Santa Misa presidida por el Presbítero Martín Ávalos Magaña desde la parroquia Madre del Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Mazatepec, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Viernes de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario.
Tomado de: Pan de la Palabra – San Pablo.ec
PRIMERA LECTURA
Del libro de la Sabiduría 13, 1-9.
Insensatos han sido todos los hombres que no han conocido a Dios y no han sido capaces de descubrir, a través de las cosas buenas que se ven a “Aquel-que-es” y que no han reconocido al artífice, fijándose en sus obras, sino que han considerado como dioses al fuego, al viento, al aire sutil, al cielo estrellado, al agua impetuosa o al sol y a la luna, que rigen el mundo.
Si fascinados por la belleza de las cosas, pensaron que estos eran dioses, sepan cuánto las aventaja el Señor de todas ellas, pues fue el autor mismo de la belleza quien las creó.
Y si fue su poder y actividad lo que los impresionó, deduzcan de ahí cuánto más poderoso es aquel que las hizo; pues reflexionando sobre la grandeza y hermosura de las creaturas se puede llegar a contemplar a su creador.
Sin embargo, no son estos tan dignos de reprensión, pues tal vez andan desorientados, buscando y queriendo encontrar a Dios. Como viven entre sus obras, se esfuerzan por conocerlas y se dejan fascinar por la belleza de las cosas que ven.
Pero no por eso tienen excusa, pues si llegaron a ser tan sabios para investigar el universo, ¿Cómo no llegaron a descubrir fácilmente a su creador?.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL del Salmo 18
R. Los cielos proclaman la gloria de Dios.
Los cielos proclaman la gloria de Dios / y el firmamento anuncia la obra de sus manos. / Un día comunica su mensaje al otro día / y una noche se lo transmite a la otra noche. R/.
Sin que pronuncien una palabra, / sin que resuene su voz, / a toda la tierra llega su sonido / y su mensaje, hasta el fin del mundo. R/.
SANTO EVANGELIO
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 17, 26-37
En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos: «Lo que sucedió en el tiempo de Noé también sucederá en el tiempo del Hijo del hombre: comían y bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos. Lo mismo sucedió en el tiempo de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y construían, pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Pues lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste. Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, que no baje a recogerlas; y el que esté en el campo, que no mire hacia atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente conservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará. Yo les digo: aquella noche habrá dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro abandonado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra abandonada». Entonces, los discípulos le dijeron: «¿Dónde sucederá eso, Señor?» Y él les respondió: «Donde hay un cadáver, se juntan los buitres».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión
El Evangelio que escuchamos hoy, forma parte del discurso de Jesús sobre el Reino y el día en que Él regresará. Jesús nos enseña sobre la vigilancia, el desapego y la permanencia. Debemos recordar, en primer lugar, que la llegada de Cristo será de manera inesperada, ya sea por medio de lo que conocemos como el final de los tiempos o a través de nuestra propia muerte.
Tal y como en nuestros días, la gente del tiempo de Noé y de Lot vivían en la normalidad de la vida diaria. Las ocupaciones comunes, el trabajo, las prisas, y como nosotros, ponían poca atención a las advertencias, hasta que llegó el momento del juicio de manera repentina. Jesús nos quiere advertir que seamos conscientes de la necesidad de ocuparnos, de darle espacio a Dios dentro de nuestra complicada vida diaria, teniendo conciencia de la vida eterna.
La segunda enseñanza tiene que ver con el desapego. Nada de lo material que tengamos en este mundo nos servirá para la eternidad: el dinero y las cosas materiales son útiles, pero dedicarnos solo a lograr acumular riquezas y bienes no nos va a servir de nada, solo nos convertirá en esclavos porque el día que no lo tengamos, seremos muy infelices.
Y por último, permanecer y perseverar: quien intente guardar su vida, la perderá y quien la pierda, la conservará. Perder la vida significa vivir para los demás, entregar tu tiempo, talentos y recursos para el servicio de Dios y del prójimo. Hay que buscar primero el Reino y todo lo demás vendrá por añadidura en la medida que lo necesitemos. Aprender a tener sin retener.
Vivir con generosidad y fidelidad al Evangelio, incluso cuando más nos cuesta o cuando está de por medio perder la seguridad de algo. No intentes salvar tu vida evitando el sufrimiento, la persecución o el sacrificio; el seguidor de Jesús sabe que la cruz es el camino a la resurrección y acepta los desafíos por fidelidad a Cristo. Todo esto nos ayudará a estar preparados para cuando nos llegue el momento que no sabemos, pero que podemos estar seguros de que sucederá.

Conozcamos al santo de hoy, San José Pignatelli con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México.
Recemos juntos el Santo Rosario, con el P. José Arturo López Cornejo desde México.
Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.
