Santos Quírico y Julita, Mártires – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Martes de la XI Semana del Tiempo Ordinario 16062026

Imagen: Santos Quirico y Julita. Theios Parrhesía.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero Martín Ávalos Magaña,  desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero José Antonio Román Bahena,  desde la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Martes de la XI Semana del Tiempo Ordinario.

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del primer libro de los Reyes 21, 17-29.

 

Después de la muerte de Nabot, el Señor dirigió la palabra a Ellas, el tesbita: «Anda, baja al encuentro de Ajab, rey de Israel, que vive en Samaria. Mira, está en la vifía de Nabot, adonde ha bajado para tomar posesión. Dile: «Así dice el Señor: ‘¿Has asesinado, y encima robas?’ Por eso, así dice el Señor: ‘En el mismo sitio donde los perros han lamido la sangre de Nabot, a ti también los perros te lamerán la sangre.»
Ajab dijo a Elías: «¿Conque me has sorprendido, enemigo mío?»
Y Elías repuso: «¡Te he sorprendido! Por haberte vendido, haciendo lo que el Señor reprueba, aquí estoy para castigarte; te dejaré sin descendencia, te exterminaré todo israelita varón, esclavo o libre. Haré con tu casa como con la de Jeroboán, hijo de Nabat, y la de Basá, hijo de Ajías, porque me has irritado y has hecho pecar a Israel. También ha hablado el Señor contra Jezabel: «Los perros la devorarán en el campo de Yezrael.» A los de Ajab que mueran en poblado los devorarán los perros, y a los que mueran en descampado los devorarán las aves del cielo.»
Y es que no hubo otro que se vendiera como Ajab para hacer lo que el Sefior reprueba, empujado por su mujer Jezabel. Procedió de manera abominable, siguiendo a los ídolos, igual que hacían los amorreos, a quienes el Señor había expulsado ante los israelitas. En cuanto Ajab oyó aquellas palabras, se rasgó las vestiduras, se vistió un sayal y ayunó; se acostaba con el sayal puesto y andaba taciturno.
El Señor dirigió la palabra a Ellas, el tesbita: «¿Has visto cómo se ha humillado Ajab ante mí? Por haberse humillado ante mí, no lo castigaré mientras viva; castigaré a su familia en tiempo de su hijo.»

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la primera Lectura

 

¿Cuántas veces pensamos que podemos pecar y que nuestro pecado no tendrá consecuencias? La verdad, como nos lo hace ver este pasaje de la Escritura, todo pecado tiene consecuencias en el presente y éstas pueden extenderse hasta el futuro. El pecado sigue la ley universal establecida por Dios que dice: «Lo que se siembra, eso se cosecha». Es por ello que si uno siembra trigo será imposible que al final se levante frijol. Lo que se siembra se levanta. En este sentido san Pablo decía: «El que siembra en la carne cosecha muerte y destrucción; el que siembra en el Espíritu cosechará vida y eternidad». Es por ello que antes de pecar debemos tener presente que de Dios nadie se burla, que todos nuestros pecados están siempre ante su mirada y que estos pecados tarde o temprano terminarán destruyendo nuestra vida. Ajab siguió los malos consejos de su esposa y se dejó pervertir; dejó que sus pasiones y su egoísmo lo dominaran. Al final sólo encontró muerte y destrucción y lo peor es que las consecuencias de este pecado se extendieron hasta las generaciones siguientes. Por eso, no te dejes engañar y cuando te des cuenta de que un pensamiento o acción te aparta de Dios, recházalo, como si fuera el peor de los venenos; recuerda lo que te dice Jesús: «Más te vale entrar manco en el Reino de los cielos que con tus dos manos ser arrojado al lugar del castigo».

 

Salmo 50, 3-6a. 11. 16

 

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado.

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R/.

Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 43-48.

