Imagen: La bendición del pan sagrado. Theios Parrhesía.

Santa Misa presidida por el Presbítero Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia María Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Templo de San José dedicado a la Sagrada Familia, pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Jueves de la III Semana de Pascua.
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 26-40.
En aquellos días, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo:
«Levántate y marcha hacia el sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto».
Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo al profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe:
«Acércate y pégate a la carroza».
Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó:
«¿Entiendes lo que estás leyendo?».
Contestó:
«Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?».
E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este:
«Como cordero fue llevado al matadero,
como oveja muda ante el esquilador,
así no abre su boca.
En su humillación no se le hizo justicia.
¿Quién podrá contar su descendencia?
Pues su vida ha sido arrancada de la tierra».
El eunuco preguntó a Felipe:
«Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?».
Felipe se puso a hablarle y, tomando píe de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco:
«Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?».
Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría.
Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la primera lectura
El pasaje que nos propone la Escritura hoy, nos ayuda a darnos cuenta de cómo podemos anunciar a Jesús desde cualquier situación o acontecimiento. Hemos visto cómo Felipe, «partiendo de aquel pasaje, le anunció el Evangelio de Jesús» al etíope. Si te fijas a lo largo de nuestro día, tendríamos muchas oportunidades de hablar de Jesús, de nuestra experiencia espiritual, de lo diferente que es la vida en Cristo. Y no nos referimos a esa insistencia pertinaz que muchas veces termina por molestar e incluso, por «vacunar» a los que conviven con nosotros. Nos referimos a esa oportunidad que surge a propósito de que dimos gracias a la hora de comer, que tenemos nuestra Biblia sobre el escritorio, que llevamos la Biblia bajo el brazo, que hemos recibido una promoción por nuestro trabajo. Oportunidades sí hay, necesitamos empezar a perder el miedo y dejar que Jesús se transparente en nosotros y nos utilice, como hizo con Felipe, para extender su amor a los demás.
Salmo 65, 8-9. 16-17. 20.
R/. Aclamad al Señor, tierra entera.
Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies. R/.
Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua. R/.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor. R/.
Lectura del Santo Evangelio según san Juan 6, 44-51.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios.
Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ése sí ha visto al Padre.
Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Este es el pan que ha bajado del cielo, para que, quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Santo Evangelio
Este pasaje es conocido como el de El discurso del pan de vida, ese pan que nos da la vida eterna. La Eucaristía es realmente el alimento para el alma. Recuerdo al cardenal Van Thuân, quien fue preso del régimen vietnamita por más de 16 años y él decía que a él le podían privar de su libertad física, de comida, de los bienes elementales como agua, higiene, pero de lo único que no le podían privar era de la Eucaristía.
Y por eso él hacía todo para conseguir un pedacito de pan y pedía jarabe para el estómago y era vino. Y con eso ofrecía la Misa de memoria y consagraba esa migajita de pan y una gotita de vino, y lo consagraba en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. Y él decía: ‘ahora sí no me falta nada, lo tengo todo’.
Cristo y Cristo en la Eucaristía se debe de convertir en nuestro único refugio, lugar donde puedo volcar todo dolor, toda queja, toda duda, todo miedo, toda ilusión, todo deseo, toda esperanza.
Hagan la prueba y verán que unos cuantos minutos frente a Cristo Eucaristía, nuestro mundo interior cobra calma, se ordenan las ideas, se esclarecen los sentimientos, se encauzan las emociones, disminuye el dolor, se cumplen los deseos y cobra vida toda esperanza.
No hay mejor remedio que la Eucaristía, no hay mejor compañía que la Eucaristía, no hay mejor lugar a donde ir a “perder el tiempo” que frente a Cristo Eucaristía. Hacer un momento de silencio para encontrarnos con Cristo en la Eucaristía y escuchar cómo Él nos dice: ‘Yo soy el pan de vida’, que da la vida eterna.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Hoy Jueves Sacerdotal y Eucarístico, Jesús, te espera en el Santísimo Sacramento del Altar.
Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.
Homilía de hoy con el P. Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.
Homilía de hoy con el P. Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Homilía de hoy con el P. Javier Martín, FM desde Madrid, España. Magnificat.TV
Durante la Pascua hasta el día de Pentecostés rezaremos la oración «Regina Caeli» en vez del Ángelus .

ESPAÑOL
G: Reina del cielo, alégrate, aleluya.
T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.
G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.
T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.
G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.
T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.
Oremos:
Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)
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LATÍN
V: Regina caeli, laetare, alleluia.
R: Quia quem meruisti portare, alleluia.
V: Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
R: Ora pro nobis Deum, alleluia.
V: Gaude et laetare Virgo María, alleluia.
R: Quia surrexit Dominus vere, alleluia.
Oremus:
Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.
Gloria Patri, et Fili, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saeccula saeculorum. Amen. (3 veces)
Benedicto XIV estableció, en 1742, que durante el tiempo Pascual (desde la Resurrección del Señor hasta el día de Pentecostés) se sustituyera el rezo del Ángelus por la antífona «Regina Coeli».
Reflexión: Medios para obtener la paz interior – desasimiento universal, con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Ecuador.
Conozcamos al santo de hoy, San Jorge, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés y Santuario de Los Mártires desde México.
Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el Proyecto Dominus Tecum
Hoy contemplamos los Misterios Luminosos.
Ver y leer: Liturgia de Las Horas para hoy Jueves de la III Semana de Pascua
Ver también: Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Miércoles de la III Semana de Pascua 22042026
