Adviento – Santa Misa, Liturgia de la Palabra y Santo Rosario de hoy Miércoles de la I Semana de Adviento 03012025

Santa Misa presidida por el Presbítero  José Arturo López Cornejo, desde la Iglesia de El Calvario, Pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Miércoles de la I Semana de Adviento.

 

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del libro de Isaías 25, 6-10a.

 

En aquel día, preparará el Señor del universo para todos los pueblos,
en este monte, un festín de manjares suculentos,
un festín de vinos de solera;
manjares exquisitos, vinos refinados.
Y arrancará en este monte
el velo que cubre a todos los pueblos,
el lienzo extendido sobre a todas las naciones.
Aniquilará la muerte para siempre.
Dios, el Señor, enjugará las lágrimas de todos los rostros,
y alejará del país el oprobio de su pueblo
—lo ha dicho el Señor—.
Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios.
Esperábamos en él y nos ha salvado.
Este es el Señor en quien esperamos.
Celebremos y gocemos con su salvación,
porque reposará sobre este monte la mano del Señor».

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la Primera Lectura

 

El tiempo mesiánico es una tiempo de salvación. Es la oportunidad que Dios nos da para ser salvados; es el tiempo esperado para que las tinieblas del pecado, que obstruyen nuestra visión y que no nos dejan ver la realidad como es verdaderamente, sean disipadas por la Luz del «Señor que viene». Esta era la esperanza de Israel y es «o debe ser» una realidad para cada uno de nosotros. El Adviento nos recuerda que el tiempo mesiánico ya es una realidad, pues el nacimiento de Jesús lo ha inaugurado. Debemos dejar que Dios mismo, por medio del Espíritu Santo, vaya arrancando de nuestra vida el velo que distorsiona nuestra visión, sobre todo, dentro de nuestra familia, en donde a veces juzgamos a la esposa o al esposo, a los hermanos o a los padres, de manera incorrecta. El tiempo de Adviento es un tiempo para abrir nuestros ojos a la bondad y, sobre todo, a la comprensión, solo así el tiempo mesiánico se realizará plenamente en nuestro medio.

 

Salmo 22, 1-6

 

R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

 

V/. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

V/. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

V/. Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

V/. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 15, 29-37.

 

En aquel tiempo, llegó Jesús a la orilla del mar de Galilea, subió al monte y se sentó. Acudió a él mucha gente, que llevaba consigo tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros enfermos. Los tendieron a sus pies y él los curó. La gente se llenó de admiración, al ver que los lisiados estaban curados, que los ciegos veían, que los mudos hablaban y los tullidos caminaban; por lo que glorificaron al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da lástima esta gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque pueden desmayarse en el camino». Los discípulos le peguntaron: «¿Dónde vamos a conseguir, en este lugar despoblado, panes suficientes para saciar a tal muchedumbre?» Jesús les preguntó: «¿Cuántos panes tienen?» Ellos contestaron: «Siete, y unos cuantos pescados». Después de ordenar a la gente que se sentara en el suelo, Jesús tomó los siete panes y los pescados, y habiendo dado gracias a Dios, los partió y los fue entregando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y llenaron siete canastos con los pedazos que habían sobrado.

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Evangelio

 

Este pasaje de la multiplicación de los panes es muy conocido. De hecho, hay dos multiplicaciones de los panes. En uno vemos que son cinco panes y dos peces; es en el que muchos de ustedes conocerán la canción que dice: ‘aquí hay un muchacho que solo tiene cinco panes y dos peces. ¿Qué será aquello para tanta gente?’

En esta multiplicación se habla de siete panes y algunos peces; pero la verdad es que eso no importa. Más bien hay que enfocarnos en ese corazón generoso y magnánimo de nuestro Señor Jesucristo. A Cristo le da lástima ver a tanta gente y no tener qué darles de comer. Los ve cansados, hambrientos, sedientos. Mira a su alrededor y busca corazones que compartan su misma preocupación y encuentra a ese joven que tiene siete panes y algunos pescados.

Así también pasó con Dios: veía el mundo cansado, hambriento, sediento, inquieto y buscó y buscó y buscó corazones que le ayudaran, y encontró el corazón de María Santísima, quien le dio sus siete panes; es decir, le dio lo que tenía: su juventud, su vida y con ello Dios se hizo carne y la Palabra fue hecha vida.

Dios necesita de colaboradores que den de sus siete panes. Hoy sigue buscando almas generosas que le ayuden a saciar el hambre; el hambre de amor, a saciar la sed de felicidad, a calmar la inquietud con la paz. Busca corazones que estén dispuestos a dar sus siete panes.

Busca corazones generosos y un corazón generoso no cuantifica, simplemente se da. Hoy dar mis siete panes para que Cristo pueda multiplicarlos. Siete panes pueden ser cinco minutos con uno de tus hijos, hermanos, empleados, amigos; cinco minutos de atención. Cada uno sabe cuáles son esos siete panes que hoy te pide el Señor.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi. En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.

Pbro. Ernesto María Caro.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

 

Conozcamos al santo de hoy, San Francisco Xavier con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México

 

 

 

Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.

 

Hoy contemplamos los Misterios Gloriosos.

 

 

 

Reflexión del Adviento con San José para hoy miércoles 3 de diciembre con el P. José Gabriel Ansaldi, de la Orden de San Elías OSE

 

 

¡Feliz día de San Francisco Javier!

« Mientras exista un confín de tierra sin adorar al que nos vino a salvar la tierra no tiene fin! » (El Divino Impaciente).

 

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