Santa Misa del Santo Nombre de Jesús presidida por el P. José Arturo López Cornejo desde la parroquia San Juan Bautista de Viramontes, estado de Guerrero, México
Liturgia de la Palabra del Viernes de la I Semana de Navidad. Día del Santo Nombre de Jesús.
Con el Pbro. Ernesto María Caro – compartido por el P. Roberto Rodríguez – rector del Seminario Mayor de Guayaquil
Lectura de la primera carta de Juan 2, 29; 3,1-6.
Si sabéis que él es justo, reconoced que todo el que obra la justicia ha nacido de él. Mirad que amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro. Todo el que comete pecado quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley. Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado. Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no le ha visto ni conocido.
Palabra de Dios
Reflexión de la Primera Lectura
Cuando Israel miraba su ley o recordaba la alianza que había establecido con Yavéh, lo hacía tomando en consideración que Dios le exigía la santidad como muestra de su comunión con el Dios santo.
Si llamamos a Dios santo, es porque confesamos que en su esencia es él quien santifica a todos los hombres y de quien procede la consagración del mundo. El AT imponía al fiel judío acercarse a Dios con todas las disposiciones interiores y exteriores para poder participar de su santidad.
En Jesús, Dios se acerca al hombre para santificarlo, para consagrarlo, para tomarlo en posesión, sin embargo, dicha santidad supone una similitud con Él; acercarnos a Jesús, es ir a la fuente del amor y santidad y por tanto, debemos vivir del mismo modo que él vivió: en total docilidad, obediencia y amor al Padre.
Más aún, cuando nos acercamos a Dios, ya no lo hacemos como un fiel o como una persona religiosa, sino como hijos, puesto que en Jesús los seres humanos hemos sido transformados en hijos de Dios y, esto no es algo que digamos nosotros, sino que es algo que Jesús nos ha revelado: realmente somos hijos de Dios.
Y nuestro Padre espera que nosotros vivamos como hijos suyos y, para ello, nos ha puesto como modelo a su propio Hijo, quien no cometió pecado porque obedeció como Hijo y sirvió a los demás como hermanos. En eso consiste el «no pecar», vivir como hijos del Padre y hermanos de nuestro prójimo.
Salmo 97, 1. 3cd-6.
R/. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas;
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera,
gritad, vitoread, tocad. R/.
Tañed la cítara para el Señor
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas
aclamad al Rey y Señor. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 1, 29-34.
Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: «Trás de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.» Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado el Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: «Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.» Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»
Palabra del Señor
Reflexión del Evangelio
El tiempo posterior a la Navidad es un tiempo privilegiado para testificar, para señalar al Recién Nacido; por ello, la liturgia nos presenta los textos que nos invitan a que nosotros, de la misma forma que Juan el Bautista, también lo hagamos conocer por los demás.
Es tiempo para salir de nuestras penas y vergüenzas, y manifestarnos abiertamente, como lo hizo el Bautista, como embajadores del Señor, y hacerlo conocer en todos nuestros ambientes. No tengamos temor de hablar de él en nuestras oficinas, en nuestros centros de trabajo, en el barrio y por supuesto, en nuestras propias familias. Al ir regresando a la normalidad en nuestras vidas, ante la pregunta ¿y cómo la pasaste? Es un buen momento para retomar el tema de la vida cristiana, de lo hermosas que fueron estas fiestas vividas en el amor y la alegría de Jesús, nuestro Señor y Salvador.
Si nosotros no lo anunciamos, si nosotros no nos convertimos en el medio para que Jesús sea amado por los demás, entonces ¿Quién lo hará? Avísale a la gente que en medio de ellos está Jesús, al que quizás no conocen; diles que los anda buscando para darles vida y para dárselas en abundancia; diles que se dejen encontrar por su amor.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

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