Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Miércoles de la Octava de Pascua 08042026

Imagen: Camino hacia Emaús al atardecer. Theios Parrhesía.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde la Iglesia San Juan Bautista del pueblo de Acatlán, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Miércoles de la Octava de Pascua.

 

Tomado de: Lectura y Santo Evangelio de hoy 08-04-2026 – Dominicos.org

 

Primera lectura

 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 3, 1-10

 

 

En aquellos días, Pedro y Juan subían al tempo, a la oración de la hora nona, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la puerta del templo llamada «Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna. Pedro, con Juan a su lado, se quedó mirándolo y le dijo:
«Míranos».

Clavó los ojos en ellos, esperando que le darían algo. Pero Pedro le dijo:
«No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y anda».

Y agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios. Todo el pueblo lo vio andando y alabando a Dios, y, al caer en la cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado en la puerta Hermosa del templo, quedaron estupefactos y desconcertados ante lo que le había sucedido.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

 

Salmo de hoy tomado del Salmo 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9

 

R/. Que se alegren los que buscan al Señor

 

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas todos los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R/.

Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R/.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R/.

 

SANTO EVANGELIO

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 24, 13-35

 

El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia a un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido.

Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: «¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?»

Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?» Él les preguntó: «¿Qué cosa?» Ellos le respondieron: «Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron».

Entonces Jesús les dijo: «¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?» Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.

Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer». Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaba a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: «¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!»

Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: «De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón». Entonces ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

El Evangelio que acabamos de escuchar se trata acerca de los discípulos de Emaús, los cuales no habían perdido la fe en Dios, pero sí la esperanza en Jesús como lo habían entendido. Por eso se van decepcionados por el camino y van dejando Jerusalén.

De camino comentaban lo sucedido, pero interpretándolo todo mal. O sea, conocían los hechos, pero no su sentido. Luego Jesús se les acerca, camina con ellos, ellos no lo reconocen, y no porque esté oculto, sino porque el corazón de los discípulos estaba cerrado por la frustración.

Jesús no se impone, escucha atentamente, y luego les ayuda a entender las Escrituras y les hace ver que Él no fracasa en la cruz, sino que entra en su gloria pasando por ella. La fe no nace de negar el sufrimiento, sino de comprenderlo a la luz de Dios.

Y no es casual que el Catecismo nos señale que: ‘el relato de Emaús manifiesta la estructura misma de la celebración eucarística. Primero la explicación de las Escrituras y luego la fracción del pan’. Para los discípulos el reconocimiento les llega por el gesto eucarístico, ahí se les abren los ojos y reconocen a Jesús, pero desaparece.

Y es que Jesús ya sabe que no lo necesitan visible, porque su fe ha renacido y la consecuencia es inmediata: se regresan a Jerusalén. El mismo camino que antes era huida, ahora es misión. Y la noche no los detiene. Cuando uno se encuentra con el Resucitado, no puede quedarse donde estaba.

Y este Evangelio nos confronta con una pregunta directa ¿En qué momento estamos nosotros?, ¿caminamos con Jesús sin reconocerlo porque la realidad no salió como esperábamos? o dejamos que la Palabra y la Eucaristía reordenen nuestra manera de mirar. La Pascua no elimina las heridas, pero les da sentido. Y cuando el corazón arde, los pies vuelven al camino correcto.

 

 

Durante la Pascua hasta el día de Pentecostés rezaremos la oración Regina Caeli en vez del Ángelus. Regina Coeli o Reina del Cielo, en español y latín – ACI Prensa

 

 

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.

 

 

Homilía de hoy con el P. Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

 

 

Reflexión del cuadragésimo segundo día de la Cuaresma con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Ecuador.

 

 

Conozcamos al santo de hoy, San Dionisio Obispo, con el P. Carlos Yepes y el Ministerio San Miguel Arcángel.

 

 

Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el  Proyecto Dominus Tecum

 

Hoy contemplamos los Misterios Gloriosos.

 

 

Ver también: Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Martes de la Octava de Pascua 07042026

 

Les obsequiamos un especial de Pascua de Resurrección: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía para ver y descargar.

 

Mensaje del Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Queridos amigos:

Del 7 al 18 de abril se está llevando a cabo el preseminario, en el que 31 jóvenes están discerniendo su vocación para ingresar al seminario este año.

Ellos provienen de distintas jurisdicciones eclesiásticas:

12 de la Arquidiócesis de Guayaquil
4 de la Diócesis de Daule
6 de la Diócesis de San Jacinto
4 de la Diócesis de Santa Elena
3 de la Diócesis de Santo Domingo
2 de la Diócesis de Machala

En este tiempo tan importante de escucha y decisión, los encomendamos de manera especial a sus oraciones. Pidamos al Señor que ilumine sus corazones, les conceda claridad, valentía y generosidad para responder a su llamado.

Que el Espíritu Santo los guíe y que, si es la voluntad de Dios, perseveren con alegría en este camino de entrega.

¡Unámonos en oración por ellos!

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