Imagen de Santa Teresa de Calcuta – Diócesis de Santander, España
Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Mazatepec, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Viernes de la XXII Semana del Tiempo Ordinario.
Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 15-20.
Cristo Jesús es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
En este precioso himno cristológico que san Pablo recoge de la comunidad cristiana, nos hace entrar en sintonía con la obra redentora de Cristo. Este himno, más que estudiarlo o meditarlo, es una invitación a la contemplación. Nos hace ver la profunda comprensión que Pablo y la primera comunidad cristiana tenían sobre la persona de Cristo. Por eso, este himno es una verdadera invitación a entrar en oración y pedir, como diría san Ignacio de Loyola, que Dios nos instruya internamente para conocer con el corazón quién es Jesús. Si hoy el mundo vive con cierta ligereza la vida cristiana, en gran parte es porque el conocimiento que tiene de Dios y de Jesús está radicado únicamente en la mente. Es necesario que este conocimiento se haga espiritual, pues, como decía Jesús, es del corazón de donde nacen en el hombre los malos sentimientos y las malas acciones. Pídele al Espíritu que te instruya interiormente y que puedas, como san Pablo, comprender con el corazón de qué manera Dios nos ha llevado a la plenitud en su amor.
Salmo 99, 2-5.
R/. Entrad en la presencia del Señor con vítores
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias
y bendiciendo su nombre. R/.
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 5, 33-39.
En aquel tiempo, los fariseos y los escribas le preguntaron a Jesús: «¿Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oración, igual que los discípulos de los fariseos, y los tuyos, en cambio, comen y beben?» Jesús les contestó: «¿Acaso pueden ustedes obligar a los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo está con ellos? Vendrá un día en que les quiten al esposo, y entonces sí ayunarán». Les dijo también una parábola: «Nadie rompe un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque echa a perder el nuevo, y al vestido viejo no le queda el remiendo del nuevo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo revienta los odres y entonces el vino se tira y los odres se echan a perder. El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos y así se conservan el vino y los odres. Y nadie, acabando de beber un vino añejo, acepta uno nuevo, pues dice: El añejo es mejor «.
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Evangelio
A veces parecería que es muy sencillo seguir a Jesús. Hace algunos días, un buen amigo me platicaba que había decidido empezar a servir en su comunidad porque sentía un llamado al apostolado de una manera activa. Él siempre ha apoyado económicamente a la Iglesia, pero dejaba que alguien más hiciera ese trabajo.
Hace poco se decidió a empezar a participar como servidor en su parroquia y me contaba que ha sido difícil de entender, por la falta de organización, la falta de compromiso de las personas, la falta de coherencia y la falta de un buen testimonio. A veces no nos damos cuenta que el apostolado requiere un cambio radical de vida que debe estar sustentado en una sólida vida espiritual. Hoy Jesús nos cuenta una parábola para explicarnos que cuando nos decidimos a seguirle activamente es necesario cambiar desde lo más profundo de nuestra vida, pasar de lo viejo a lo nuevo. No podemos dar resultados nuevos si seguimos haciendo lo mismo de siempre o si seguimos siendo los mismos de siempre. Jesús no llega a nuestra vida simplemente a poner un parche en donde antes había un agujero. Cuando él llega, debemos tener en cuenta que es necesario revestirnos del hombre nuevo. Primeramente, dejando atrás nuestras viejas formas de ser, de pensar, de hablar, nuestros malos hábitos, nuestros vicios, incluso nuestras viejas amistades, aquellos que nos hacen daño y nos distraen del camino al que Jesús nos está llamando. No se puede ver un verdadero cambio en nuestras vidas si seguimos viviendo una vida desordenada, sin oración, sin los sacramentos y sin prepararnos adecuadamente. El vestido nuevo y el vino nuevo es la vida nueva en Cristo, que supone un cambio radical, dejar que él nos sane, aceptar la corrección, el consejo, obedecer, ser sencillos y humildes, pasar por el crisol que necesitamos pasar para poder purificar nuestra vida y dejarnos quemar por el fuego del Espíritu Santo. Hay que despojarnos del vestido viejo y ponernos el nuevo; así también el vino nuevo requiere una copa nueva para poder disfrutarlo, para distinguir su fragancia y el sabor que trae la novedad del Evangelio. Revisa qué áreas de tu vida todavía tienes que cambiar; qué hábitos, relaciones, formas de ser y de pensar debes dejar, y también cuáles debes adquirir para ser un buen receptor de la gracia con la que Dios necesita llenar tu vida. Recibe con gozo la nueva vestidura que Dios te está regalando, que te hace una nueva persona, libre para servir. Poco a poco aumenta tu vida de oración, prepárate más, fórmate más; agradécele a Dios por la oportunidad de ser una nueva persona cada día con su gracia. La vida nueva en Jesús no es simplemente ser mejor persona, es una transformación completa de nuestro ser. Hagamos que todos los que viven con nosotros, disfruten de cómo Dios nos ha transformado con su amor.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Conozca a la santa de hoy, Santa Teresa de Calcuta, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México.
