Adviento – Santa Misa, Liturgia de la Palabra y Santo Rosario de hoy Sábado de la I Semana de Adviento 06122025

Hoy culminamos la I Semana de Adviento.

 

Nos unimos a la alegría del aniversario sacerdotal de los sacerdotes P. Javier Olivera Ravasi y P. José Gabriel Ansaldi, de la Orden San Elías, que  Dios les multiplique su entrega y su amor y los bendiga abundantemente en su Ministerio Sacerdotal. De parte de quienes hacemos Informa-Te Ve LATAM, les enviamos nuestro agradecimiento y nuestras oraciones diarias.

 

Santa Misa presidida por el Presbítero  José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Mazatepec, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Sábado de la I Semana de Adviento.

 

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del libro de Isaías 30, 19-21. 23-26.

 

Esto dice el Señor, el Santo de Israel:
«Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén,
no tendrás que llorar,
se apiadará de ti al oír tu gemido:
apenas te oiga, te responderá.
Aunque el Señor te diera
el pan de la angustia y el agua de la opresión
ya no se esconderá tu Maestro,
tus ojos verán a tu Maestro.
Si te desvías a la derecha o a la izquierda,
tus oídos oirán una palabra a tus espaldas que te dice: “Éste es el camino, camina por él”.
Te dará lluvia para la semilla
que siembras en el campo,
y el grano cosechado en el campo
será abundante y suculento;
aquel día, tus ganados pastarán en anchas praderas;
los bueyes y asnos que trabajan en el campo
comerán forraje fermentado,
aventado con pala y con rastrillo.
En toda alta montaña,
en toda colina elevada
habrá canales y cauces de agua
el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.
La luz de la luna será como la luz del sol,
y la luz del sol será siete veces mayor,
como la luz de siete días,
cuando el Señor vende la herida de su pueblo
y cure las llagas de sus golpes».

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Salmo 146, 1-6.

 

R/. Dichosos los que esperan en el Señor

 

V/. Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel. R/.

V/. Él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre. R/.

V/. Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 9, 35–10, 1. 6-8.

 

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos». Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Les dijo: «Vayan en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Sin Cristo, todo ser humano es como una oveja sin pastor, como una lámpara sin luz; pues somos el gran cultivo de Dios, cada uno puesto con amor en el mundo, como la semilla es puesta por el sembrador en la tierra, para dar fruto, conocer al Creador y establecer una relación personal con Él.

Dios creó el mundo para que al nacer descubriéramos la belleza de ser imagen y semejanza de su amor y santidad. Dios ha tomado nuestra frágil condición humana en la persona de Cristo para rescatarnos de la vida egoísta y sin Dios. El Señor de la vida ha venido a rescatarnos de la muerte destruyendo sus cadenas y debilitando el poder del pecado.

Cristo funda a su Iglesia para que cada ser humano pudiese ser injertado en Cristo y fuese transformado plena y verdaderamente en hijo de Dios. Para eso, el Señor ha llamado y enviado a sus apóstoles y a muchos de sus sucesores y colaboradores dándoles poder y autoridad. Por eso instituyó los Sacramentos que actualizan la irrupción divina en el hoy de la historia y el rescate de la muerte en vida y de la muerte eterna.

Pero la mayoría de los Sacramentos no podrían existir si no fuera por los sacerdotes, por lo que ¿Quién perdonaría con absoluta certeza los pecados? ¿Quién transformaría el pan en la carne del Hijo del Hombre y el vino en la Sangre del Señor? Siendo que quien no come su carne y bebe su sangre no tendrá vida eterna. ¿Quién dispondría el alma con la unción del Espíritu Santo para el encuentro con el Padre de los Cielos?

Sí, es Cristo quien lo hace, pero solo a través de los sacerdotes, porque a través de ellos continúa ejerciendo en plenitud su ministerio salvador. Ellos son indispensables para la salvación porque, a través de su frágil y defectuoso medio, el Salvador del universo perpetúa en el mundo su sacrificio redentor y su perenne entrega y glorificación al Padre. Sin Cristo todo ser humano es como una oveja si pastor: Por eso el Señor hoy te repite: ‘La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos’.

Ora pues, continuamente para que sigan surgiendo sacerdotes y que sean santos, para que por su medio, Cristo continúe su obra salvadora; y, si eres varón joven y buscas vivir según el Evangelio y deseas ardientemente la salvación de los hombres, pregúntate seriamente y escuchando en el silencio del alma, si no será que también a ti el Señor te dice: ‘Ve en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel; ve y proclama por el camino que ya se acerca el Reino de los Cielos; ve y cura gratuitamente a los enfermos de hoy; ve y resucita a los muertos vivientes de tu entorno; ve y echa fuera a los demonios; ve y anuncia el Evangelio’.

No tengas miedo, el que llama te dará la plenitud que tu corazón anhela, y si no eres llamado a este ministerio, no dejes de colaborar con los sacerdotes para seguir extendiendo el Reino de Dios. ¡No tengas miedo!

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: P. Luis Alberto Tirado Becerril, misionero del Espíritu Santo . En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.

Pbro. Ernesto María Caro.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

 

Conozcamos al santo de hoy, San Nicolás de Bari con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México

 

 

 

Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.

 

Hoy contemplamos los Misterios Gozosos.

 

 

 

Reflexión del Adviento con San José para hoy sábado 6 de diciembre con el P. José Gabriel Ansaldi, de la Orden de San Elías OSE

 

 

 

Ver y descargar la Hoja dominical de la Arquidiócesis de Guayaquil para mañana 07-12-2025

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