Santa Misa, Liturgia de la Palabra y Santo Rosario de hoy Miércoles de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario 19112025

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Viramontes, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Miércoles de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario.

 

Tomado de: Pan de la Palabra – San Pablo.ec

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del Segundo libro de los Macabeos 7, 1.20-31.

 

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos junto con su madre. El rey Antíoco Epífanes los hizo azotar para obligarlos a comer carne de puerco, prohibida por la ley. Muy digna de admiración y de glorioso recuerdo fue aquella madre que, viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un solo día, lo soportó con entereza, porque tenían puesta su esperanza en el Señor.

Llena de generosos sentimientos y uniendo un temple viril a la ternura femenina, animaba a cada uno de ellos en su lengua materna diciéndoles: “Yo no sé cómo han aparecido ustedes en mi seno; no he sido yo quien les he dado el aliento y la vida, ni he unido yo los miembros que componen su cuerpo. Ha sido Dios, creador del mundo, el mismo que formó el género humano y creó cuanto existe.

Por su misericordia, Él les dará de nuevo el aliento y la vida, ya que por obedecer sus santas leyes, ustedes la sacrifican ahora”. Antíoco pensó que la mujer lo estaba despreciando e insultando. Aún quedaba con vida el más pequeño de los hermanos y Antíoco trataba de ganárselo, no solo con palabras, sino hasta con juramentos le prometía hacerlo rico y feliz, con tal de que renegara de las tradiciones de sus padres; lo haría su amigo y le daría un cargo.

Pero como el muchacho no le hacía el menor caso, el rey mandó llamar a la madre y le pidió que convenciera a su hijo de que aceptara, por su propio bien. El rey se lo pidió varias veces, y la madre aceptó. Se acercó entonces a su hijo, y burlándose del cruel tirano, le dijo en su lengua materna: “Hijo mío, ten compasión de mí, que te llevé en mi seno nueve meses, te amamanté tres años y te he criado y educado hasta la edad que tienes.

Te ruego, hijo mío, que mires el cielo y la tierra, y te fijes en todo lo que hay en ellos; así sabrás que Dios lo ha hecho todo de la nada y que en la misma forma ha hecho a los hombres. Así, pues, no le tengas miedo al verdugo, sigue el buen ejemplo de tus hermanos y acepta la muerte, para que, por la misericordia de Dios, te vuelva yo a encontrar con ellos”.

Cuando la madre terminó de hablar, el muchacho dijo a los verdugos: “¿Qué esperan? No voy a obedecer la orden del rey; yo obedezco los mandamientos de la ley dada a nuestros padres por medio de Moisés. Y tú, rey, que eres el causante de tantas desgracias para los hebreos, no escaparás de las manos de Dios”.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL del Salmo 16

 

R. Escóndeme, Señor, bajo la sombra de tus alas.

 

Señor, hazme justicia / y a mi clamor atiende; / presta oído a mi súplica, / pues mis labios no mienten. R/.

Mis pies en tus caminos se mantuvieron firmes, / no tembló mi pisada. / A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. / Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras. R/.

Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos, / bajo la sombra de tus alas escóndeme, / pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro / y al despertarme, espero saciarme de tu vista. R/.

 

SANTO EVANGELIO

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Santo Evangelio según san Lucas 19, 11-28

 

