San Romualdo, Abad – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Viernes de la XI Semana del Tiempo Ordinario 19062026

Imagen: San Romualdo, Abad. Theios Parrhesía.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero José Antonio Román Bahena,  desde la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, estado de Guerrero, México.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero Gabriel Quintero,  desde la Parroquia Madre De El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.

 

 

Liturgia de la Palabra del Viernes de la XI Semana del Tiempo Ordinario.

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del segundo libro de los Reyes 11, 1-4. 9-18. 20.

 

En aquellos días, cuando Atalía, madre del rey Ocozías, vio que su hijo había muerto, empezó a exterminar a toda la familia real. Pero cuando los hijos del rey estaban siendo asesinados, Josebá, hija del rey Jorán y hermana de Ocozías, raptó a Joás, hijo de Ocozías, y lo escondió con su nodriza en el dormitorio; así, se lo ocultó a Atalía y lo libró de la muerte. El niño estuvo escondido con ella en el templo durante seis años, mientras en el país reinaba Atalía. El año séptimo, Yehoyadá mandó a buscar a los centuriones de los carios y de la escolta; los llamó a su presencia, en el templo, se juramentó con ellos y les presentó al hijo del rey. Los centuriones hicieron lo que les mandó el sacerdote Yehoyadá; cada uno reunió a sus hombres, los que estaban de servicio el sábado y los que estaban libres, y se presentaron al sacerdote Yehoyadá. El sacerdote entregó a los centuriones las lanzas y los escudos del rey David, que se guardaban en el templo. Los de la escolta empuñaron las armas y se colocaron entre el altar y el templo, desde el ángulo sur hasta el ángulo norte del templo, para proteger al rey. Entonces Yehoyadá sacó al hijo del rey, le colocó la diadema y las insignias, lo ungió rey, y todos aplaudieron, aclamando: «¡Viva el rey!»
Atalía oyó el clamor de la tropa y se fue hacia la gente, al templo. Pero, cuando vio al rey en pie sobre el estrado, como es costumbre, y a los oficiales y la banda cerca del rey, toda la población en fiesta y las trompetas tocando, se rasgó las vestiduras y gritó: «¡Traición, traición!»

El sacerdote Yehoyadá ordenó a los centuriones que mandaban las fuerzas: «Sacadla del atrio. Al que la siga lo matáis.» Pues no quería que la matasen en el templo.

La fueron empujando con las manos y, cuando llegaba a palacio por la puerta de las caballerizas, allí la mataron. Yehoyadá selló el pacto entre el Señor y el rey y el pueblo, para que éste fuera el pueblo del Señor. Toda la población se dirigió luego al templo de Baal; lo destruyeron, derribaron sus altares, trituraron las imágenes, y a Matán, sacerdote de Baal, lo degollaron ante el altar. El sacerdote Yehoyadá puso guardias en el templo. Toda la población hizo fiesta, y la ciudad quedó tranquila. A Atalía la habían matado en el palacio.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la primera Lectura

 

La historia de Israel, como nos lo muestra el texto de hoy, ha sido una historia en la cual muchas veces ha predominado el pecado, llevando al pueblo a situaciones de infidelidad; sin embargo, Yahve, el Dios de la alianza, siempre ha sido fiel y ha regresado, mediante los hombres y mujeres fieles, a la renovación de la alianza y a la amistad con Él. Esto revela el poder que la iniquidad puede tener sobre las instituciones de la Iglesia y sobre la misma iglesia. Sin embargo, si en el AT Dios mantuvo su palabra y condujo a su pueblo hasta la plenitud de los tiempos inaugurados por Cristo, cuánto más no hará por su Iglesia cuando el mismo Jesús prometió a san Pedro que «los poderes del mal no prevalecerían en ella». Y Dios ha sido fiel y ha cumplido sus promesas de manera que, a pesar de todos los tiempos difíciles e incluso pecaminosos de la Iglesia, hoy, después del Concilio Vaticano II, vemos una tremenda renovación de la Iglesia. Los poderes del mal la amenazan continuamente, pero no pueden contra ella. Esto nos debe de animar y mantener en pie cuando vemos situaciones que no convienen y corresponden a la santidad de nuestros pastores, de nuestros laicos, en fin de la misma Iglesia, pues a pesar de ellos y de todos nosotros, Dios permanecerá siendo siempre fiel y llevará a buen puerto a su amada Esposa, la Iglesia. Si ves cosas que no son buenas de nuestra Iglesia, recuerda que está formada por hombres débiles, pero que está siempre sostenida por la gracia del Espíritu Santo. Ora por tu Iglesia y mantén firme tu fe en la promesa del Señor: «Yo estaré con ustedes hasta el final de los tiempos».

