Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de La Mojonera, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Jueves de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario.
Lecturas tomadas de: Palabra Diaria tomada de SanPablo.ec
PRIMERA LECTURA
Del libro de la Sabiduría 7, 22–8, 1
La sabiduría es un espíritu inteligente, santo, único y múltiple, sutil, ágil y penetrante, inmaculado, lúcido e invulnerable, amante del bien, agudo y libre, bienhechor, amigo del hombre amable, firme, seguro y sereno, que todo lo puede y todo lo ve, que penetra en todos los espíritus: los inteligentes, los puros y los más sutiles.
La sabiduría es más ágil que cualquier movimiento y, por ser inmaterial, lo atraviesa y lo penetra todo. La sabiduría es un resplandor del poder de Dios, una emanación purísima de la gloria del omnipotente, por eso nada sucio la puede contaminar. Es un reflejo de la luz eterna, un espejo inmaculado de la actividad de Dios y una imagen de su bondad.
Ella sola lo puede todo; sin cambiar en nada, todo lo renueva; entra en las almas de los buenos de cada generación, hace de ellos amigos de Dios y profetas, porque Dios ama solo a quienes conviven con la sabiduría.
La sabiduría es más brillante que el sol y que todas las constelaciones; si se la compara con la luz del día, la sabiduría sale ganando, porque al día lo vence la noche, pero contra la sabiduría, la maldad no puede nada. Ella se extiende poderosa de un extremo al otro del mundo y con suavidad gobierna todo el universo.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL 118
R. Condúceme, Señor, por tu camino.
Tu palabra, Señor, es eterna, / más estable que el cielo. / Tu fidelidad permanece de generación en generación, / como la tierra, que tú cimentaste. R/.
Todo subsiste hasta hoy por orden tuya / y todo está a tu servicio. / La explicación de tu palabra / da luz y entendimiento a los humildes. R/.
Mira benignamente a tu siervo / y enséñame a cumplir tus mandamientos; / que solo viva yo, Señor, para alabarte / y que tu ley me ayude. R/.
SANTO EVANGELIO
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 17, 20-25
En aquel tiempo, los fariseos le preguntaron a Jesús: «¿Cuándo llegará el Reino de Dios?» Jesús les respondió: «El Reino de Dios no llega aparatosamente. No se podrá decir: ‘Está aquí’ o ‘Está allá’, porque el Reino de Dios ya está entre ustedes». Les dijo entonces a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que ustedes desearán disfrutar siquiera un solo día de la presencia del Hijo del hombre y no podrán. Entonces les dirán: ‘Está aquí’ o ‘Está allá’, pero no vayan corriendo a ver, pues así como el fulgor del relámpago brilla de un extremo a otro del cielo, así será la venida del Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser rechazado por los hombres de esta generación».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión
El Reino de Dios ya está entre ustedes. El Reino de los Cielos es el mismo Cristo, por eso Jesús se expresa igual sobre la presencia del Reino y la presencia del Hijo del Hombre, respecto a que “está aquí o está allá”. Esto quiere decir que donde Él está presente, Dios ya está actuando y operando, o sea que en la medida en la que Jesús esté reinando en el corazón de un hombre, ahí se está haciendo presente el Reino de los Cielos, el Reino de Cristo, el Reino de Dios, el Reino de la justicia, la paz y la verdad.
Ahora bien, por ser el Cuerpo de Cristo, la Iglesia, de la que tú y yo formamos parte, constituye el Reino de Dios en la tierra, cuando fieles al Señor lo aceptamos en nuestra vida y observamos fielmente sus preceptos de caridad, humildad y renuncia generosa.
Esto es posible, no por mérito propio, sino porque hemos sido enriquecidos por el Espíritu Santo y en la medida en la que se lo permitamos, va desarrollando en nosotros el amor de Cristo y a Cristo, pues, obras son amores y no buenas razones.
Hermano, hermana, el ser humano fue creado para esto: para transparentar o reflejar el amor de Dios; por eso fuimos hechos a su imagen y semejanza, para ser amados y amar a la medida de Dios. Esto es el Reino de los Cielos. No te conformes con menos, no te conformes con las creaturas, abandonando al Creador. No fuiste creado para ser adorador de tu escasa grandeza, de las cosas, los animales o las demás personas; no fuiste creado para la mediocridad o para sobrevivir, fuiste creado con amor para conquistar las cumbres de la humanidad, la santidad, la felicidad y la plenitud.
Abre tu corazón a Cristo, invoca siempre al Espíritu Santo para hacerlo posible. Con su gracia, ejercita tu voluntad desde las cosas pequeñas: la hora de levantarte, la capacidad de despegarte de las redes sociales o de los videos, el control de tus emociones y reacciones, la puntualidad, la obediencia en casa o a la Iglesia Madre y Maestra, tu tiempo de dormir, tu capacidad para ponerte límites a ti y a los demás y de poner las necesidades de los otros por encima de tus afectos o quereres.
En fin, para hacerte feliz, para dejar que el Reino de los Cielos obre en ti y dé fruto, Dios solo necesita tu voluntad, ejercítala; y tú, solo necesitas abrirle el corazón. Con Cristo, por Cristo y en Cristo haz todo como si todo dependiera de ti, pero con la certeza de que todo depende de Dios.

Conozcamos al santo de hoy, San Diego de Alcalá con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México.
Recemos juntos el Santo Rosario, con el P. Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre del Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Hoy contemplamos los Misterios Luminosos.
