Santa Misa presidida por el Presbítero Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre del Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de La Mojonera, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Martes de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario.
Tomado de: Pan de la Palabra – San Pablo.ec
PRIMERA LECTURA
Del Segundo libro de los Macabeos 6, 18-31.
Había un hombre llamado Eleazar, de edad avanzada y aspecto muy digno. Era uno de los principales maestros de la ley. Querían obligarlo a comer carne de puerco y para ello le abrían a la fuerza la boca. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia, escupió la carne y avanzó voluntariamente hacia el suplicio, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos, aun a costa de la vida.
Los que presidían aquel sacrificio pagano, en atención a la antigua amistad que los unía con Eleazar, lo llevaron aparte y le propusieron que mandara traer carne permitida y que la comiera, simulando que comía la carne del sacrificio ordenada por el rey.
Así se podría librar de la muerte y encontrar benevolencia, por la antigua amistad que los unía. Pero Eleazar, adoptando una actitud cortés, digna de sus años y de su noble ancianidad, de sus canas honradas e ilustres, de su conducta intachable desde niño y, sobre todo, digna de la ley santa, dada por Dios, respondió enseguida: “Envíenme al sepulcro, pues no es digno de mi edad ese engaño.
Van a creer los jóvenes que Eleazar, a los noventa años, se ha pasado al paganismo. Y si por miedo a perder el poco tiempo de mi vida que me queda, finjo apartarme de la ley, se van a extraviar con mi mal ejemplo. Eso sería manchar y deshonrar mi vejez. Y aunque por el momento me librara del castigo de los hombres, ni vivo ni muerto me libraría de la mano del Omnipotente.
En cambio, si muero ahora como un valiente, me mostraré digno de mis años y dejaré a los jóvenes un gran ejemplo, para que aprendan a arrostrar voluntariamente una muerte noble por amor a nuestra santa y venerable ley”.
Dicho esto, se fue enseguida hacia el suplicio. Los que lo conducían, considerando arrogantes las palabras que acababa de pronunciar, cambiaron en dureza su actitud benévola.
Cuando Eleazar estaba a punto de morir a causa de los golpes, dijo entre suspiros: “Tú, Señor, que todo lo conoces, bien sabes que pude librarme de la muerte; pero, por respeto a ti, sufro con paciencia y con gusto, crueles dolores en mi cuerpo y en mi alma”. De esta manera, Eleazar terminó su vida y dejó no solo a los jóvenes, sino a toda la nación, un ejemplo memorable de virtud y heroísmo.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL 18
R. El Señor es mi defensa.
Mira, Señor, cuántos contrarios tengo, / y cuántos contra mí se han levantado; / cuántos dicen de mí: / “Ni Dios podrá salvarlo”. R/.
Mas tú, Señor, eres mi escudo, / mi gloria y mi victoria; / desde tu monte santo me respondes / cuando mi voz te invoca. R/.
En paz me acuesto, duermo y me despierto, / porque el Señor es mi defensa. / No temeré a la enorme muchedumbre / que se acerca y me acecha. R/.
SANTO EVANGELIO
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Santo Evangelio según san Lucas 19, 1-10
En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó, y al ir atravesando la ciudad, sucedió que un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de conocer a Jesús, pero la gente se lo impedía, porque Zaqueo era de baja estatura. Entonces corrió y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí. Al llegar a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo: «Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa». Él bajó enseguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, comenzaron todos a murmurar diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador». Zaqueo, poniéndose de pie, dijo a Jesús: «Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más». Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham, y el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión
En el Evangelio que escuchamos hoy, encontramos enseñanzas sobre la importancia de saber superar obstáculos, el llamado y de cómo el encuentro con Jesús nos hace cambiar el corazón. Zaqueo era un hombre considerado por el pueblo como un pecador y es llamado por Jesús para hospedarse en su casa. Supongo que Zaqueo nunca se imaginó lo que le iba a pasar, no sé qué tan consciente estaría él de su pecado, pero de lo que sí estaba consciente era de que era bajo de estatura y que si quería conocer a Jesús, tenía que hacer un esfuerzo para subirse a un árbol lo suficientemente grande para poder verlo.
Al ver Jesús el esfuerzo de Zaqueo, lo llama sin importar quién era o cómo fuera considerado; no lo juzga ni le importa lo que los demás piensen o digan. Dios siempre toma la iniciativa en nuestra vida. El llamado de Jesús toca de inmediato su corazón y lo hace cambiar radicalmente. Le dice Jesús: ‘Hoy ha llegado la salvación a esta casa’, y Zaqueo responde con acciones concretas para poner de manifiesto su conversión. No debemos olvidar que las buenas noticias de la salvación son para todos. La misericordia de Dios está disponible para todas las personas, sin importar el pasado o la posición social.
Jesús nos recuerda hoy que debemos superar los obstáculos que nos impiden encontrarnos con Él, no permitir que la vergüenza, el miedo o el juicio de otros, las distracciones o las responsabilidades nos impidan buscar un tiempo para nuestra vida espiritual, la oración, los Sacramentos y la lectura de la Palabra. Estemos también dispuestos a ser como Jesús para acercarnos a los marginados, a los criticados o a los que se sienten solos. Seamos también radicales en nuestra conversión y realicemos acciones concretas para ayudar a los más necesitados.
Revisemos si hemos sido injustos con alguien y si es necesario, restituirles más allá de aquello que hicimos de mal con ellos, como lo hizo Zaqueo.

Conozcamos al santo de hoy, Santa Rosa Filipina con el P. Idinael Bedoya Guzmán desde Bogotá, Colombia.
Dedicación de las Basílicas de S. Pedro y S. Pablo con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México.
Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.
Hoy contemplamos los Misterios Gozosos.
