Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Miércoles de la II Semana de Pascua 15042026

Imagen: Jesús resucitado – Diócesis de Palencia

 

 

Santa Misa presidida por el  Presbítero Santiago Martín, FM desde Madrid, España. Magnificat.TV

 

 

Santa Misa presidida por el  Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Templo de San Juan Bautista del pueblo de Acatlán, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Miércoles de la II Semana de Pascua.

 

Tomado de: Lectura y Santo Evangelio de hoy 15-04-2026 – Dominicos.org

 

Primera lectura

 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 17-26

 

 

En aquellos días, el sumo sacerdote y todos los suyos, que integran la secta de los saduceos, en un arrebato de celo, prendieron a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública. Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la cárcel y los sacó fuera, diciéndoles:
«Marchaos y, cuando lleguéis al templo, explicad al pueblo todas estas palabras de vida».

Entonces ellos, al oírlo, entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con todos los suyos, convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos de los hijos de Israel, y mandaron a la prisión para que los trajesen. Fueron los guardias, no los encontraron en la cárcel, y volvieron a informar, diciendo:
«Hemos encontrado la prisión cerrada con toda seguridad, y a los centinelas en pie a las puertas; pero, al abrir, no encontramos a nadie dentro».

Al oír estas palabras, ni el jefe de la guardia del templo ni los sumos sacerdotes atinaban a explicarse qué había pasado. Uno se presentó, avisando:
«Mirad, los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo».

Entonces el jefe salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Salmo de hoy tomado del Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9

R/. El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó

 

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles
y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

 

SANTO EVANGELIO

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del Santo Evangelio según san Juan 3, 16-21

 

«Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que crea en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el Hijo único de Dios.

La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios».

Palabra de El Señor. 

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

El Evangelio que acabamos de escuchar nos sitúa en el corazón mismo del misterio cristiano. Esta es una afirmación teológica radical: Dios ama primero, gratuitamente y lo hace hasta el extremo: ‘Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único’. El amor de Dios no es un sentimiento pasajero, es una decisión firme y eficaz. El amor de Dios tampoco es una idea, es una donación concreta que pasa por el sacrificio.

Aquí hay una verdad que nos puede incomodar, el mundo no se salva por evolución moral, ni por progreso cultural o tecnológico, se salva porque Dios interviene. La Palabra de Dios es clara: ‘no envió Dios a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él’. La iniciativa es divina, pero inmediatamente aparece la responsabilidad humana.

El que cree en Él no es juzgado, el que no cree ya está juzgado. O sea, no es un castigo arbitrario, es una consecuencia. Rechazar la luz es permanecer en la oscuridad: ‘La luz vino al mundo y los hombres prefirieron más las tinieblas que la luz’; el texto no dice que ignoraron, sino que deliberadamente amaron más la oscuridad.

El problema no es intelectual, es moral, no es falta de información, es apego al pecado; la luz revela y lo que se ama en secreto teme ser expuesto. San Agustín lo explicaba con una lucidez contundente, el hombre huye de la luz porque no quiere que sus obras sean corregidas. La luz no destruye, la luz sana, pero primero revela la herida, y eso duele.

Sin embargo, quien obra la verdad viene a la luz, va a la luz; no quien es perfecto, sino quien desea la verdad. Este Evangelio proclamado en tiempo pascual, nos obliga a examinarnos, ¿Amamos realmente la luz o todavía preferimos las zonas grises donde nuestra conciencia no es cuestionada?

La Pascua no es solo revelación de victoria, es juicio de luz. Cristo resucitado no viene a condenar, pero su presencia revela y solo quien acepta ser iluminado puede ser transformado.

 

 

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.

 

 

Homilía de hoy con el P. Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

Durante la Pascua hasta el día de Pentecostés rezaremos la oración «Regina Caeli» en vez del Ángelus .

 

 

ESPAÑOL

G: Reina del cielo, alégrate, aleluya.
T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.

G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.
T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.
T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.

Oremos:
Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)

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LATÍN

V: Regina caeli, laetare, alleluia.
R: Quia quem meruisti portare, alleluia.

V: Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
R: Ora pro nobis Deum, alleluia.

V: Gaude et laetare Virgo María, alleluia.
R: Quia surrexit Dominus vere, alleluia.

Oremus:
Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.

Gloria Patri, et Fili, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saeccula saeculorum. Amen. (3 veces)

Benedicto XIV estableció, en 1742, que durante el tiempo Pascual (desde la Resurrección del Señor hasta el día de Pentecostés) se sustituyera el rezo del Ángelus por la antífona «Regina Coeli».

 

 

 

Reflexión: La Paz interior nos ayuda a vencer las más duras tentaciones, con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Ecuador.

 

 

Conozcamos a la santa de hoy, santa Anastasia, con los canales Despertar con Dios y el P. Ángel Umaña.

 

 

Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el  Proyecto Dominus Tecum

 

Hoy contemplamos los Misterios Gloriosos.

 

 

Ver también: Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Martes de la II Semana de Pascua 14042026

 

Les obsequiamos un especial de Pascua de Resurrección: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía para ver y descargar.

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