Imagen de perros callejeros durmiendo en el estacionamiento del supermercado Aki en Pujilí. Estos animales son propensos a convertirse en perros ferales.
Por Informa-Te Ve LATAM
Tigua Niño Loma, Pujilí – Cotopaxi | Desde abril, la comunidad de Tigua Niño Loma vive una pesadilla que se ha vuelto cotidiana. Más de 200 borregos han sido brutalmente devorados por perros ferales —perros abandonados, hambrientos, que han vuelto a su instinto salvaje—, dejando a familias enteras, especialmente a los ancianos, en el desamparo total. Esta no es una tragedia natural. Es una tragedia provocada por la irresponsabilidad y la crueldad humana.
Los responsables tienen nombre y rostro: los dueños de animales de granja, los ganaderos y agricultores que utilizan perros como simples herramientas, como “guardianes baratos”, a los que no alimentan, no vacunan, no esterilizan ni cuidan, y que cuando ya no les sirven, los botan al páramo como si fueran basura.
José Vega, presidente de la comunidad, denuncia entre impotencia y rabia:
“Muchos vecinos aquí tienen perros solo para que cuiden sus borregos o cerdos, pero no les dan ni comida ni agua. Cuando el perro se enferma o se vuelve inútil, lo botan en el páramo. Y ahora pagamos todos por esa crueldad. ¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando esto?”
¿Qué son los perros ferales? Víctimas de los mismos que hoy lloran pérdidas
Los perros ferales son perros que alguna vez fueron domesticados y que, tras el abandono, han recuperado sus instintos salvajes. Forman manadas, cazan animales de granja y silvestres, y rompen el equilibrio ecológico de los frágiles páramos andinos.
Son una amenaza real. No solo por la muerte de los borregos, sino porque transmiten enfermedades como el moquillo y el parvovirus a especies nativas, interfieren en la cadena alimenticia del Cóndor Andino, y destruyen el equilibrio de todo un ecosistema. Pero lo más grave es que estos perros no llegaron solos: fueron traídos y luego desechados por sus propios dueños.
La culpa no es del perro: es de quien lo usa y lo abandona
Es hora de decirlo claro: los dueños de ganado y animales de granja en la Sierra Centro del país han sido los principales responsables de esta tragedia.
- Adoptan perros solo como guardianes de predios o ganado.
- No les dan comida. Los perros hurgan en la basura para sobrevivir.
- No los vacunan, no los esterilizan, no los cuidan.
- Los botan al páramo cuando ya no les sirven.
¿Y ahora? Ahora lloran la pérdida de sus borregos. Pero ¿cuántos de ellos provocaron esta tragedia por su egoísmo, negligencia y maldad?
Esto no es una simple costumbre rural, es una falta moral y legal, un atentado contra la vida, contra el medio ambiente y contra los valores más básicos de humanidad.
En Pujilí en áreas urbanas en las que no deben haber animales de granja como en zonas rurales y comunas indígenas según la COOTAD, esto no se respeta, por lo que es común encontrar cerdos, caballos, gallinas y gallos y estos resguardados por perros con dueños pero que no son alimentados y maltratados y que es tristemente usual verlos en los contenedores de basura.
La ley debe aplicarse: abandono animal es un crimen, no una tradición
La Constitución del Ecuador (Art. 14 y 395) protege la biodiversidad y exige prevención ante los daños ambientales. El COIP (Art. 249) sanciona el abandono y el maltrato animal. La Ley Orgánica de Bienestar Animal, aprobada en 2023, exige una tenencia responsable.
La Iglesia también debe levantar su voz contra esta injusticia
No es solo un problema legal. Es una ofensa moral, espiritual y profundamente pecaminosa. La Iglesia no calla ante este tipo de abusos:
“El justo cuida de la vida de su bestia, pero el corazón de los impíos es cruel.” (Proverbios 12:10)
“Todo está conectado. El maltrato a los animales es contrario a la dignidad humana.” (Laudato Si’, 92)
“Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales.” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2418)
El uso abusivo de perros para “guardia”, sin alimentarlos ni cuidarlos, es una forma de esclavitud animal, una maldad encubierta bajo costumbres normalizadas que claman al cielo por justicia.
Ya basta de silencio y complicidad
Esto no se soluciona con discursos ni promesas. Se necesita acción real:
- Sanciones ejemplares a quienes usen perros sin responsabilidad.
- Campañas de esterilización, vacunación y control canino en el campo.
- Educación obligatoria en tenencia responsable.
- Prohibición del uso de perros como “guardianes desechables”.
También en las calles: niños y madres atacados por perros sueltos ante la indiferencia oficial
Esta tragedia no solo ocurre en el páramo. En barrios rurales y urbanos de Cotopaxi y la Sierra Centro, madres y niños han sido atacados por jaurías de perros sueltos mientras caminaban hacia la escuela o al mercado. Perros famélicos, sin dueño responsable, que vagan por las calles como sombras del abandono.
Las denuncias son muchas. Las víctimas existen. Pero las autoridades siguen sin hacer nada. No hay respuestas, no hay controles, no hay voluntad política para enfrentar esta crisis.
Exigimos que también se sancione a los funcionarios municipales y provinciales que, por su negligencia, han permitido que esto se desborde. Porque cuando un niño es atacado por un perro callejero, el culpable no solo es el dueño del perro: es también el alcalde, el concejal, el director de ambiente que no hizo su trabajo.
Tigua Niño Loma exige justicia sin embargo no son justos. Los borregos muertos y los perros que fueron usados y abandonados son su responsabilidad y la de una sociedad ecuatoriana irresponsable y decadente que solo vive de fiestas y borracheras a nombre de las dizque tradiciones y malditas costumbres como el escándalo, la promiscuidad y el abandono de animales domésticos que nunca eligieron la vida que hoy sufren.
Este no es solo un desastre ecológico o económico. Es una muestra del corazón endurecido de una sociedad que usa, desecha y luego se hace la víctima.
Ya no más excusas.
Ya no más silencio.
Informa-Te Ve LATAM condena la maldad e irresponsabilidad de los dueños de animales de granja, especialmente aquellos que usan a los perros como instrumentos de trabajo sin ningún cuidado ni compasión, y que han provocado esta crisis por su irresponsabilidad y crueldad.
Que caiga todo el peso de la ley sobre los que con maldad, negligencia e irresponsabilidad, provocaron esta tragedia.
