Estamos a la víspera de la Nochebuena. Somos Theios Parrhesía – Evolución de Informa-Te Ve LATAM.
Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Mazatepec, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra de la Feria de Adviento (23 de diciembre).
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura de la profecía de Malaquías 3, 1-4. 23-24.
Esto dice el Señor Dios:
«Voy a enviar a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí.
De repente llegará a su santuario el Señor a quien vosotros andáis buscando; y el mensajero de la alianza en quien os regocijáis, mirad que está llegando, dice el Señor del universo.
¿Quién resistirá el día de su llegada? ¿Quién se mantendrá en pie ante su mirada? Pues es como el fuego de fundidor, como lejía de lavandero. Se sentará como fundidor que refina la plata; refinará a los levitas y los acrisolará como oro y plata, y el Señor recibirá ofrenda y oblación justas.
Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en tiempos pasados, como antaño.
Mirad, os envío al profeta Elías, antes de que venga el Día del Señor, día grande y terrible. Él convertirá el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, para que no tenga que venir a castigar y destruir la tierra».
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
Este texto avisa al pueblo sobre la inminencia de la llegada del Salvador, el cual sería precedido por un mensajero quien prepararía el corazón de sus hijos. Sabemos que este texto se refiere de manera eminente a Juan el Bautista. Sin embargo, la Liturgia nos lo propone al acercarse la celebración de la Navidad con el fin de que caigamos en cuenta de la importancia de nuestra participación en la construcción del Reino y en el anuncio de la Salvación. Cada uno de nosotros debe convertirse en ese emisario de Dios que prepara los corazones para que el mensaje del Evangelio llegue al corazón. Hagamos de nuestra tradicional visita a nuestros seres queridos, a nuestros amigos y vecinos, propia del tiempo de Navidad, el espacio afectivo que dispone el corazón para que esta Fiesta del Nacimiento de nuestro Salvador no sea sólo exterioridad sino una cálida acogida del Evangelio. Sé, como Juan el Bautista y como Elías, el instrumento para preparar el corazón de todos tus seres queridos al amor de Dios
Salmo 24, 4-5ab. 8-10. 14.
R/. Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.
V/. Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.
V/. El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.
V/. Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía a los que lo temen,
y les da a conocer su alianza. R/.
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 1, 57-66.
Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella. A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: «No. Su nombre será Juan». Ellos le decían: «Pero si ninguno de tus parientes se llama así». Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. El pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios. Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos, y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: «¿Qué va a ser de este niño?» Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Evangelio
Justo la semana pasada, si escuchaste mi reflexión del Evangelio, te habrás dado cuenta que te hablaba del episodio en que el ángel del Señor le anunciaba a Zacarías la respuesta de Dios a sus oraciones y el propósito de Juan el Bautista.
El Evangelio de hoy nos presenta una actitud muy diferente de Zacarías e Isabel, que antes habían dudado. Vemos la alegría no solo de sus padres, sino de sus vecinos y parientes, después de haber visto las maravillas del Señor en sus vidas. Cuando Dios se manifiesta en nuestras vidas y nosotros damos un buen testimonio, su misericordia se derrama en toda la comunidad.
Para sus parientes, era de esperarse que el niño se llamara como el padre, pero ellos no entendían, como Zacarías e Isabel, el propósito que Dios les había revelado. Zacarías escribió: ‘Juan es su nombre’ y al momento, recuperó el habla y empezó a bendecir a Dios.
El nacimiento de Juan el Bautista y la instrucción de parte de Dios sobre cómo se debía de llamar, significa el inicio del tiempo de la misericordia y preparación a la venida del Salvador. Juan tiene como misión ser el precursor de Jesús, el que viene a prepararle el camino. El nombre ‘Juan’ significa Dios es misericordioso y no hay mejor manera de manifestar el amor de Dios que siendo misericordiosos con el prójimo, no solo en este tiempo, sino todo el año.
Como Juan, cada uno de nosotros tenemos ese mismo propósito. Cada día es una ocasión para acercarse al necesitado, empezando por quien vive contigo, en tu propio hogar: el hijo que necesita ser escuchado, el cónyuge que necesita de tu atención, los padres que necesitan cuidados o el indigente que está desprotegido, aquel que se encuentra extraviado porque nadie le ha hablado de Jesús.
Este tiempo debe ayudarnos a pensar en el verdadero motivo de la celebración: reflexionar en lo importante de hacer un espacio en nuestro corazón, recordando el nacimiento de nuestro Salvador y aprovechar el momento para recordárselo con amor y misericordia a quien no lo conoce, a aquellos que andan todavía a la carrera presionados o apresurados porque aún no tienen algo que regalar o porque están esperando aquello que van a recibir.
Hagamos un alto en el camino, recordemos la razón de la celebración. Busca celebrar este tiempo con un espíritu renovado, con amor y misericordia, pensando y buscando a los que más te necesitan, acercándote a Dios en primer lugar, ofreciéndole tu corazón dispuesto a recibirlo y adorarlo, y que Él te conceda vivir plenamente la alegría de su misericordia.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Conozcamos al santo de hoy, San Juan Cancio de Kety, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés y Shajaj Ministerio Católico desde México.
Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.
Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.
Reflexión del Adviento con San José para hoy Martes 23 de diciembre con el P. José Gabriel Ansaldi, de la Orden de San Elías OSE
Hoy es el Octavo día de la Novena de Navidad de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana CEE. Compartido por el P. Roberto Rodríguez Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
