Imagen del alud en Alausí, Chimborazo, parados sobre el extinto estadio municipal.
Hoy se cumplen dos años desde aquel fatídico día en que un derrumbe de gran magnitud sepultó barrios enteros, borrando casi la mitad de Alausí y dejando a cientos de familias sin hogar, sin servicios básicos y sumidas en el dolor. Dos años desde que la tierra, inestable y descuidada, se desplomó, cobrando vidas y destruyendo sueños.
Muchos atribuyen este desastre a la naturaleza, cuando la verdad es otra. La naturaleza no destruye sin razón; es la mano del hombre la que la ha debilitado. Desde hace décadas, en comunidades como Aypud, Casual y Nuevo Alausí se ha ignorado el peligro: pozos sépticos sin asistencia técnica, deforestación sin control, cultivos en tierras húmedas e inestables, caminos abiertos donde no deberían existir. Todo esto, pese a las advertencias del Servicio de Gestión de Riesgos. Pero el problema persiste porque la gente sigue haciendo lo mismo, desafiando la realidad y provocando nuevas bajas de tierra, no solo en la zona urbana, sino también en las parroquias rurales como Tixán, Achupallas, Sibambe y Guasuntos.
No podemos seguir repitiendo los errores del pasado. Es hora de implementar controles efectivos que incluyan la participación de las comunidades indígenas, pero bajo un marco de responsabilidad y cumplimiento de normas. No podemos permitir que la imposición de voluntades personales esté por encima del bienestar colectivo. La historia ya nos demostró lo que sucede cuando se ignoran las advertencias, y sin acciones firmes, el futuro de Alausí seguirá siendo incierto.
Alausí: El Desafío de Aprender del Pasado
Alausí es una tierra de historia, de tradiciones y de gente trabajadora. Sin embargo, también es un lugar donde la naturaleza ha mostrado su fragilidad, recordándonos que no se puede desafiar sus límites sin consecuencias. En el siguiente enlace, se pueden leer los documentos del Servicio de Gestión de Riesgos, donde se detallan las condiciones del cantón y las estrategias recomendadas para su desarrollo seguro.
Lea aquí: Informes de Situación – Deslizamiento – Alausí, Chimborazo
A pesar de estas advertencias, muchas comunidades continúan realizando actividades contrarias a lo aconsejado por las autoridades. Afirman que no reciben ayuda, pero la realidad es otra: el problema no es la falta de apoyo, sino la negativa a aceptar medidas que protejan la vida y el territorio. Persisten en hacer las cosas a su manera, ignorando las recomendaciones de expertos, sin darse cuenta de que este camino solo conduce a más desastres.
Aún estamos a tiempo de cambiar el rumbo. Alausí puede levantarse con fuerza, pero solo si se toman decisiones responsables. Es momento de escuchar, aprender y trabajar juntos para que la historia no vuelva a repetirse.
Dos años después, la tragedia sigue presente. ¿Cuánto más tendrá que caer antes de que reaccionemos?
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