Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Viramontes, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Viernes de la XXXI Semana del Tiempo Ordinario.
Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 15, 14-21.
Respecto a vosotros, hermanos, yo personalmente estoy convencido de que rebosáis buena voluntad y de que os sobra saber para aconsejaros unos a otros. A pesar de eso, para traeros a la memoria lo que ya sabéis, os he escrito, a veces propasándome un poco. Me da pie el don recibido de Dios, que me hace ministro de Cristo Jesús para con los gentiles: mi acción sacra consiste en anunciar la buena noticia de Dios, para que la ofrenda de los gentiles, consagrada por el Espíritu Santo, agrade a Dios. Como cristiano, pongo mi orgullo en lo que a Dios se refiere. Sería presunción hablar de algo que no fuera lo que Cristo hace por mi medio para que los gentiles respondan a la fe, con mis palabras y acciones, con la fuerza de señales y prodigios, con la fuerza del Espíritu Santo. Tanto, que en todas direcciones, a partir de Jerusalén y llegando hasta la Iliria, lo he dejado todo lleno del Evangelio de Cristo. Eso sí, para mí es cuestión de amor propio no anunciar el Evangelio más que donde no se ha pronunciado aún el nombre de Cristo; en vez de construir sobre cimiento ajeno, hago lo que dice la Escritura: «Los que no tenían noticia lo verán, los que no habían oído hablar comprenderán.»
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
Este pasaje podríamos orientarlo hoy hacia la consideración de cuáles son nuestras conversaciones. No sé si te habrás dado cuenta que pocas personas en nuestro medio, dentro de su conversación ordinaria, hablan de temas religiosos y mucho menos directamente de Jesús y del Evangelio. Esto me parece que obedece, por un lado a la falta de conocimiento que se tiene de él y de su doctrina, pero por otro lado, a una mezcla de temor al rechazo y a una falta de interés por la evangelización. Cualquiera que sea el caso, nos tendría que llevar a pensar en aquello que decía Jesús: «La boca habla de lo que está lleno el corazón». Cuando el hombre, como san Pablo, está lleno de Dios, de Jesús, de su evangelio, no puede evitar el hablar de él; por más que busque evitarlo, tarde o temprano se escapará por sus labios. Recuerda que Dios se vale de nuestras palabras, de nuestras acciones y en general de toda nuestra persona para llevar el mensaje de salvación a los demás. No te avergüences, muéstrate como cristiano, habla de Jesús a tus amigos, conócelo más, llénate de él, sé su instrumento para que todos lo conozcan y lo amen.
Salmo 97
R/. El Señor revela a las naciones su victoria
Cantad al Señor un cántico nuevo
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.
El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 16, 1-8.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: «¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador». Entonces el administrador se puso a pensar: «¿Qué voy hacer ahora que me quiten el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan». Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: «¿Cuánto le debes a mi amo?» El hombre respondió: Cien barriles de aceite». El administrador le dijo: «Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta». Luego preguntó al siguiente: «Y tú, ¿Cuánto debes?» Este respondió: «Cien sacos de trigo». El administrador le dijo: «Toma tu recibo y haz otro por ochenta». El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Evangelio
Hoy leemos en el Evangelio una enseñanza de Jesús sobre el uso de los bienes y la inteligencia. El administrador de la parábola actuaba pensando en lo que le iba a suceder cuando perdiera su trabajo, si iba a tener los recursos necesarios para sostener la vida a la que estaba acostumbrado. Así como él, nosotros los creyentes debemos actuar pensando, pero en la vida eterna.
Jesús lo pone de ejemplo por la astucia y la previsión del administrador y nos invita a utilizarla para asegurar nuestro futuro espiritual. Dios nos ha puesto como administradores de todo lo que tenemos, material y espiritual. Es decir, todo lo que tenemos le pertenece a Dios y un día, cuando lleguemos a su presencia, Él nos va a pedir cuentas de cómo lo hemos utilizado: nuestra vida, nuestra familia, nuestra salud, los bienes materiales y también los espirituales, ¿Cómo hemos formado a nuestros hijos? ¿Qué testimonio hemos dado en nuestro trabajo y en nuestra comunidad?
Esta parábola nos invita a analizar estos dos puntos sobre el tema de la administración de los recursos. Primero, la planificación, así como dedicamos tiempo para planificar nuestras finanzas, el trabajo, el descanso, las vacaciones, debemos también dedicar un tiempo para planificar nuestra vida de oración, el servicio y el crecimiento espiritual, orar diariamente un tiempo adecuado, mejorar en el servicio que presto a mi comunidad parroquial y participar, cuando menos, en un retiro al año, pues todo esto tiene un valor eterno.
Y en segundo lugar, el uso que le damos a los recursos; en la medida de tus posibilidades, usa tu dinero y posesiones para ayudar a los demás, especialmente a aquellos que no pueden devolverte el favor, por ejemplo: haciendo actos de caridad, apoyando a las misiones o con una ayuda directa a los más necesitados. Así es como se hacen amigos que te recibirán en la eternidad.
Usa tus recursos como un instrumento para la construcción del Reino. Jesús nos invita a ser astutos y previsores con los bienes que Dios ha puesto en nuestras manos.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Conozcamos a los santos de hoy, San Herculano y Aquiles, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México.
Recemos juntos el Santo Rosario, con el P. José Arturo López Cornejo desde México.
Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.
