Santa Misa y Liturgia de la Palabra de hoy Miércoles de la XXX Semana del Tiempo Ordinario 29102025

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Miércoles de la XXX Semana del Tiempo Ordinario.

 

Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 26-30.

 

El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios. Sabemos también que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la Primera Lectura

 

Este pasaje, que de alguna manera resume el pensamiento de Pablo sobre la gracia y la acción del Espíritu en nuestra vida, contiene una profundidad que en una pocas líneas no podríamos agotar. Por ello, sólo tomemos para nuestra reflexión personal el hecho de que nuestra oración debe ser hecha «en el Espíritu». Esto obedece a que nuestra frágil humanidad está debilitada por el pecado, lo que nos hace tender con mucha facilidad hacia el egoísmo. Lo que se transforma, en no pocas ocasiones, en peticiones que poco contribuyen a nuestro crecimiento y al de nuestros hermanos. Por ello, san Pablo invita a los fieles a dejar que sea el mismo Espíritu, que no sólo conoce nuestros corazones sino que conoce el proyecto de amor de Dios, quien ore en nosotros. Ciertamente esto no es algo que se adquiere fácilmente, es necesario orar y aprender poco a poco a escuchar la voz silenciosa del Espíritu que se mueve en nuestro corazón. Esta oración no solamente da gloria al Padre, sino que atrae hacia el orante la abundancia de la gracia. Ejercítate en la oración y verás por experiencia propia a lo que se refiere san Pablo.

 

Salmo 12, 4-6

 

R/. Yo confío, Señor, en tu misericordia

 

Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío;
da luz a mis ojos para que no me duerma en la muerte,
para que no diga mi enemigo: «Le he podido»,
ni se alegre mi adversario de mi fracaso. R/.

Porque yo confío en tu misericordia:
alegra mi corazón con tu auxilio,
y cantaré al Señor
por el bien que me ha hecho. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 13, 22-30.

 

En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a Jerusalén. Alguien le preguntó: «Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?» Jesús le respondió: «Esfuércense por entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo: ‘Señor, ábrenos’. Pero él les responderá: ‘No sé quienes son ustedes’. Entonces le dirán con insistencia: ‘Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas’. Pero él replicará: ‘Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes. Apártense de mí, todos ustedes los que hacen el mal’. Entonces llorarán ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera. Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios.Pues los que ahora son últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Evangelio

 

Le preguntan a Cristo que quién se puede salvar, y su respuesta es tajante: ‘Pocos, pocos se salvarán, los que entren por la puerta angosta’. Podríamos ver este Evangelio como contradicciones de Cristo: Él viene para que todos se salven, para traer la Buena Nueva, y pocos son los que se salvan nos dice el día de hoy.

En realidad no, porque quien da su poco, es decir, su mucho, su todo, quien da lo que tiene, sin aparentar, sin pretender, ése está entrando por la puerta estrecha que es la humildad.

Y podemos decir, pues pocos podrán, pero yo quiero ser de esos pocos. Quien da sin esperar nada a cambio, quien perdona, quien ama, quien acoge, quien sufre con confianza y esperanza, quien se entrega día a día; quien hace eso y más con un poquito de amor, sin levantarse el cuello, sin sentirse muy importante, sin ser el centro de la mesa, entonces ése es de aquéllos a quienes Cristo habla: ‘los últimos serán los primeros y de ellos es el Reino de los Cielos’.

Hoy te invito a que todo lo que hagas, lo hagas poniéndole chispitas de amor para ganarte el Reino de los Cielos.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi. En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

Conozcamos al santo de hoy, San Narciso de Gerona con el canal de youtube La Voz de los Santos

 

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