En aquel tiempo, como ya se acercaba Jesús a Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a manifestarse de un momento a otro, él les dijo esta parábola: «Había un hombre de la nobleza que se fue a un país lejano para ser nombrado rey y volver como tal. Antes de irse, mandó llamar a diez empleados suyos, les entregó una moneda de mucho valor a cada uno y les dijo: «Inviertan este dinero mientras regreso». Pero sus compatriotas lo aborrecían y enviaron detrás de él a unos delegados que dijeran: «No queremos que éste sea nuestro rey». Pero fue nombrado rey, y cuando regresó a su país, mandó llamar a los empleados a quienes había entregado el dinero, para saber cuánto había ganado cada uno. Se presentó el primero y le dijo: «Señor, tu moneda ha producido otras diez monedas». Él le contestó: «Muy bien. Eres un buen empleado. Puesto que has sido fiel en una pequeña cosa, serás gobernador de diez ciudades». Se presentó el segundo y le dijo: «Señor, tu moneda ha producido otras cinco monedas». Y el Señor le respondió: «Tú serás gobernador de cinco ciudades». Se presentó el tercero y le dijo: «Señor, aquí está tu moneda. La he tenido guardada en un pañuelo, pues te tuve miedo, porque eres un hombre exigente, que reclama lo que no ha invertido y cosecha lo que no ha sembrado». El señor le contestó: «Eres un mal empleado. Por tu propia boca te condeno. Tú sabías que yo soy un hombre exigente, que reclamo lo que no he invertido y que cosecho lo que no he sembrado, ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco para que yo, al volver, lo hubiera recobrado con intereses?» Después le dijo a los presentes: «Quítenle a éste la moneda y dénsela al que tiene diez». Le respondieron: «Señor, ya tiene diez monedas». Él les dijo: «Les aseguro que a todo el que tenga se le dará con abundancia, y al que no tenga, aun lo que tiene se le quitará. En cuanto a mis enemigos, que no querían tenerme como rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia»». Dicho esto, Jesús prosiguió su camino hacia Jerusalén al frente de sus discípulos.

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

Recuerdo que, en una ocasión, un sacerdote le preguntó a un niño qué era un talento y el chiquillo respondió: ‘es un regalo muy particular que Dios te da’. Así es: un regalo muy particular que Dios te da. Yo les invito a reflexionar en esos talentos que Dios nos ha regalado a cada uno, el talento de nuestra fe.

Para los que somos mexicanos, ese talento de nuestra fe que el Señor nos ha regalado a través de los miles de cristeros que murieron gritando: ‘Viva Cristo Rey’; el talento de nuestro Bautismo, posiblemente que no recordamos o quizás sí.

Nuestros hermanos catecúmenos que recibieron el Bautismo ya de adultos, pero en ese momento fue entonces cuando se abrieron las puertas del cielo, bajaron los ángeles y me llevaron a los brazos del Padre como una hija adoptiva de Dios.

El talento de mi Primera Comunión, cuando recibimos por primera vez a Cristo en nuestro corazón; el talento de la Confirmación en donde me convertí en testigo de Cristo, de su amor, de su mensaje.

El talento de la familia donde se forjan los hijos, los hermanos, donde se aprenden los valores que guiarán nuestra vida. El talento de las amistades, el talento de nuestras cualidades. Y me atrevería a decir también el de nuestros defectos, porque como diría san Pablo: ‘cuando somos débiles, es entonces cuando somos más fuertes’. En fin, hay tantos y tantos talentos que cada uno de nosotros tiene.

Pero la pregunta es ¿soy consciente de ellos? ¿qué estoy haciendo para multiplicar el talento de mi fe, de mi Bautismo, de mis Sacramentos, de mi familia, de mis amigos? Cuando llegue el Dueño y Señor de nuestra vida, ¿Qué tendré en mis manos para entregarle? Dirían por ahí, no seamos ingratos y pongamos a buen uso aquello que el Señor nos ha regalado.

Señor, te pido que despiertes mi corazón, lo llenes de ilusión para salir a producir fruto con mi vida, que mi caminar refleje confianza y seguridad, que mi mirar refleje ternura y compasión, acogida, bondad y paz.

Que mi voluntad sea fuerte y tenaz, que mi inteligencia busque cómo amar más y mejor; y cómo amar y servir siempre. Señor, que no me guarde nada de lo que me has dado para mí, que comparta mi fe con valentía, mis principios con alegría, mis virtudes con gozo y responsabilidad. Gracias, Señor mío, por amarme tanto y confiar en mí. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.

 

 

Conozcamos al santo de hoy, san Severino con el P. José de Jesús Aguilar Valdés de México.

 

Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.

 

Hoy contemplamos los Misterios Gloriosos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *