Santa Misa y Liturgia De La Palabra del Viernes de la II Semana del Tiempo Ordinario 23012026

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Acatlán, estado de Guerrero, México.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero Santiago Martín, desde Madrid, España – Franciscanos de María, Magnificat TV.

 

 

Liturgia de la Palabra del Viernes de la II Semana del Tiempo Ordinario.

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura del primer libro de Samuel 24, 3-21.

 

En aquellos días, Saúl, con tres mil soldados de todo Israel, marchó en busca de David y su gente hacia las Peñas de los Rebecos; llegó a unos apriscos de ovejas junto al camino, donde había una cueva, y entró a hacer sus necesidades.
David y los suyos estaban en lo más hondo de la cueva, y le dijeron a David sus hombres: «Este es el día del que te dijo el Señor: «Yo te entrego tu enemigo.» Haz con él lo que quieras.»
Pero él les respondió: «¡Dios me libre de hacer eso a mi Señor, el ungido del Señor, extender la mano contra él!»
Y les prohibió enérgicamente echarse contra Saúl, pero él se levantó sin meter ruido y le cortó a Saúl el borde del manto, aunque más tarde le remordió la conciencia por haberle cortado a Saúl el borde del manto.
Cuando Saúl salió de la cueva y siguió su camino, David se levantó, salió de la cueva detrás de Saúl y le gritó: «¡Majestad!»
Saúl se volvió a ver, y David se postró rostro en tierra rindiéndole vasallaje.
Le dijo: «¿Por qué haces caso a lo que dice la gente, que David anda buscando tu ruina? Mira, lo estás viendo hoy con tus propios ojos: el Señor te había puesto en mi poder dentro de la cueva; me dijeron que te matara, pero te respeté y dije que no extendería la mano contra mi señor, porque eres el Ungido del Señor. Padre mío, mira en mi mano el borde de tu manto; si te corté el borde del manto y no te maté, ya ves que mis manos no están manchadas de maldad, ni de traición, ni de ofensa contra ti, mientras que tú me acechas para matarme. Que el Señor sea nuestro juez. Y que él me vengue de ti; que mi mano no se alzará contra ti. Como dice el viejo refrán: «La maldad sale de los malos…», mi mano no se alzará contra ti. ¿Tras de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién vas persiguiendo? ¡A un perro muerto, a una pulga! El Señor sea juez y sentencie nuestro pleito, vea y defienda mi causa, librándome de tu mano.»
Cuando David terminó de decir esto a Saúl, Saúl exclamó: «Pero, ¿es ésta tu voz, David, hijo mío?»
Luego levantó la voz, llorando, mientras decía a David: «¡Tú eres inocente, y no yo! Porque tú me has pagado con bienes, y yo te he pagado con males; y hoy me has hecho el favor más grande, pues el Señor me entregó a ti y tú no me mataste. Porque si uno encuentra a su enemigo, ¿lo deja marchar por las buenas? ¡El Señor te pague lo que hoy has hecho conmigo! Ahora, mira, sé que tú serás rey y que el reino de Israel se consolidará en tu mano.»

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la primera lectura

 

Este pasaje nos instruye sobre dos aspectos importantes en nuestra vida, los cuales están de manera ordinaria ligados entre sí: el perdón y la confianza en Dios. En esta rica lectura vemos a David que, pudiendo tomar venganza de alguien que sólo se había dedicado a hacerle la vida difícil, e incluso que ha decidido matarlo, lo perdona, pues se sabe inocente y pone toda su confianza en Dios. Pone su confianza en Dios, que juzga rectamente y que no permitirá que la injusticia se cierna sobre él, evitando de esta manera, darle lugar en su corazón a la venganza. Esta enseñanza, puede ayudarnos a vivir en situaciones parecidas cuando, en nuestro medio de trabajo o en nuestra familia, llegado el momento, la circunstancias se invierten y de perseguidos, nos podemos convertir en perseguidores y vengarnos de alguien que en su momento buscó o que nos causó daño. La vida da muchas vueltas y es necesario recordar que la justicia corresponde sólo a Dios, y que nosotros como cristianos, debemos, como Jesús, perdonar a los que nos persiguen. Esta actitud siempre traerá paz y sosiego a nuestro corazón. Recuerda que el perdón y la confianza total en Dios son, quizás, los principales signos que nos identifican como auténticos seguidores de Jesús.

