Santos Ismael y Teresa de Portugal – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Miércoles de la XI Semana del Tiempo Ordinario 17062026

Imagen: de San Ismael y Santa Teresa de Portugal. Theios Parrhesía.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo,  desde el pueblo de la Mojonera, Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, estado de Guerrero, México.

 

Santa Misa presidida por el Presbítero Martín Ávalos Magaña,  desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.

 

 

Liturgia de la Palabra del Miércoles de la XI Semana del Tiempo Ordinario.

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del segundo libro de los Reyes 2, 1. 6-14.

 

Cuando el Señor iba a arrebatar a Elías al cielo en el torbellino, Elías y Elíseo se marcharon de Guilgal.
Llegaron a Jericó, y Elías dijo a Elíseo: «Quédate aquí, porque el Señor me envía solo hasta el Jordán.»
Eliseo respondió: «¡Vive Dios! Por tu vida, no te dejaré.»
Y los dos siguieron caminando. También marcharon cincuenta hombres de la comunidad de profetas y se pararon frente a ellos, a cierta distancia. Los dos se detuvieron junto al Jordán; Elías cogió su manto, lo enrolló, golpeó el agua, y el agua se dividió por medio, y así pasaron ambos a pie enjuto.
Mientras pasaban el río, dijo Elías a Elíseo: «Pídeme lo que quieras antes de que me aparten de tu lado.»
Eliseo pidió: «Déjame en herencia dos tercios de tu espíritu.»
Elías comentó: «¡No pides nada! Si logras verme cuando me aparten de tu lado, lo tendrás; si no me ves, no lo tendrás.»
Mientras ellos seguían conversando por el camino, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en el torbellino.
Eliseo lo miraba y gritaba: «¡Padre mío, padre mío, carro y auriga de Israel! »
Y ya no lo vio más. Entonces agarró su túnica y la rasgó en dos; luego recogió el manto que se le había caído a Elías, se volvió y se detuvo a la orilla del Jordán; y agarrando el manto de Elías, golpeó el agua diciendo: «¿Dónde está el Dios de Elías, dónde?»
Golpeó el agua, el agua se dividió por medio, y Eliseo cruzó.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la primera Lectura

 

Este relato de la sucesión de los profetas, envuelta en una serie de elementos misteriosos, nos muestra la esencia del auténtico profetismo de Israel del cual valdría destacar algunos elementos ya que éstos han de estar aún presentes en los auténticos profetas modernos. Lo primero que destacamos es que los profetas aunque escogidos por Dios, han de ser «confirmados» por el profeta que ya ha dado pruebas contundentes de ser un AUTÉNTICO profeta. Este signo lo vemos representado en el «manto de Elías», el cual es ahora transferido a Eliseo como signo visible de esta elección de Dios y que de la misma forma que Dios había estado con Elías ahora lo estará con Eliseo. Un segundo signo, y quizás el más importante, es el hecho de que Dios confirma con signos prodigiosos el profetismo de aquél a quien escoge. Elías, como signo final de su profetismo golpea el Jordán y se abrieron las aguas; Eliseo hace lo mismo y Dios lo confirma delante de los otros profetas, como el sucesor de Elías, como el profeta ungido con poder. Por eso dice la Escritura que el profeta verdadero sólo se acredita cuando se cumple aquello que ha profetizado. No se dejen, pues, engañar con todos estos falsos profetas modernos que pretenden gobernar nuestra vida y dirigir nuestro camino. Busquemos a los que han sido llamados y acreditados por Dios.

 

Salmo 30, 20. 21.24

 

R/. Sed fuertes y valientes de corazón, los que esperáis en el Señor.

 

Qué bondad tan grande,
Señor,reservas para tus fieles,
y concedes a los que a ti se acogen
a la vista de todos. R/.

En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas;
los ocultas en tu tabernáculo,
frente a las lenguas pendencieras. R/.

Amad al Señor, fieles suyos;
el Señor guarda a sus leales,
y a los soberbios les paga con creces. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 1-6. 16-18.

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor.

 

Reflexión del Santo Evangelio

 

Familia, hoy el Evangelio nos enseña acerca de la intención; porque siendo honestos, el problema no es que hagamos cosas malas, el problema es que incluso cuando hacemos cosas buenas podemos hacerlo mal por dentro. Jesús no critica la limosna ni la oración y el ayuno, critica algo más profundo de la persona: hacer el bien para ser vistos.

Es decir, convertir la relación con Dios en un escenario, en un teatro. El Evangelio dice que el hipócrita ya ha recibido su recompensa. Y ¿Cuál es esa recompensa? La mirada de los otros, el reconocimiento, los elogios, el aplauso. Si eso es lo que buscamos, entonces Dios queda fuera, pero porque nosotros lo quitamos del camino y porque Dios no entra en ese juego de competir contra el ego humano.

Ahora Jesús dice: ‘tu Padre que ve en lo secreto’. Lo secreto no es solo un lugar físico, es el corazón, es el espacio donde no hay público, donde no hay máscaras, donde no hay apariencias, donde no hay imagen que sostener para que los demás la vean; es ahí donde se decide todo, en el corazón.

Por otro lado, Santo Tomás de Aquino decía: ‘El mérito de una acción no está solo en lo que se hace, sino en el fin por el que se hace’. Es decir, dos personas pueden hacer lo mismo, pero delante de Dios no es lo mismo. No es lo mismo orar para sentirme seguro, que orar para encontrarme con el Dios todo amoroso.

Y esto nos obliga a preguntarnos ¿por qué rezo? ¿por qué ayudo? ¿por qué me sacrifico? ¿Busco a Dios o me estoy buscando a mí mismo usando a Dios? ¡Ojo! que Jesús no pide que dejemos de hacer el bien, sino que al hacerlo, dejemos nosotros de ser los protagonistas y convertir a Dios en el origen, el motor y el fin de todas nuestras acciones.

Porque solo cuando desaparece el yo que quiere ser visto, aparece el Hijo de Dios que vive delante del Padre, y ahí, en lo oculto, sin aplausos, sin reconocimiento, sin ruido, es donde Dios actúa de verdad.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Pbro. Miguel Ortiz, de la Arquidiócesis de Monterrey. En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Marcos Galvis, Sacerdote del Dios Altísimo desde Venezuela.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

Desde Paján, Arquidiócesis de Portoviejo, Ecuador, el P. José Gabriel Ansaldi, del canal Espiritualidad Católica Orden San Elías (OSE), nos comparte hoy: Consagración al Sagrado Corazón – DÍA 17 | Orden San Elías (OSE).

 

 

Durante el Tiempo Ordinario rezamos la oración del Ángelus a las 06h00, 12h00, 18h00 y 00h00.

 

Imagen: Ángelus, Theios Parrhesía.

El ángel del Señor anunció a María.

Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve, María...

He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María...

Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María…

Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.

Oremos

 

Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

 

Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el  Proyecto Dominus Tecum

 

Hoy contemplamos los Misterios Gloriosos.

 

 

Conozcamos a la santa de hoy, Santa Teresa de Portugal, con los canales de youtube Movimiento Matrimonial Católico y Despertar con Dios.

 

 

Ver también:  Liturgia de Las Horas del Miércoles – XI Semana del Tiempo Ordinario.

 

Ver también: Santos Quírico y Julita, Mártires – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Martes de la XI Semana del Tiempo Ordinario 16062026

 

Descarga: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía.

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