Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, Pueblo de Topiltepec , estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Martes de la XIV Semana del Tiempo Ordinario
Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del libro del Génesis 32, 22-32.
En aquellos días, todavía de noche se levantó Jacob, tomó a las dos mujeres, las dos siervas y los once hijos y cruzó el vado de Yaboc; pasó con ellos el torrente e hizo pasar sus posesiones. Y él quedó solo. Un hombre luchó con él hasta la aurora; y, viendo que no le podía, le tocó la articulación del muslo y se la dejó tiesa, mientras peleaba con él.
Dijo: «Suéltame, que llega la aurora.»
Respondió: «No te soltaré hasta que me bendigas.»
Y le preguntó: «¿Cómo te llamas?»
Contestó: «Jacob.»
Le replicó: «Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con dioses y con hombres y has podido.»
Jacob, a su vez, preguntó: «Dime tu nombre.»
Respondió: «¿Por qué me preguntas mi nombre?»
Y le bendijo. Jacob llamó aquel lugar Penuel, diciendo: «He visto a Dios cara a cara y he quedado vivo.»
Mientras atravesaba Penuel salía el sol, y él iba cojeando. Por eso los israelitas, hasta hoy, no comen el tendón de la articulación del muslo, porque Jacob fue herido en dicho tendón del muslo.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
Este pasaje se encuentra al final del viaje que había hecho Jacob a casa de su tío Labán en donde se había enriquecido con su trabajo, y había procreado 11 hijos, de manera que regresaba lleno de bendiciones. Esto podría hacer que Jacob pensara que todo esto era producto de su trabajo y que, poco a poco, fuera excluyendo a Dios de su vida. Por ello, antes de regresar a la tierra prometida, Dios le sale al encuentro y lucha con él.
Con este pasaje, el autor nos hace ver que, si bien es cierto que «ha vencido a los hombres» (su astucia con Labán) y que «ha vencido a Dios» (obtención de todas las bendiciones materiales), no debe olvidar que, sólo si continúa teniéndolo como su Dios, podrá ser siempre victorioso. Meditar y reflexionar en este pasaje es fundamental para la auténtica vida cristiana, sobre todo, cuando ésta ha estado llena de las bendiciones de Dios.
No debemos olvidar nunca que, aunque todo lo que tenemos es debido a nuestro esfuerzo honesto en el trabajo, la verdadera fuente y origen de toda bendición es Dios. Dios marcó a Jacob, dislocándole el muslo, para que nunca lo olvidara. Dios nos ha marcado con el Espíritu Santo, para que no olvidemos que sólo caminando con él seremos VERDADERAMENTE vencedores en la vida. Nunca te olvides de darle gracias y alabar a Dios por todo cuanto te ha bendecido.
Salmo 16, 1-3. 6-8. 15
R/. Yo con mi apelación vengo a tu presencia, Señor
Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.
Emane de ti la sentencia,
miren tus ojos la rectitud.
Aunque sondees mi corazón,
visitándolo de noche,
aunque me pruebes al fuego,
no encontrarás malicia en mí. R/.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios,
a quien se refugia a tu derecha. R/.
Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 9, 32-38.
En aquel tiempo, llevaron ante Jesús a un hombre mudo, que estaba poseído por el demonio. Jesús expulsó al demonio y el mudo habló. La multitud, maravillada, decía: «Nunca se había visto nada semejante en Israel». Pero los fariseos decían: «Expulsa a los demonios por autoridad del príncipe de los demonios».
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Evangelio
En este mundo individualista, en el que muchos de nuestros hermanos viven sólo para sí mismos, sin ver a los demás, Jesús nos recuerda que no estamos ni viajamos solos. Jesús vio a todas estas personas que necesitaban de alguien que los instruyera, que los ayudara a mejorar su vida, a descubrir y construir el Reino de los cielos, y dice la Escritura que: «Tuvo compasión de ellos».
Si la evangelización y la promoción social, a la que nos invita el Evangelio, no avanza, o no avanza como debiera, es porque a muchos de los cristianos nos falta «sentir compasión» de aquellos que no conocen la verdad del Evangelio, porque sólo pensamos en nosotros mismos, porque es suficiente que yo conozca a Jesús, me reúna con mis hermanos a orar y a dar gloria a Dios, sin pensar que, también nosotros, somos el medio para que otros lo conozcan y lo amen; porque si el Evangelio se separa de la caridad y del servicio, se convierte en una filosofía.
Debemos orar al Señor que envíe operarios a la mies. Sí, pero sería más importante, al menos en estos momentos de la historia, orar para que el Señor nos haga reconocer, en nosotros mismos, a estos operarios, para que el Señor verdaderamente mueva nuestro corazón a la compasión por los demás y al celo por el Evangelio.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, María y José.

Conozcamos al Santo de hoy, San Procopio con Sabiduría de los Santos.
