ecuador, P. José Arturo López Cornejo y el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México; y Santa Mariana de Jesús Paredes con los canales de youtube Despertar con Dios y la Vida de los santos.

 

¡Feliz día de San Felipe Neri!

 

Máximas de San Felipe Neri para alcanzar la santidad

 

1. Quien busca otra cosa que no sea Cristo, no sabe lo que busca.
2. Felices vosotros, jóvenes, porque tenéis tiempo para hacer el bien.
3. No es tiempo de dormir: el Paraíso no está hecho para los perezosos.
4. Esquivad la excesiva comodidad, porque ella arruina lo poco bueno que hemos podido conseguir.
5. No os carguéis de muchas devociones; tened más bien pocas pero seguras y cumplidlas correctamente.
6. Sed devotos de María, porque éste es el mejor medio para obtener las gracias de Dios.
7. Manténganse lejos de los lugares de diversiones mundanas, porque estos nos ponen siempre en peligro de pecar.
8. Hijos míos: mortifíquense en las cosas pequeñas para poder mortificarse luego en las más grandes.
9. No se crean maestros espirituales y no piensen que ustedes convertirán a todos; primero pensad en convertiros a vosotros mismos, que el resto vendrá solo.
10. No se burlen de los defectos naturales del prójimo si quieren conservar la caridad.
11. No coman fuera de horario; de lo contrario no alcanzaréis jamás la continencia.
12. Para conservar la castidad el mejor remedio es descubrir prontamente los propios pecados al confesor.
13. Un hombre sin oración es como un animal sin razón.
14. No os toquéis el uno con el otro, ni siquiera por broma, ni tengáis demasiada relación con las mujeres, aunque sean las propias hermanas. El diablo aprovecha hasta de esto para hacer caer a los jóvenes.
15. Cuando vayan a confesarse digan primero el pecado más grave, así el demonio no os tentará para ocultarlo al final.
16. No os excuséis jamás cuando seáis corregidos y nunca digáis una palabra en alabanza propia, ni siquiera en broma.
17. Uno no se hace santo en cuatro días, sino poco a poco.
18. Nada encuentro en este mundo que me guste, pero me gusta que sea así.
19. Buscad siempre ser humildes, y si caéis en algún pecado pensad que eso ocurrió a causa de vuestra soberbia.
20. No hay que aferrarse al medio, sino al Fin. Muchos se empeñan en mortificaciones corporales pero no piensan jamás en el Fin, es decir, en amar a Dios.
21. Si recibís alguna corrección de parte de alguno, no os mostréis tristes, sino volved a ellos con un rostro alegre; así os reconciliaréis más fácilmente.
22. Quien quiera ser obedecido, que mande poco.
23. No basta con obedecer y honrar a los superiores; es necesario también honrar también a los iguales y a los inferiores.
24. Bastarían diez personas verdaderamente separadas de las cosas del mundo y que no quisieran otra cosa que la voluntad de Cristo para convertir el mundo entero.
25. Para ayudar al prójimo no hay que tener ni tiempo ni lugar para sí.
26. Sin oración somos como bestias. Hay que elevar muchas veces nuestras mentes a Dios con una pequeña oración.
27. Los jóvenes se guarden de la carne y los viejos de la avaricia.
28. No dejes nunca de hacer el bien por la vanagloria que sientas en hacerlo. Basta que ella sea compañera y no patrona, aunque en realidad lo mejor es que sea sierva.
29. Hay que desear superar en santidad a San Francisco, a San Pablo y a todos los santos, y aunque no podamos alcanzarlos, jamás debemos dejar de tenerlos por meta.
30. ¡Haced propósitos concretos! No tantas palabras, ¡hechos! Jesús comenzó primero a hacer y luego enseñó. ¡Cuántos hablan maravillosamente de la virtud, pero la practican mal!

 

Ver también:  Liturgia de Las Horas para el Martes de la VIII Semana del Tiempo Ordinario – Memoria Santa Mariana de Jesus Paredes ó Liturgia de Las Horas para el Martes de la VIII Semana del Tiempo Ordinario – Memoria San Felipe Neri

 

Ver también: Santa María Madre de Iglesia – Lunes de Pentecostés – Santa Misa y Liturgia de La Palabra de la VIII Semana del Tiempo Ordinario 25052026

 

Mira y descarga: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía.

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