Santa Misa y Liturgia de la Palabra de hoy Martes de la V Semana de Cuaresma 08-04-2025

Santa Misa presidida por el P. José Arturo López Cornejo desde el Pueblo de Viramontes, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Martes de la V Semana de Cuaresma

 

Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil

 

Lectura del libro de los Números 21, 4-9.

 

En aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edón.
El pueblo se cansó de caminar y habló contra Dios y contra Moisés:
«¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náuseas ese pan sin sustancia».
El Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, que los mordían, y murieron muchos de Israel.
Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
«Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes».
Moisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió:
«Haz una serpiente abrasadora y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla».
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida.

Palabra de Dios

Te alabamos Señor

 

Reflexión de la Primera Lectura

 

¿Quién nos ha dicho que la vida fuera fácil? Más aún, ¿Quién nos dijo que la vida cristiana fuera «miel sobre hojuelas»?

Cuando le preguntó Pedro a Jesús qué es lo que recibirían sus seguidores, aquellos que habían dejado todo por él, la respuesta fue: «El ciento por uno en todo lo que hayan dejado, junto con persecuciones y al final la vida eterna». Por eso el Papa Juan Pablo II, en su Carta Apostólica «Salvifici Doloris», nos recuerda que Jesús no vino a quitarnos el dolor sino a darle sentido. Los judíos, liberados por Dios de la terrible esclavitud, ahora se daban cuenta que ser libres no es fácil, y se rebelan contra su libertador.

Sin embargo, Dios no se da por vencido. Los castiga, pero en el mismo castigo les da la posibilidad de salvación, la cual de nuevo tendrá que ser opción de cada uno: El Señor siempre te dirá: «Si quieres…» No desaprovechemos esta oportunidad para levantar nuestros ojos a la cruz de Jesús y, movidos por su amor, cambiar nuestra vida.

 

Salmo 101, 2-3. 16-21.

 

R/. Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti

V/. Señor, escucha mi oración,
que mi grito llegue hasta ti;
no me escondas tu rostro
el día de la desgracia.
Inclina tu oído hacia mí;
cuando te invoco,
escúchame enseguida. R/.

V/. Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R/.

V/. Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 8, 21-30.

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Yo me voy y ustedes me buscarán, pero morirán en su pecado. A donde yo voy, ustedes no pueden venir». Dijeron entonces los judíos: «¿Estará pensando en suicidarse y por eso nos dice: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’?» Pero Jesús añadió: «Ustedes son de aquí abajo y yo soy de allá arriba; ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Se lo acabo de decir: morirán en sus pecados, porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados».

Los judíos le preguntaron: «Entonces ¿quién eres tú?» Jesús les respondió: «Precisamente eso que les estoy diciendo. Mucho es lo que tengo que decir de ustedes y mucho que condenar. El que me ha enviado es veraz y lo que yo le he oído decir a él es lo que digo al mundo». Ellos no comprendieron que hablaba del Padre.

Jesús prosiguió: «Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy y que no hago nada por mi cuenta; lo que el Padre me enseñó, eso digo. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada». Después de decir estas palabras, muchos creyeron en él.

Palabra del Señor

Gloria y honor a Ti, Señor Jesús

 

Reflexión del Evangelio

 

De la misma manera que para los judíos -y en general para los contemporáneos de Jesús- les resultaba difícil el creer que el «hombre» que se presentaba ante ellos era el mismo YHVH, es decir «Yo Soy», así para muchos resulta imposible que el pedacito de pan que está sobre el altar después de la consagración sea ese mismo Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

Quizás esa sea la causa de que, así como Cristo fue despreciado en su humanidad, hoy no se valore e incluso sea despreciada la Sagrada Comunión por muchos «cristianos». Llama la atención la poca devoción con la que algunos cristianos se acercan a recibir a Jesús Eucaristía. ¿Será que piensan que no es posible que ese sea el mismo que ahora reina por los siglos de los siglos?

La oración que decimos antes de comulgar causó la curación de un enfermo, pues quien la pronunció creyó verdaderamente que se encontraba ante «Dios», para quien nada es imposible. Pensemos cuántas cosas pasarían en nuestra vida, en nuestros enfermos si nosotros tuviéramos la fe del Centurión, y viéramos en la hostia a «Yo Soy», al mismo Jesús, para quien todo es posible. Ojalá y después de estas palabras muchos crean en él.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

Compartimos un especial con el P. José Arturo López Cornejo sobre Cómo vivir la Semana Santa para prepararnos a la Semana más importante y trascendental para los cristianos católicos.

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