Santa Misa y Liturgia de la Palabra de hoy Viernes de la XV Semana del Tiempo Ordinario 18072025

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde la Capilla de El Calvario, Pueblo de Topiltepec , estado de Guerrero, México.

 

¡Feliz cumpleaños P. Arturo. Que Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Mamita María del Carmen le colme de infinitas bendiciones. Gracias por toda su entrega y cariño. Que Dios le dé cientos de miles de años más.! Gracias por sus saludos para nuestro país.

 

 

Liturgia de la Palabra del Viernes de la XV Semana del Tiempo Ordinario

 

Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro del Éxodo 11, 10-12. 14.

 

En aquellos días, Moisés y Aarón hicieron muchos prodigios en presencia del Faraón; pero el Señor hizo que el Faraón se empeñara en no dejar marchar a los israelitas de su territorio.
Dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: «Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: «El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. No comeréis de ella nada crudo ni cocido en agua, sino asado a fuego: con cabeza, patas y entrañas. No dejaréis restos para la mañana siguiente; y, si sobra algo, lo quemaréis. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis; cuando vea la sangre, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto. Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones.»»

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la Primera Lectura

 

La liturgia omite todos los prodigios y todas la veces que Moisés y Aarón visitaron al faraón para pedirle que dejara salir al pueblo, y nos lleva directamente a la preparación de la Pascua, comida y sacrificio que recordarán al pueblo que tienen un Dios para el cual, no hay imposibles, y que a pesar de la dureza del corazón humano, su plan de salvación se lleva a cabo.

El faraón, como muchos de nosotros, en lugar de ser dócil a la voz de Dios, endureció su corazón, queriendo, con ello, impedir la realización de su proyecto (si el texto dice que Dios endureció el corazón del faraón esto es debido a la forma de redactar, pues el escritor describe la acción del faraón como un acontecimiento ya ocurrido -en retrospectiva-, la cual es interpretada como la oportunidad para manifestar todos los prodigios que finalmente llevan a la libertad del pueblo). La dureza del corazón del faraón fue la oportunidad que Dios usó para manifestarle, no solo al pueblo, sino al mismo faraón su poder y su amor.

¿Cuántas veces, nos ha pasado lo mismo a nosotros? ¿Cuántas veces, a pesar de ver que la voluntad de Dios es una, nosotros queremos mantenernos en nuestra posición? San Pablo decía que cuando no somos dóciles a la inspiración del Espíritu lo que hacemos es lastimarnos, y a veces lastimar a los demás, «dando coces contra el aguijón». Tengamos siempre nuestro corazón abierto al amor y a las inspiraciones del Espíritu y seamos cooperadores en su proyecto de salvación para todo el mundo.

 

Salmo 115, 12-13. 15-18.

 

R/. Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor

Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles.
Siervo tuyo soy, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas. R/.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 12, 1-8.

 

Un sábado, atravesaba Jesús por los sembrados. Los discípulos, que iban con él, tenían hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerse los granos. Cuando los fariseos los vieron, le dijeron a Jesús: «Tus discípulos están haciendo algo que no está permitido hacer en sábado».

Él les contestó: «¿No han leído ustedes lo que hizo David una vez que sintieron hambre él y sus compañeros? ¿No recuerdan cómo entraron en la casa de Dios y comieron los panes consagrados, de los cuales ni él ni sus compañeros podían comer, sino tan sólo los sacerdotes?

¿Tampoco han leído en la ley que los sacerdotes violan el sábado porque ofician en el templo y no por eso cometen pecado? Pues yo digo que aquí hay alguien más grande que el templo.

Si ustedes comprendieran el sentido de las palabras: Misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a quienes no tienen ninguna culpa. Por lo demás, el Hijo del hombre también es dueño del sábado».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Evangelio

 

Jesús nos advierte con este pasaje, del peligro de convertir la ley en la única norma de la vida, olvidándonos de los demás valores. No es que la ley sea mala, lo cual ya nos lo ha dicho san Pablo, sino que pude convertirse en una verdadera cadena que no nos deja vivir.

De aquí la importancia de la vida en el Espíritu, ya que Éste hace que la ley se convierta en amor. Son muchas nuestras obligaciones diarias, las cuales pueden ser vividas bajo la ley o bajo el Espíritu. Yo puedo ir todos los días a trabajar, y hacerlo por amor y con gusto, o como una verdadera carga; puedo cumplir con mis obligaciones religiosas (como asistir a misa) de una manera rutinaria y sólo por cumplir la ley, o puedo hacerlo por amor y con gusto.

El Señor lo que quiere es que cumplamos la ley, pero sin olvidar que, sobre la ley, siempre estará la caridad. Nuestra oración diaria hace de la ley una experiencia de amor.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, María y José.

 

 

Ver y descargar la Hoja dominical de la Arquidiócesis de Guayaquil para el 20-07-2025

 

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