Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de La Mojonera, estado de Guerrero, México.
Santa Misa presidida por el Presbítero Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre del Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Liturgia de la Palabra del Jueves de la XXXI Semana del Tiempo Ordinario.
Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 14, 7-12.
Ninguno de nosotros vive para sí mismo ni muere para sí mismo: si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos. Pero tú, ¿por qué juzgas mal a tu hermano? ¿Por qué lo deprecias? Todos vamos a comparecer ante el tribunal de Dios, como dice la Escritura: Juro por mí mismo, dice el Señor, que todos doblarán la rodilla ante mí y todos reconocerán públicamente que yo soy Dios. En resumen, cada uno de nosotros tendrá que dar cuenta de sí mismo a Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
Una de las grandes ataduras para crecer en la vida espiritual es el pensar que nosotros somos buenos, y peor aún, que somos mejores que muchos de los que nos rodean. Recuerdo bien las palabras de un santo sacerdote que decía: «Si Dios le hubiera dado a esta persona, a la que yo consideraba menos que yo, todos los dones y gracias que me ha dado a mí, ya sería santa». Por eso, uno de los dones que tenemos que pedir con más insistencia es el de la humildad, el saber reconocer que lo más seguro es que los demás sean incluso mejores que yo; que muchas de las gracias que Dios nos ha dado para crecer no las hemos aprovechado, que ya las hemos desperdiciado inútilmente; que los hermanos, probablemente con menos gracias que las mías, están buscando con todo su corazón salir también de su pecado y de sus debilidades; en una palabra, que no soy menos pecador ni más santo que ninguno de los que conviven conmigo. Cuando uno llega a tener esta concepción de sí mismo entiende el gran amor que Dios tiene por uno, que siendo lo que es, sólo polvo delante de él, Dios me ama y perdona. Esta comprensión hace que nazca en el corazón una profunda compasión por los demás. Sólo quien se sabe pecador experimentará el gozo del perdón, y sólo quien ha experimentado el gozo del perdón experimentará la felicidad que da el mostrar misericordia hacia los demás. ¿En qué concepto te tienes tú mismo?
Salmo 26
R/. El Señor es mi luz y mi salvación
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿Quién podrá hacerme temblar? R/.
Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia. R/.
Espero ver la bondad del Señor
en esta misma vida.
Ármate de valor y fortaleza
y confía en el Señor. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 15, 1-10.
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: «Este recibe a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo entonces esta parábola: «¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: «Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido». Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentirse. ¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: «Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido». Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se arrepiente».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Evangelio
Se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se arrepiente. La alegría de Dios y la alegría de todos los santos y ángeles está en la salvación de cada ser humano que pasa siempre por la conversión, puesto que todos hemos pecado y constantemente recaemos.
Este pasaje evangélico no solo refleja que en el Cielo habrá fiesta por la salvación o conversión de cada ser humano, sino que ambas parábolas nos dicen que los dueños de la oveja o de la moneda mueven cielo, mar y tierra para buscar lo perdido y que, cuando lo encuentran, hacen fiesta e invitan a los amigos y vecinos a compartir la alegría. Esto quiere decir que Dios mismo está en constante búsqueda de aquellos hijos descarriados o rebeldes y que mueve cielo, mar y tierra para que regresemos a Él.
O sea que no solo depende de la misericordia divina porque Dios, en su infinita misericordia, ya nos ha dado, nos sigue dando y nos seguirá dando todos los medios por los que podemos ser lavados de nuestras iniquidades y rescatados de nuestro pecado; pero, en su infinito amor, Dios ha querido que conserváramos la libertad y, si no nos arrepentimos y aprovechamos los medios de salvación que Él nos está ofreciendo continuamente, no seremos obligados a estar en Dios, ni aquí, ni después de la muerte en la eternidad.
Pero ni Dios, ni la Iglesia fiel a Él, dejará de buscar a cada pecador, a los de adentro y a los de afuera, a quienes los bendicen y a quienes los maldicen, pues así le hacía Jesús hace dos mil años, buscando la conversión de los traidores del pueblo y de los que públicamente vivían en contra de la voluntad de Dios; así le había hecho Dios antes de su Encarnación y así lo hace hasta nuestros tiempos después de la Resurrección.
Hoy te invito a tener el coraje de esos publicanos y pecadores que se acercaban a Jesús conscientes de su pecado, a dejar que la Persona de Cristo, su Palabra y sus Sacramentos te restauren una y otra vez, hasta que Él pueda presentarte al Padre Celestial, Santo entre los Santos del cielo.
Al mismo tiempo te invito a reconocerte Iglesia y, por lo tanto, partícipe de la misión salvadora de Cristo. Sal con Cristo al mundo a buscar a las ovejas perdidas. No condenes a nadie, pues el juicio pertenece solo a Dios, pero busca la conversión de todos. No pactes ni con tu pecado, ni con el de tus seres queridos; busca que los corazones y las mentes y las obras de cada persona se rindan a los pies de Cristo, acojan su amor y gocen de su salvación.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: P. Luis Alberto Tirado Becerril, misionero del Espíritu Santo . En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.
Hoy Jueves Sacerdotal y Eucarístico, Jesús, te espera en el Santísimo Sacramento del Altar.
Vea el vídeo de: LA ADORACÍON A LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA FUERA DE LA MISA – Café Católico – Padre José Arturo López Cornejo
Conozcamos al santo de hoy, San Severo de Barcelona, con el canal de YouTube La Voz de los santos.
Recemos juntos el Santo Rosario, con el P. José Arturo López Cornejo desde México.
Hoy contemplamos los Misterios Luminosos.
