Cierre de la Puerta Santa, concluye el Jubileo de la Esperanza, ACI Prensa 06012026

Estamos viviendo el Tiempo de Navidad. Theios Parrhesía, Evolución de Informa-Te Ve LATAM
Santa Misa presidida por el Santo Padre, Papa León XIV, desde El Vaticano.
Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del martes después de la Epifanía. Hoy celebramos a los Reyes Magos.
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura de la Primera Carta del Apóstol san Juan 4, 7-10.
Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él. El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Meditación
Hoy en día se insiste mucho en el amar de una forma activa, como si se tratara de un imperativo: debemos amar y amarnos. Sin embargo, la Sagrada Escritura insiste continuamente en lo contrario, en usar esta expresión en forma pasiva: dejarnos amar. San Juan, en este pasaje, claramente nos dice que es precisamente Dios el que nos ama y que este amor que recibimos de él, es el que nos capacita para que podamos nosotros amarlo a él y amarnos entre nosotros. Cuando el hombre no se dispone y no se abre a este amor, el esfuerzo por amar se traduce en insatisfacción y frustración, pues sólo el amor de Dios es capaz de movernos al verdadero amor. Es por ello que la vida espiritual en la vida del hombre es fundamental, ya que en ella es en donde Dios se manifiesta a nosotros con su amor. San Pablo, en su carta a los Romanos, nos dice que «el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo». Esta expresión completa lo que hoy nos refiere san Juan, ya que para nosotros, los cristianos, esta fuerza para amar se ve perfeccionada por la inhabitación del Espíritu en nuestra alma. Es con este amor con el que tenemos que amarnos unos a otros. Por ello, una familia que lleva una relación fuerte y profunda con Dios, establece entre sus miembros un vínculo indestructible y una relación amorosa y tierna. Abramos nuestro corazón a Dios y permitamos que sea él quien nos ame, para con ese amor también amar nosotros.
Salmo 71, 1-2. 3-4ab. 7-8.
R/. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.
Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.
Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre. R/.
En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R/.
Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 6, 34-44
En aquel tiempo, al desembarcar Jesús, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando, y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas. Cuando ya atardecía, se acercaron sus discípulos y le dijeron: «Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despide a la gente para que vayan por los caseríos y poblados del contorno y compren algo de comer». Él les replicó: «Denles ustedes de comer». Ellos le dijeron: «¿Acaso vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?» Él les preguntó: «¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver». Cuando lo averiguaron, le dijeron: «Cinco panes y dos pescados». Entonces ordenó Jesús que la gente se sentara en grupos sobre la hierba verde y se acomodaran en grupos de cien y de cincuenta. Tomando los cinco panes y los dos pescados, Jesús alzó los ojos al cielo, bendijo a Dios, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran; lo mismo hizo con los dos pescados. Comieron todos hasta saciarse, y con las sobras de pan y de pescado que recogieron llenaron doce canastos. Los que comieron fueron cinco mil hombres.
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Evangelio
Este pasaje del Evangelio comienza con un gran detalle de Jesús. Dice que al ver a la multitud, sintió compasión de ellos porque estaban como ovejas sin pastor. Me impresiona que Jesús, aun estando cansado y buscando un momento de descanso con sus apóstoles, no ve a la gente como una interrupción, sino como una necesidad que debe ser atendida.
Lo primero que hace no es darles de comer, sino que se pone a enseñarles. Esto nos hace recordar que nuestra primera necesidad es siempre la necesidad espiritual. El Señor sabe que antes de llenar el estómago, necesitamos que su Palabra llene nuestro corazón y nos dé dirección.
Veamos ahora cuál es nuestra realidad frente a los problemas de los demás. Los discípulos, al ver que se hacía tarde, le sugieren a Jesús que despida a la gente para que vayan a comprar comida. Era la salida más fácil: que cada quien resuelva su problema, pero Jesús los desafía con una frase que los sacude: ‘denles ustedes de comer’.
A veces nos pasa lo mismo. Vemos la necesidad de un vecino, de un familiar o de alguien en la calle y pensamos que alguien más se hará cargo, que a nosotros no nos toca. Jesús nos invita a no dar la espalda, a involucrarnos y a entender que nuestra fe también se traduce en ser generosos con los demás.
El milagro ocurre cuando los discípulos revisan lo que tienen: cinco panes y dos peces, ¿y qué es esto para tanta gente? Sin embargo, Jesús toma ese poco, da gracias y el milagro sucede: todos comieron hasta quedar satisfechos y hasta sobró. ¡Qué gran lección!
A veces dejamos de ayudar porque pensamos que lo que tenemos es muy poco: poco dinero, poco tiempo o poco talento. Pero la clave no es la cantidad, sino en manos de quién lo ponemos. Si ponemos nuestro poco en las manos de Dios, Él lo bendice y lo multiplica de formas que no podemos ni imaginar.
Esta semana, si tienes oportunidad, busca compartir algo de aquello que sientas que es escaso en tu vida. No tiene que ser solo dinero, puede ser compartir quince minutos de tu tiempo con alguien que se siente solo o compartir un poco de tu comida con alguien que lo necesita. Confía en que Dios hará que ese pequeño gesto rinda mucho más de lo que esperas.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.
Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.
Conozcamos al santo de hoy San Melanio con el canal de youtube Shajaj Ministerio Católico desde México.
Continuamos compartiendo esta bella serie de vídeos: La vida espiritual, con los hermanos sacerdotes de la Orden San Elías (OSE)
Ver también: La Epifanía del Señor y la fidelidad a la Sagrada Tradición ¿Cuándo se modificó la manera de celebrar la Epifanía?
Ver también: Santa Misa y Liturgia De La Palabra después de La Epifanía de Nuestro Señor – 05012026
