Imagen: La visión de la tumba vacía. Theios Parrhesía

Santa Misa presidida por el Presbítero Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Santa Misa presidida por el Presbítero Javier Martín, desde Madrid, España – Franciscanos de María – Magnificat.TV
Liturgia de la Palabra del Martes de la Octava de Pascua.
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 36-41.
El día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos:
«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?».
Pedro les contestó:
«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».
Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:
«Salvaos de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la primera lectura
José Prado, un laico dedicado de tiempo completo a la evangelización, decía que en la antigüedad bastaba un sermón para convertir a miles de personas, hoy, ni con mil sermones logramos convertir a una persona. La razón de ello sea tal vez que Pedro estaba realmente convencido de lo que decía. Para él, Cristo no había sido una filosofía, sino una persona real, alguien que le había cambiado la vida, de ser pescador de peces a pescador de hombres. No solamente sabía que había recibido el Espíritu Santo, sino que experimentaba su poder en él. Por ello cuando hablaba el mensaje iba cargado de la presencia de Dios, pues hablaba de su experiencia. Reconocer que Jesús ha resucitado, significa aceptar su vida y amor; significa dejarse transformar por él. La Iglesia necesita hombres y mujeres que estén profundamente convencidos de la resurrección de Cristo y que lo testifiquen en sus oficinas, en sus escuelas, en sus hogares, viviendo de acuerdo al mensaje del Evangelio, y siendo valientes para dar razón de su fe cuando sea necesario. ¿Eres tú una de estas personas?
Salmo 32, 4-5. 18-20. 22.
R/. La misericordia del Señor llena la tierra.
La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.
Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esteran su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.
Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.
Lectura del Santo Evangelio según san Juan 20, 11-18.
El día de la resurrección, María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: «¿Por qué estás llorando, mujer?» Ella les contestó: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto».
Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie; pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: «Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?» Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: «Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto». Jesús le dijo: «¡María!» Ella se volvió y exclamó: «¡Rabuní!», que en hebreo significa ‘maestro’. Jesús le dijo: «Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios'».
María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
REFLEXIÓN DEL EVANGELIO
¡Aleluya!, ¡felices pascuas de resurrección! Alégrate porque Jesús está vivo. En el Evangelio que leemos hoy vemos a María Magdalena junto al sepulcro vacío, es un evento muy reciente en donde ella debió haber tenido a flor de piel todos los sentimientos que vivió por el martirio de Jesús y le corresponde ser el primer testigo.
Nos sirve este Evangelio para poder entender cómo el dolor y los problemas llegan en este tipo de situaciones a nublarnos por completo la vista y todos los sentidos. María está ahí llorando, tan encerrada en su tristeza y su frustración, que incluso cuando ve a los dos ángeles y al mismo Jesús, no lo reconoce.
Es como lo que nos pasa a nosotros cuando atravesamos un problema fuerte o una pérdida, nos encerramos tanto en nuestro llanto, que no somos capaces de ver las soluciones o los consuelos que Dios pone en frente de nosotros.
Estamos tan seguros de que todo terminó mal, que no nos damos cuenta de que la vida sigue ahí, frente a nosotros y nos olvidamos de las promesas de Jesús. Lo que cambia todo es un detalle muy personal, Jesús la llama por su nombre. A partir de ahí se le cae la venda de los ojos, porque Jesús establece una relación directa con ella, una comunicación directa con ella.
Dios no nos habla de forma genérica, nos conoce y nos busca y consuela en nuestra situación particular, aun en la más complicada y difícil. El mensaje para nosotros es que en medio de cualquier situación de dolor y tristeza, cuando pensamos que las cosas no salieron como nosotros esperábamos, hay que hacer un silencio para escuchar esa voz que nos llama por nuestro nombre y nos recuerda que no estamos solos.
Al final Jesús le dice algo importante: ‘no me retengas’, es como decirle que no se quede estancada en el pasado o en la forma en que ella pensaría que iban a ser las cosas. Jesús la invita a ir y contarles a los demás lo que ha visto, a no perder el tiempo. Es una gran enseñanza para nosotros. No podemos quedarnos encerrados en nuestras emociones, por muy válidas que sean.
El encuentro con Jesús nos debe dar el impulso para levantarnos, dejar atrás el sepulcro vacío y compartir la esperanza con la gente que nos rodea. Como María Magdalena, hemos sido llamados a ser testigos del Señor Resucitado. Vayamos entonces a dar el mensaje para decir a todos que Jesús, el Señor, ha resucitado.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.
FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN. ALELUYA, ALELUYA

Durante la Pascua hasta el día de Pentecostés rezaremos la oración Regina Caeli en vez del Ángelus. Regina Coeli o Reina del Cielo, en español y latín – ACI Prensa
Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.
Homilía de hoy con el P. Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.
«¿Por qué lloras? Cristo ha Resucitado» | Homilía, Martes de la Octava de Pascua | P. Santiago Martín.
Reflexión del cuadragésimo noveno día de la Cuaresma con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Ecuador.
Conozcamos al santo de hoy, San Juan Bautista de La Salle, con los canales Santuario de los Mártires y el Santo del día.
Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el Proyecto Dominus Tecum
Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.
Ver también: Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Lunes de la Octava de Pascua 06042026
Les obsequiamos un especial de Pascua de Resurrección: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía para ver y descargar.
