Santa Misa y Liturgia de la Palabra de hoy Martes de la XXI Semana del Tiempo Ordinario 26082025

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de La Mojonera, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Martes de la XXI Semana del Tiempo Ordinario.

 

Tomado de: San Pablo.co – Lectura y Santo Evangelio de hoy 26-08-2025

 

PRIMERA LECTURA

De la Primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 2, 1-8

Ustedes, hermanos, saben muy bien que nuestra visita no fue inútil; a pesar de los sufrimientos e injurias padecidos en Filipos, que ya conocen, apoyados en nuestro Dios, tuvimos valor para predicarles el Evangelio de Dios en medio de fuerte oposición. Nuestra exhortación no procedía de error o de motivos turbios, ni usaba engaños, sino que, en la medida en que Dios nos juzgó aptos para confiarnos el Evangelio, así lo predicamos: no para contentar a los hombres, sino a Dios, que juzga nuestras intenciones. Bien saben ustedes que nunca hemos actuado ni con palabras de adulación ni por codicia disimulada, Dios es testigo, ni pretendiendo honor de los hombres, ni de ustedes, ni de los demás, aunque, como apóstoles de Cristo, podíamos haberles hablado con autoridad; por el contrario, nos portamos con delicadeza entre ustedes, como una madre que cuida con cariño de sus hijos. Los queríamos tanto que deseábamos entregarles no solo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, porque se habían ganado nuestro amor.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

 

SALMO RESPONSORIAL

 

Salmos 138

 

R. Señor, tú me sondeas y me conoces.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces. Me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. R/.

No ha llegado la palabra a mi lengua, y ya, Señor, te la sabes toda. Me estrechas detrás y delante, me cubres con tu palma. Tanto saber me sobrepasa, es sublime, y no lo abarco. R/.

 

SANTO EVANGELIO

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 23, 23-26

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

Los fariseos eran parte de un grupo religioso y político en los tiempos de Jesús, eran muy radicales en cuanto al cumplimiento de la ley y las tradiciones; trataban con desprecio a la gente del pueblo, porque consideraban que no eran como ellos. Ellos se consideraban superiores.El conflicto que se da con Jesús es porque les señala que son muy exigentes de la ley, pero descuidan lo más importante que es la justicia, la misericordia y la fidelidad, y por eso los llama hipócritas.A veces nosotros somos como los fariseos: juzgamos y señalamos los errores de los otros, sin ver las razones que cada quien pudiera tener para actuar de determinada manera. Incluso, juzgamos en el otro, lo que nosotros mismos hacemos sin darnos cuenta. En ocasiones, nos sentimos que somos mejores porque hablamos de Dios, porque vamos a la iglesia, porque tenemos una posición de servicio, o porque somos amigos del padre. Nada de eso nos hace diferentes, ni mejores. Si no somos capaces de practicar la justicia, la misericordia y ser fieles a nuestra fe.De nada sirven las apariencias, sino lo que hay en nuestro interior, porque eso es lo que ve Dios; por más que pertenezcamos a grupos o vayamos diario a misa, podemos tener muy pintada la fachada de la casa, pero hay que ver cómo tenemos la casa por dentro.Lo que verdaderamente nos transforma, es una fe auténtica y activa que nos haga cambiar desde adentro. Revisa tu corazón, deja entrar a Jesús para que te muestre lo que hay que limpiar: nuestro orgullo, nuestro egoísmo, nuestra falta de perdón. Revisa cómo tratas a los demás, si eres compasivo, escuchas y entiendes antes de juzgar, si eres justo en tus negocios y actúas con rectitud en todo lo que haces.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Abrele tu corazón. Cómo Maria, todo por Jesús y para Jesús.

 

 

Conozcamos al santo de hoy, San Junípero Serra, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México.

 

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