Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Acatlán, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Miércoles de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario.
Con Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-11.
Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria. En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. Eso es lo que atrae el castigo de Dios sobre los desobedientes. Entre ellos andabais también vosotros, cuando vivíais de esa manera; ahora, en cambio, deshaceos de todo eso: ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¡fuera de vuestra boca! No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo. En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
Uno de los factores que atrasan completamente nuestra vida espiritual y que nos impiden llegar a disfrutar la vida del Reino, la auténtica vida en el Espíritu, es una falta de decisión, que yo le llamo radicalidad. Nos gusta demasiado el pecado y no queremos tomar la decisión terminante de dejar atrás nuestros viejos hábitos, lugares, palabras, compañías. Cuán cierta es la expresión de Jesús en el Evangelio: «El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo y tome su cruz». Ser cristiano no es cosa fácil, es para gente decidida, para la gente que quiere tomar el reto de ser del Señor y para esto, como nos lo dice hoy san Pablo, hay que darle muerte al hombre viejo. Esto no es otra cosa que dejar atrás todo aquello que pueda ser ocasión de pecado. Jesús con claridad nos lo dice en el Evangelio cuando afirma: «Si tu ojo, tu mano o tu pie te es ocasión de pecado, arráncalo y tíralo lejos de ti». Con esto nos habla de radicalidad, de radicalidad que puede ser tremendamente dolorosa, sin embargo, si no arrancamos y erradicamos todo aquello que nos lleva al pecado, si no tomamos la decisión de ser totalmente de Jesús y nos lanzamos al vacío para depositarnos en sus brazos, será muy difícil que nuestra vida alcance la plenitud. Nuestra oración es el bastión de apoyo, pero necesita de tu decisión. Decídete hoy, Jesús tiene una vida maravillosa para ti.
Salmo 144, 2-3. 10-13ab
R/. El Señor es bueno con todos
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.
Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 6, 20-26.
En aquel tiempo, mirando Jesús a sus discípulos, les dijo:»Dichosos ustedes los pobres,porque de ustedes es el Reino de Dios.Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre,porque serán saciados.Dichosos ustedes los que lloran ahora,porque al fin reirán.Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas.Pero, ¡ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen ahora su consuelo! ¡Ay de ustedes, los que se hartan ahora, porque después tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ríen ahora, porque llorarán de pena! ¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe, porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!»
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor.
Reflexión del Evangelio
Estas “contradicciones” de Cristo son la causa, como diría Santa Teresa de Ávila, de por qué el Señor tiene tan «pocos amigos»: «Dichosos los que tienen hambre, los pobres, los que lloran, los que sufren”. ¿Cómo se puede ser dichoso ante tanta desesperación, ante tanto llanto, ante tanta hambre?
La verdad, si nos ponemos a ver esto más de cerca y no solo lo digo a manera de reflexión, yo por muchos años fui misionera y me tocó misionar en las partes más vulnerables de México, de Brasil, de Chile, de Filipinas, de muchos lugares por gracia de Dios.
En las misiones me tocaba ver mucha pobreza, mucho sufrimiento, mucho llanto, pero ellos eran dichosos. Dichosos porque vivían libres de todo y de todos. Vivían felices porque disfrutaban del hoy; disfrutaban de lo que tenían, mucho o poco, pero ese poco los llenaba y los saciaba: llegó el agua, fiesta; hoy se maduraron los mangos, venga el manjar.
La diferencia es que la inconformidad no es porque tengas mucho o poco, la inconformidad se vive porque es una actitud de vida. Hay que aprender a ser conformes, a aceptar, a ser bienaventurados con lo que hoy Dios me dé de comer. Danos hoy nuestro pan de cada día, nos dice el padrenuestro. Lo que venga hoy, es lo que hoy necesito. Y el Señor sabe lo que necesito.
Recuerdo a una señora, doña Felipa, una viejecita de la zona maya en Cancún que decía: “Niña, ¿Quién soy yo para pedirle a papá Dios lo que necesito? Él sabe bien lo que necesito. Y nunca me ha faltado nada para vivir”. Esto es una mujer que vive desde la fe, en una comunidad donde el agua es escasa, donde la luz eléctrica llegó en el 2004, los caminos son de terracería, no hay señal de internet; pero fíjense lo que esta sabia mujer decía: “nunca me ha faltado nada para vivir”.
¡Qué lección nos da doña Felipa!, lo necesario son unas cuantas cosas, los gustos son caprichos extra. San Francisco de Asís decía: ¡Yo necesito pocas cosas y lo poco que necesito, lo necesito poco! Por eso doña Felipa es feliz y volará al cielo, ya que no tendrá extra peso, pues vivió con lo necesario.
Hoy te invito a gozar del hoy, a no permitirte ninguna queja, a agradecer que hoy tengo lo necesario para vivir.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Conozcamos al santo de hoy, San Nicolás de Tolentino, con el P. José Arturo López Cornejo desde México.
