Santa Misa y Liturgia de la Palabra de hoy 11 de diciembre 2024

Santa Misa presidida por el P. José Arturo López Cornejo desde Mazatepec,

estado de Guerrero, México

 

VENGAN A MÍ, TODOS LOS QUE ESTÁN FATIGADOS Y AGOBIADOS POR LA CARGA

Liturgia de la Palabra con el Pbro. Ernesto María Caro 

Compartido por: P. Roberto Rodríguez, rector del Seminario Mayor de Guayaquil.

PRIMERA LECTURA. Del libro del profeta Isaías: 40, 25-31
«¿Con quién me van a comparar, que pueda igualarse a mí?», dice el Dios de Israel. Alcen los ojos a lo alto y díganme quién ha creado todos aquellos astros. Él es quien cuenta y despliega su ejército de estrellas y a cada una la llama por su nombre; tanta es su omnipotencia y tan grande su vigor, que ninguna de ellas desoye su llamado.
¿Por qué dices tú, Jacob, y lo repites tú, Israel: «Mi suerte se le oculta al Señor y mi causa no le preocupa a mi Dios»? ¿Es que no lo has oído? Desde siempre el Señor es Dios, creador aun de los últimos rincones de la tierra. Él no se cansa ni se fatiga y su inteligencia es insondable.
Él da vigor al fatigado y al que no tiene fuerzas, energía. Hasta los jóvenes se cansan y se rinden, los más valientes tropiezan y caen; pero aquellos que ponen su esperanza en el Señor, renuevan sus fuerzas; les nacen alas como de águila, corren y no se cansan, caminan y no se fatigan. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL. Del salmo 102,1-2.3-4.8.10.
R/. Bendice al Señor, alma mía.
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios. R/.
Él perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. R/.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados. R/.

EVANGELIO. Del santo Evangelio según san Mateo: 11, 28-30
En aquel tiempo, Jesús dijo: «Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera». Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

REFLEXIÓN. Después de un día agobiante de trabajo o un período de nuestra vida en el que las cosas no han salido precisamente como nosotros las esperábamos, qué reconfortante es escuchar de Jesús: «Vengan a mí… y yo los aliviaré».
Y es que sólo en Jesús podemos darle el justo valor a todas las cosas, por eso dice: «Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón». El hombre se agita y se sofoca porque le da a las cosas una dimensión equivocada y porque quiere realizarlas con sus solos esfuerzos pero, sólo con la ayuda de Dios es posible realizar, en paz y con alegría, nuestros proyectos y sólo con su consuelo podemos aceptar, que éstos no hayan salido como nosotros pensábamos.
Si tu vida y tus proyectos están a medias o no se han realizado como tú lo esperabas, toma un momento de tu jornada para orar, para ponerte en los brazos amorosos de Jesús, él te dará la fuerza y la luz para recomenzar.

 

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