 

Salmo 56, 2-4. 6. 11

 

R/. Misericordia, Dios mío, misericordia

 

Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas,
mientras pasa la calamidad. R/.

Invoco al Dios altísimo,
al Dios que hace tanto por mí.
Desde el cielo me enviará la salvación,
confundirá a los que ansían matarme,
enviará su gracia y su lealtad. R/.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.
Por tu bondad que es más grande que los cielos,
por tu fidelidad que alcanza las nubes. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 3, 13-19.

 

En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que él quiso, y ellos lo siguieron. Constituyó a doce para que se quedaran con él, para mandarlos a predicar y para que tuvieran el poder de expulsar a los demonios.

Constituyó entonces a los Doce: a Simón, al cual le impuso el nombre de Pedro; después, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el nombre de Boanergues, es decir «hijos del trueno»; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y a Judas Iscariote, que después lo traicionó.

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Santo Evangelio

 

Dice el Evangelio que el Señor subió al monte y llamó a los que Él quiso. Ya anteriormente recuerdo haber tenido oportunidad de compartirles sobre la elección de los Doce y haber comentado cómo esto no fue precisamente un proceso de reclutamiento, no fue una convocatoria o un casting para ver quién era el más capaz. La elección fue una invitación personal y directa.

A veces creemos que para que Dios nos tome en cuenta tenemos que haber logrado grandes cosas o tener una vida impecable, pero este pasaje nos enseña que la iniciativa siempre es de Él. Algo que debemos entender es que nuestra fe no se trata de buscar a Dios con nuestras fuerzas sino de responderle a ese llamado que Él ya nos hizo, simplemente porque quiso y porque nos ama.

Hay un detalle en el texto que es clave. Jesús los eligió primero para que estuvieran con Él y después para enviarlos a predicar. Vivimos en una sociedad que nos presiona por hacer cosas todo el tiempo, por ser productivos y dar resultados y, a veces, trasladamos eso a nuestra relación con Dios, a nuestra vida espiritual.

Pensamos que ser un buen cristiano es solo trabajar mucho en la Iglesia o ayudar a los demás, pero nos olvidamos de lo principal: ser cristianos, ser sus discípulos, es ser amigos de Jesús, estar con Él. Ninguna misión, ningún trabajo tiene sentido si primero no pasamos tiempo con Él, escuchándolo y conociéndolo. Antes de hacer, el Señor nos invita a ser sus discípulos.

Si revisas la lista de los elegidos, te darás cuenta de que era un grupo de lo más variado: pescadores, un cobrador de impuestos, gente con temperamentos fuertes; no eran los más santos ni los más preparados del pueblo, eran personas comunes, con errores y dudas, como cualquiera de nosotros. Esto nos da una esperanza enorme hoy en día.

Dios no busca personas perfectas para hacer su obra, busca corazones dispuestos. Él conoce tu nombre, conoce tu historia y aun así te llama para estar con Él y para que lleves su luz a toda tu familia, a tu trabajo, a toda la sociedad y a todo el mundo.

No te enfoques tanto en lo que tienes que hacer por Dios sino en estar con Él, busca más momentos en el monte para estar con Él; no le pidas nada, solo dile: ‘Señor, aquí estoy para estar contigo, gracias por llamarme por mi nombre’. Deja que esa cercanía sea la que te dé fuerzas para todas tus tareas, para toda tu vida.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.

Pbro. Ernesto María Caro.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.

 

Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.

 

 

Continuamos compartiendo esta bella serie: La vida espiritual, con los hermanos sacerdotes de la Orden San Elías (OSE)

 

 

Conozcamos al santo de hoy, San Ildefonso, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México y el Santo del día.

 

 

Ver también: Santa Misa y Liturgia De La Palabra del Jueves de la II Semana del Tiempo Ordinario 22012026

 

Ver y descargar la Hoja dominical de la Arquidiócesis de Guayaquil para el 25-01-2026

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