Santa Misa y Liturgia de la Palabra de hoy Jueves de la XX Semana del Tiempo Ordinario 21082025

Imagen de San Pío X – ACI Prensa

 

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Viramontes, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Jueves de la XX Semana del Tiempo Ordinario.

 

Tomado de la web Dominicos.org – Lectura y Santo Evangelio de hoy 21-08-2025

 

Primera lectura

 

Lectura del libro de los Jueces 11.29-39a

 

En aquellos días, el espíritu del Señor vino sobre Jefté. Atravesó Galaad y Manasés, y cruzó a Mispá de Galaad, de Mispá de Galaad pasó hacía los amonitas. Entonces Jefte hizo un voto al Señor:
«Si entregas a los amonitas en mi mano, el primero que salga de las puerta de mi casa, a mi encuentro, cuando vuelva en paz de la campaña contra los amonitas, será para el Señor y lo ofreceré en holocausto».

Jefté pasó a luchar contra los amonitas, y el Señor los entregó en su mano. Los batió, desde Aroer hasta Minit – veinte ciudades -, y hasta Abel Queramín. Fue una gran derrota, y los amonitas quedaron sometidos a los hijos de Israel.

Cuando Jefté llegó a su casa de Mispa, su hija salió a su encuentro con adufes y danzas. Era su única hija. No tenía más hijos.

Al verla, rasgó sus vestiduras y exclamo:
«¡Ay, hija mía, me has destrozado por completo y has causado mi ruina! He hecho una promesa al Señor y no puedo volverme atrás».

Ella le dijo:
«Padre mío, si has hecho una promesa al Señor, haz conmigo según lo prometido, ya que el Señor te ha concedido el desquite de tus enemigos amonitas».

Y le pidió a su padre:
«Concédeme esto: déjame libre dos meses, para ir vagando por los montes y llorar mi virginidad con mis compañeras».

Él le dijo:
«Vete».

Y la dejó ir dos meses. Ella marchó con sus compañeras y lloró su virginidad por los montes.

Al cabo de dos meses volvió donde estaba su padre . que hizo con ella según el voto que había pronunciando.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Salmo 39,5.7-8a.8b-9.10

 

R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

 

Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños. R/.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
entonces yo digo: «Aquí estoy». R/.

« – Como está escrito en mi libro –
para hacer tu voluntad.
Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R/.

He proclamado tu justicia
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. R/.

 

SANTO EVANGELIO

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 22, 1-14

 

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:»El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.Luego les dijo a sus criados: La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta? Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos».

 

Reflexión

 

Este pasaje evangélico es francamente fuerte, porque el Dios con nosotros, el Dios de la alianza y la misericordia, el único Dios que, hecho hombre, nos ha revelado la plenitud del amor de Dios, es decir, Cristo, enseña que el Reino de los Cielos es semejante a ese rey que da muerte a los asesinos que rechazan sus insistentes invitaciones al banquete eterno y abusan de su bondad y que, entrega a las tinieblas, llanto y desesperación a quienes no se presentan ante Él con las vestiduras apropiadas para el banquete de bodas de su Hijo. “Amigo, ¿Cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?”, pregunta el rey casi al final de la enseñanza. Y es una pregunta que puede desconcertar, pues el rey ha mandado invitar a todos los que encontraran y sus emisarios llamaron a todos, todos, todos los que encontraron, como insistentemente nos lo recordaba el Papa Francisco: llamaron a buenos y malos porque la invitación de Dios es universal; por eso la Iglesia es católica. Y el Señor no reprende a los que hasta entonces habían sido malos y que han llegado al banquete, sino que reprende al que no se preparó para ir a Él, al que no ha reconocido la grandeza de dicho evento y el privilegio que ha recibido. Y al decir Jesús, que el Reino de los Cielos es semejante a la situación que narra en esta parábola, está indicando que, tanto buenos y malos, son llamados porque son amados. De hecho, al que no se preparó al encuentro, lo llama amigo. El Señor enseña que si no quieres asistir, Él va a insistir, pero si tú insistes en no corresponder, va a haber consecuencias. Pero si tú decides escuchar la llamada de Dios, tu respuesta al llamado implica una correspondencia. Bien dice fray Nelson Medina que: “Dios te ama como eres, pero no te deja donde estás”. En efecto, tu respuesta al llamado implica una conversión, implica ir al banquete y llegar preparado. Y cada vez que asistas al banquete del Hijo de Dios en la Tierra, es decir, a la Misa, lo hagas limpio de corazón y con el traje de fiesta de los cristianos que ha sido lavado con la misma sangre del Cordero y que llega a ti a través del Sacramento de la Reconciliación. Nunca llegues a la Comunión con un traje sucio, con tu alma en pecado grave. Así es que cada vez que asistes preparado y dispuesto en el hoy de la historia, al banquete del Hijo de Dios, permites que el Reino de los Cielos vaya irrumpiendo en la historia y dispones tu cuerpo y tu alma al abrazo eterno de Dios en la plenitud del amor. La decisión es tuya y solo tuya, y Dios no puede salvarte de tus decisiones. Elige bien, elige desde ahora al Rey del universo.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Abrele tu corazón. Cómo Maria, todo por Jesús y para Jesús.

 

 

Conozcamos al santo de hoy, San Pío X, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México y Vatican News.

 

 

San Pío X – Vatican News

 

Ver y descargar la mayor obra de San Pío X:

 Catecismo Mayor de San Pío X – Dicasterio per il clero

 Catecismo Mayor de San Pío X

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