 

Salmo 131, 11-14. 17-18.

 

R/. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella

 

El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.» R/.

«Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.» R/.

Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Ésta es mi mansión por siempre,
aquí viviré porque la deseo.» R/.

«Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.» R/.

 

Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 19-23.

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho los destruyen, donde los ladrones perforan las paredes y se los roban. Más bien, acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; porque donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón.

Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad!»

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Santo Evangelio

 

Jesús hoy nos invita a examinar las prioridades de nuestra vida, comienza con una advertencia: ‘No acumulen tesoros en la tierra’. Y no es que esté mal tener cosas o trabajar para vivir bien. Lo que nos está advirtiendo es el peligro de poner toda nuestra seguridad y nuestra felicidad en cosas que hoy están y mañana no, que por cualquier motivo pudieran desaparecer.

Y dice: ‘Porque donde está tu tesoro, ahí está también tu corazón’. Esto significa que aquello en lo que pensamos la mayor parte del día, lo que más nos preocupa perder o a lo que le dedicamos la mayor atención, ése es nuestro tesoro. Si tu tesoro es solo el dinero, el éxito, el reconocimiento de los demás o las comodidades materiales, tu corazón vivirá siempre inquieto, con miedo a que se acabe. En cambio, si tu tesoro es el amor de Dios, la familia, la generosidad y la paz interior, nada ni nadie te lo podrá quitar. Eso es lo que Jesús llama acumular tesoros en el cielo.

Después Jesús cambia aparentemente de tema cuando habla de los ojos, pero no es necesariamente así; solo está dando otra perspectiva de cómo debemos ver las cosas. En el lenguaje bíblico, el ojo sano representa la pureza de intención y la generosidad, mientras que el ojo enfermo representa la envidia, el egoísmo y la codicia. Si miramos la vida con envidia o queriendo acapararlo todo, nuestra mente y nuestra alma se llenan de oscuridad, pero si la miramos con bondad y gratitud por lo que tenemos, toda nuestra vida se iluminará.

San Francisco decía, cada vez que poseemos algo, necesitamos armas para defenderlo, al contrario, mientras menos cosas poseemos, más libres seremos para amar. Él descubrió que el desapego material es el secreto de la verdadera libertad, cuando vaciamos las manos de cosas materiales y superfluas, nos quedan libres para llenarlas de los tesoros del cielo que son el amor y el servicio a los demás.

Miremos nuestro interior y preguntémonos ¿Cuáles son nuestras mayores preocupaciones en este momento? ¿Cuántas de ellas son cosas materiales o pasajeras y cuántas tienen un sentido más espiritual? ¿Somos realmente agradecidos con lo que tenemos o vivimos siempre mirando con envidia lo que tienen los demás? Una buena práctica sería ver qué tan generosos somos para compartir algo de lo que tenemos con alguien que lo necesita, donar parte de nuestro tiempo en alguna organización o acompañar a alguien que está solo o enfermo en un hospital.

Que el Señor nos ayude a limpiar la mirada del alma para ver lo que verdaderamente importa. Que nuestro mayor tesoro sea su amistad y su amor, para que nuestro corazón viva siempre lleno de luz, libre de miedos y de apegos.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Marcos Galvis, Sacerdote del Dios Altísimo desde Venezuela.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Santiago Martín,  Franciscanos de María, Magnificat.TV desde Madrid, España.

 

 

Desde Paján, Arquidiócesis de Portoviejo, Ecuador, el P. José Gabriel Ansaldi, del canal Espiritualidad Católica Orden San Elías (OSE), nos comparte hoy: Consagración al Sagrado Corazón – DÍA 19 | Orden San Elías (OSE).

 

 

Durante el Tiempo Ordinario rezamos la oración del Ángelus a las 06h00, 12h00, 18h00 y 00h00.

 

Imagen: Ángelus, Theios Parrhesía.

El ángel del Señor anunció a María.

Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve, María...

He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María...

Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María…

Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.

Oremos

 

Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

 

Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el  Proyecto Dominus Tecum

 

Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.

 

 

Conozcamos a San Romualdo, Abad con los canales de youtube Movimiento Matrimonial Católico y Padre Carlos Yepes.

 

 

Ver también:  Liturgia de Las Horas del Viernes – XI Semana del Tiempo Ordinario.

 

Ver también: Jueves Eucarístico – San Gregorio Barbarigo – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Jueves de la XI Semana del Tiempo Ordinario 18062026

 

Ver también: Hoja dominical de la Arquidiócesis de Guayaquil para el 21-06-2026

 

Descarga: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía.

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