Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Pochauixco , estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Lunes de la XVI Semana del Tiempo Ordinario
Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del libro del Éxodo 14, 5-18.
En aquellos días, cuando comunicaron al rey de Egipto que el pueblo había escapado, el Faraón y su corte cambiaron de parecer sobre el pueblo, y se dijeron: «¿Qué hemos hecho? Hemos dejado marchar a nuestros esclavos israelitas.»
Hizo preparar un carro y tomó consigo sus tropas: tomó seiscientos carros escogidos y los demás carros de Egipto con sus correspondientes oficiales. El Señor hizo que el Faraón se empeñase en perseguir a los israelitas, mientras éstos saltan triunfantes. Los egipcios los persiguieron con caballos, carros y jinetes, y les dieron alcance mientras acampaban en Fehirot, frente a Baal Safón. Se acercaba el Faraón, los israelitas alzaron la vista y vieron a los egipcios que avanzaban detrás de ellos y, muertos de miedo, gritaron al Señor.
Y dijeron a Moisés: «¿No había sepulcros en Egipto?, nos has traído a morir en el desierto; ¿qué es lo que nos has hecho sacándonos de Egipto? ¿No te lo decíamos en Egipto: «Déjanos en paz, y serviremos a los egipcios; más nos vale servir a los egipcios que morir en el desierto»?»
Moisés respondió al pueblo: «No tengáis miedo; estad firmes, y veréis la victoria que el Señor os va a conceder hoy: esos egipcios que estáis viendo hoy, no los volveréis a ver jamás. El Señor peleará por vosotros; vosotros esperad en silencio.»
El Señor dijo a Moisés: «¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros. Sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del Faraón, de sus carros y de sus guerreros.»
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
La Escritura dice que el faraón endureció su corazón, sin embargo, quienes somos duros de corazón y ciegos somos nosotros, el pueblo amado de Dios. Los Israelitas ya habían visto de qué manera Dios los había hecho salir de Egipto; habían visto todas las proezas que Dios había realizado delante de los egipcios. Sabían ahora que su Dios era un Dios inmensamente poderoso. Aún así, se ponen a reclamar a Moisés, (aunque de hecho es a Dios a quien reclaman): «Estábamos mejor como esclavos».
Para nosotros, el nuevo pueblo de Dios, Dios nos manifestó su gran poder resucitando a Cristo, pero no sólo eso, sino que lo continúa haciendo en la Iglesia y en la vida de cada uno de nosotros. Si revisamos nuestra propia historia encontraremos las huellas del Dios poderoso que nos salva, que nos ha salvado y que continuará haciéndolo hasta que un día podamos participar con él de la eternidad. Sin embargo, debemos ser conscientes que la libertad, aunque es un don de Dios, exige trabajo y esfuerzo por parte de nosotros.
Jesús nos ha hecho libres para vivir en su amor, y su poder estará siempre con nosotros para ayudarnos a cruzar el mar de la vida. No tengamos miedo, aprendamos a confiar totalmente en Aquel que es infinitamente más grande y poderoso de lo que podemos imaginar. Si delante de ti está hoy el mar y por tu espalda se aproximan tus enemigos, dile al Señor: «Yo confío en ti, pues si una vez lo hiciste por ellos, ahora lo harás también por mí».
Salmo Ex 15, 1-6
R/. Cantaré al Señor, sublime es su victoria
Cantaré al Señor, sublime es su victoria,
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Él es mi Dios: yo lo alabaré;
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. R/.
El Señor es un guerrero,
su nombre es «El Señor».
Los carros del Faraón los lanzó al mar,
ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes. R/.
Las olas los cubrieron,
bajaron hasta el fondo como piedras.
Tu diestra, Señor, es fuerte y terrible,
tu diestra, Señor, tritura al enemigo. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 12, 38-42.
En aquel tiempo, le dijeron a Jesús algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos verte hacer una señal prodigiosa». Él les respondió: «Esta gente malvada e infiel está reclamando una señal, pero la única señal que se le dará será la del profeta Jonás. Pues de la misma manera que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre de la ballena, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra.
Los habitantes de Nínive se levantarán el día del juicio contra esta gente y la condenarán, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay alguien más grande que Jonás.
La reina del Sur se levantará el día del juicio contra esta gente y la condenará, porque ella vino de los últimos rincones de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien más grande que Salomón».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Evangelio
Hoy en día, todavía nuestra generación busca de Jesús una señal prodigiosa para creer: «Señor sana a mi hijo», «Señor, que consiga un buen trabajo», «Señor, …».
Lo triste del asunto es que después de recibir la señal, no bastándonos la prueba y señal eclatante de su resurrección, la respuesta de fe de muchos de nuestros cristianos es insignificante. ¿Cuántas veces hemos recibido lo que hemos pedido? Y, ¿cómo ha sido nuestra respuesta después de haberlo recibido? Después de que Jesús nos ha dado la muestra de su amor, la fe no se desarrolla. Por unas semanas vamos a misa o hacemos algo más de lo que hacíamos, pero rápidamente se nos olvida y la conversión no crece, no madura.
No seamos de los que buscan a Jesús por sus milagros y las muestras de su amor, sino más bien de los que buscan al Señor de los milagros para rendirle nuestro amor.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, María y José.

Conozcamos al santo de hoy, San Alberto Crescitelli desde el canal de youtube Pasos del creyente.
