Santa Misa y Liturgia de la Palabra de hoy Jueves de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario 07082025

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de La Mojonera, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Jueves de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario

 

Tomado de: San Pablo.co

 

PRIMERA LECTURA

 

Del libro de los Números 20, 1-13

 

En aquellos días, la comunidad entera de los hijos de Israel llegó al desierto de Sin el mes primero y el pueblo se instaló en Cadés. Allí murió María y allí la enterraron. Faltó agua a la comunidad y se amotinaron contra Moisés y Aarón. El pueblo protestó contra Moisés diciendo: “¡Ojalá hubiéramos muerto como nuestros hermanos, delante del Señor! ¿Por qué has traído a la comunidad del Señor a este desierto, para que muramos en él nosotros y nuestras bestias? ¿Por qué nos has sacado de Egipto para traernos a este sitio horrible, que no tiene grano ni higueras ni viñas ni granados ni agua para beber?”.

Moisés y Aarón se apartaron de la comunidad y se dirigieron a la entrada de la Tienda del Encuentro, y se postraron rostro en tierra delante de ella. La gloria del Señor se les apareció, y el Señor dijo a Moisés: “Coge la vara y reúnan la asamblea, tú y tu hermano Aarón, y háblenle a la roca en presencia de ellos y ella dará agua. Luego saca agua de la roca y dales de beber a ellos y a sus bestias”. Moisés retiró la vara de la presencia del Señor, como se lo mandaba. Moisés y Aarón reunieron la asamblea delante de la roca; Moisés les dijo: “Escuchen, rebeldes: ¿Creen que podemos sacarles agua de esta roca?”.

Moisés alzó la mano y golpeó la roca con la vara dos veces, y brotó agua tan abundante que bebió toda la comunidad y las bestias. El Señor dijo a Moisés y a Aarón: “Por no haberme creído, por no haber reconocido mi santidad en presencia de los hijos de Israel, no harán entrar a esta comunidad en la tierra que les he dado”. (Esta es la Fuente de Meribá, donde los hijos de Israel disputaron con el Señor y él les mostró su santidad).

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

 

Salmo 94

 

R. Ojalá escuchen hoy la voz del Señor: “No endurezcan su corazón”

 

Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R/.

Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque Él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que Él guía. R/.

Ojalá escuchen hoy su voz: “No endurezcan el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando sus padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras”. R/.

 

 

SANTO EVANGELIO

 

Del Santo Evangelio según san Mateo 16, 13-23

 

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Ellos contestaron: “Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas”. Él les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo”. Jesús le respondió: “¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”. Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Mesías. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: “¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte”. Jesús se volvió y dijo a Pedro: “¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios”.

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Santo Evangelio con el P. Martín Ávalos, desde la ciudad de Santa Ana, El Salvador.

 

 

Reflexión diaria compartida por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

También hoy se dicen muchas cosas sobre Jesús. Que si existió o no; que si era el Hijo de Dios o solamente un hombre bueno; que si era un iluminado o hasta que es un extraterrestre. Y es que es más fácil inventarse historias a modo o desacreditar lo que la Iglesia enseña con un par de argumentos sacados de Tik Tok o de una tertulia con amigos, que ir a las fuentes primarias, a los testigos oculares, a los Evangelios mismos y a la Tradición de la Iglesia.

Porque hacerse un dios a la medida no implica, no compromete, no hace dejar las seguridades a las que nos aferramos, como un perro se aferra a su hueso sin carne. Pero conocer al Dios hecho carne, que vivió y murió por cada uno de nosotros y por ti, en lo particular, lo cambia todo. Y es que el conocer semejante misterio de amor, y si tenemos un poco de humanidad, no podemos permanecer referenciados a nosotros mismos y aferrados a las propias ideas o fantasías; ni a las cosas hechas por Aquél que nos amó hasta el extremo de morir en la Cruz y de esconderse en un pedazo de pan, para quedarse con nosotros por la eternidad y alimentar nuestra hambre más profunda.

Y es aquí donde entra la necesidad de Pedro en la Iglesia, no de Simón, sino de Pedro, es decir, de un hombre pecador y falible, pero constituido por Dios en roca firme que dé unidad a la Iglesia. Y es que la verdad sobre Jesús y sobre el hombre, y la verdad sobre el misterio de la misma Trinidad, la recibimos en la Iglesia y por la Iglesia, movida por el Espíritu Santo de manera invisible, pero de manera visible, custodiada precisamente por Pedro; es decir, por las rocas que Dios ha querido darnos a través de la historia en los Papas que, a pesar de su fragilidad humana, han custodiado el depósito de la fe y nos han ayudado a madurar en ella junto con el resto de obispos, sacerdotes, religiosos, papás, mamás, abuelos y hasta amigos o conocidos cristianos.

En la vida has podido escuchar el testimonio y la enseñanza de muchos de estos testigos del Evangelio, y seguramente, también has podido escuchar las necedades de aquellos que, sin conocer, se atreven a hablar de Jesús. Ahora, es Cristo el que te pregunta a ti: “Y tú, ¿Quién dices que soy yo?” Pero, antes de responder, te invito a que te des cuenta de que la respuesta honesta a esta pregunta tiene implicaciones serias.

Porque si tú reconoces que Jesucristo es el Mesías, el Hijo de Dios vivo, entonces la vida solo tendrá sentido en función de Él. Entonces, tus metas, tus proyectos, tus acciones y decisiones, tu estilo de vida, tu familia, tus amistades, tu trabajo y tus negocios, tu tiempo libre y tus descansos, tendrán que estar referidas a Él porque habrás entendido que de Él venimos y hacia Él vamos; y que no hay plenitud humana fuera de Dios. Ahora sí, responde desde el fondo de tu alma. Y tú, ¿Quién dices que es Jesús?

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Abrele tu corazón. Cómo Maria, todo por Jesús y para Jesús.

 

Conozcamos a los santos de hoy, San Cayetano y San Sixto con el P. José de Jesús Aguilar Valdés, desde México.

 

 

¿Cómo platicar con Dios?

 

 

Ver y descargar la Hoja dominical de la Arquidiócesis de Guayaquil para el 10-08-2025

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