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo; yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Santo Evangelio

 

En este pasaje que escuchamos hoy Jesús nos habla de una de las más difíciles exigencias que encontramos en el Evangelio: ‘Amen a sus enemigos y rueguen por los que los persiguen’. Porque estarás de acuerdo conmigo que lo que nos sale sin esfuerzo es tratar bien a quienes nos tratan bien, pero cuando alguien nos habla feo o nos hace daño, inmediatamente respondemos igual y deseamos devolverle el mal que nos hizo.

Jesús viene a enseñarnos una forma de actuar en amor que va mucho más allá de lo que conocemos. Y hace una pregunta muy directa: ‘Si amas a los que te aman, ¿Qué recompensa tienes?’ Y es que es muy fácil ser amable con los amigos, con la familia o con la gente que nos cae bien y nos trata bien. Eso no tiene nada de extraordinario.

El verdadero termómetro de nuestra fe se nota cuando nos toca tratar con esta persona del trabajo que nos hace la vida imposible, con el vecino conflictivo o con ese familiar con el que estamos enojados; es ahí, en la dificultad, donde demostramos si somos seguidores de Jesús o si simplemente seguimos nuestros propios impulsos humanos. Dios no nos ama porque seamos perfectos, nos ama porque Él es un Padre perfecto. Si nosotros queremos ser sus discípulos, tenemos que empezar a mirar a los demás con sus ojos.

Cuando Jesús nos dice al final: ‘Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto’, no nos está pidiendo que no cometamos errores, porque Él sabe que somos humanos, sino que nos esforcemos en que nuestro amor sea completo, sin exclusiones, que no le cerremos la puerta a nadie.

Amar al enemigo a veces parece una tarea imposible por nuestra naturaleza humana, por eso nos ayuda mucho seguir el ejemplo de los santos. San Juan de la Cruz, un gran místico que sufrió incomprensiones y persecuciones, incluso dentro de su propia comunidad religiosa, dijo: ‘Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor’. Y es una guía práctica para nuestro día a día, cuando alguien nos trate mal, con indiferencia o con enojo, la solución no es tratarlo igual. Si ponemos amor y paciencia donde hay conflicto, terminaremos transformando la situación y siendo testimonio del amor de Dios.

Debemos entender que el enemigo no es necesariamente alguien que me persigue a muerte, a veces puede ser simplemente esa persona que me quita la paz, que me critica o que piensa diferente de mí. Jesús nos pide que en lugar de pelear, roguemos por él o ella y por esa situación, la oración y la gracia nos deben orientar hacia la paciencia y la comprensión. Ser perfectos como el Padre es perfecto significa no poner condiciones para amar y hacer el bien.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Marcos Galvis, Sacerdote del Dios Altísimo desde Venezuela.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Santiago Martín,  Franciscanos de María, Magnificat.TV desde Madrid, España.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

Desde Paján, Arquidiócesis de Portoviejo, Ecuador, el P. José Gabriel Ansaldi, del canal Espiritualidad Católica Orden San Elías (OSE), nos comparte hoy: Consagración al Sagrado Corazón – DÍA 16 | Orden San Elías (OSE).

 

 

Durante el Tiempo Ordinario rezamos la oración del Ángelus a las 06h00, 12h00, 18h00 y 00h00.

 

Imagen: Ángelus, Theios Parrhesía.

El ángel del Señor anunció a María.

Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve, María...

He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María...

Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María…

Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.

Oremos

 

Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

 

Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el  Proyecto Dominus Tecum

 

Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.

 

 

Conozcamos a los santos de hoy, Santos Julita y Quírico y San Juan Francisco Regis, con los canales de youtube Movimiento Matrimonial Católico y Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) de México.

 

 

Ver también:  Liturgia de Las Horas del Martes – XI Semana del Tiempo Ordinario.

 

Ver también: Santos Micaela y Vito – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Lunes de la XI Semana del Tiempo Ordinario 15062026

 

Descarga: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía.

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