Hoy iniciamos la IV y Última Semana de Adviento, Informa-Te Ve LATAM.
Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Mazatepec, estado de Guerrero, México.
Santa Misa presidida por el Presbítero Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Liturgia de la Palabra del IV Domingo de Adviento – Ciclo A.
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del libro de Isaías 7, 10-14.
En aquellos días, el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.»
Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor.»
Entonces dijo Dios: «Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».»
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Salmo 23, 1-6.
R/. Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.
¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.
Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 1, 1-7.
Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor. Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús. A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 1, 18-24.
Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: «José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros. Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión
Hermanos, estamos en el último domingo de Adviento y el Evangelio nos presenta a un hombre silencioso, discreto, pero gigante en la fe: San José. Mateo nos lo describe con dos palabras que resumen toda su vida: justo y obediente. Y hoy, para cerrar el camino de Adviento que hemos venido haciendo este año, Jesús nos invita a mirar a José como el modelo de la fe que espera, que confía y que obedece, que es justo lo que necesitamos si queremos vivir una verdadera Navidad cristiana.
Para prepararnos a esta fiesta, pero de manera especial para nuestro encuentro con el Señor, hemos hablado en los domingos anteriores de vigilar y de discernir. Ahora con José emprenderemos algo más: a esperar a que Dios muestre el camino.
Es en esa escucha, donde Dios nos habla y nos muestra el camino. Esta escucha requiere un poco de silencio, no solo exterior, sino también interior, que permita que Dios nos hable del misterio que estamos celebrando. José escuchó a Dios y abrió su corazón y recibió a María Santísima. Esto dio paso a que la primera Navidad fuera el gozo no solo de la familia, sino de toda la humanidad.
Y tú, ¿a quién tendrías que abrirle tu corazón para que esta Navidad fuera para ti y para los tuyos una maravillosa Navidad? Hermanos, que esta Navidad en nuestras casas no sea solo un recuerdo, ni una cena, ni un rito externo, sino el nacimiento de Cristo en el corazón que sabe esperar, que sabe escuchar y que se atreve a obedecer. Para terminar nuestra preparación al nacimiento de Cristo, pidamos la gracia de tener una fe como la de José, una fe silenciosa, una fe firme, humilde y valiente.
Recuerda, José creyó, esperó y obedeció. Y por eso Jesús pudo nacer en su casa. Que esta Navidad Él también pueda nacer en la nuestra.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Pbro. Ernesto María Caro, .. En colaboración con Evangelización Activa.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.
Hoy Domingo, Día del Señor, Jesús te espera en la Santa Eucaristía.

Conozcamos al santo de hoy, San Pedro Canisio, con P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México y Franciscanos de María-Magnificat TV.
Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.
Hoy contemplamos los Misterios Gloriosos.
Reflexión del Adviento con San José para hoy Domingo 21 de diciembre con el P. José Gabriel Ansaldi, de la Orden de San Elías OSE
Hoy es el Sexto día de la Novena de Navidad de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana CEE. Compartido por el P. Roberto Rodríguez Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Ver y descargar la Hoja dominical de la Arquidiócesis de Guayaquil de hoy 21-12-2025
