Imagen: La bendición del pan sagrado. Theios Parrhesía.

Santa Misa presidida por el Presbítero Aníbal Romero, desde la parroquia María Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Templo de San José dedicado a la Sagrada Familia, pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Viernes de la III Semana de Pascua.
Tomado de: Lectura y Santo Evangelio de hoy 24-04-2025 – Dominicos.org
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 9, 1-20
En aquellos días, Saulo, respirando todavía amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse encadenados a Jerusalén a los que descubriese que pertenecían al Camino, hombres y mujeres.
Mientras caminaba, cuando ya estaba cerca de Damasco, de repente una luz celestial lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía:
«Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?».
Dijo él:
«¿Quién eres, Señor?».
Respondió:
«Soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer».
Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.
Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión:
«Ananías».
Respondió él:
«Aquí estoy, Señor».
El Señor le dijo:
«Levántate y ve a la calle llamada Recta, y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira, está orando, y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista».
Ananías contestó:
«Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén, y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre».
El Señor le dijo:
«Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre».
Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo:
«Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno de Espíritu Santo».
Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y fue bautizado. Comió, y recobró las fuerzas.
Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a anunciar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.
Palabra de Dios.
Salmo de hoy del Salmo 116, 1. 2
R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio
Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R/.
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.
SANTO EVANGELIO
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del Santo Evangelio según san Juan 6, 52-59
En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Jesús les dijo: «Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre». Esto lo dijo Jesús, enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm.
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión
Alégrate, porque Jesús está vivo. Cuando alguien nos propone un cambio radical o nos dice una verdad que nos incomoda o no encaja con nuestros planes, lo primero que hacemos normalmente es ponernos a la defensiva.
Esto es parte de lo que leemos en esta entrada de este pasaje. Los judíos no podían entender cómo Jesús decía eso de que les daría a comer su carne. Se quedaron atrapados en la lógica más básica y por andar peleando por el cómo sería esto, se estaban perdiendo el regalo que tenían enfrente.
En la vida espiritual, en las cosas de Dios, hay que entender que no todo se resuelve con la cabeza o con la lógica. Hay que aprender a creer y a confiar más, aunque no tengamos todas las respuestas o no entendamos muy bien.
Cuando Jesús habla de que comamos su carne, nos está diciendo que quiere estar tan metido en nosotros como la comida que nos da la fuerza para el día a día. No quiere que lo veamos como alguien lejano a quien visitamos un ratito, sino que quiere darnos su paz y quiere hacer que su amor se vuelva parte de nuestro propio ser, de nuestro propio ADN.
Alimentarnos de Él es en realidad dejar que su estilo de vida sea el que nos mueva en cada decisión que tomamos y que nos dé la fuerza que necesitamos. Al final de cuentas, lo que comemos define cómo nos sentimos o cómo vivimos.
Así como la comida chatarra nos hace daño, nos puede caer mal, nos puede quitar energía; alimentarnos de quejas, de miedos o de cosas que no nos nutren, como andar hablando mal de los demás, nos daña el alma. Jesús nos ofrece un alimento que no se acaba y la clave es que, cuando sientas que ya no tienes suficiente fuerza, debemos buscar ese alimento que es el único que de verdad nos sostiene cuando las cosas se ponen difíciles.
Quien se une a Jesús de verdad empieza a vivir su vida de una manera diferente. No se trata de echarle ganas solo con nuestras fuerzas, sino de dejar que su vida fluya a través de la nuestra. Como Él mismo prometió: El que se alimenta de este pan vivirá para siempre una vida de plenitud y de amor.

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.
Homilía de hoy con el P. Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.
Homilía de hoy con el P. Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Homilía de hoy con el P. Santiago Martín, FM desde Madrid, España. Magnificat.TV
Durante la Pascua hasta el día de Pentecostés rezaremos la oración «Regina Caeli» en vez del Ángelus .

ESPAÑOL
G: Reina del cielo, alégrate, aleluya.
T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.
G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.
T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.
G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.
T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.
Oremos:
Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)
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LATÍN
V: Regina caeli, laetare, alleluia.
R: Quia quem meruisti portare, alleluia.
V: Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
R: Ora pro nobis Deum, alleluia.
V: Gaude et laetare Virgo María, alleluia.
R: Quia surrexit Dominus vere, alleluia.
Oremus:
Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.
Gloria Patri, et Fili, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saeccula saeculorum. Amen. (3 veces)
Benedicto XIV estableció, en 1742, que durante el tiempo Pascual (desde la Resurrección del Señor hasta el día de Pentecostés) se sustituyera el rezo del Ángelus por la antífona «Regina Coeli».
Reflexión: Medios para obtener la paz interior – la oración mental, con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Ecuador.
Conozcamos al santo de hoy, San Fidel de Sigmaringa, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés y Basílica de Guadalupe A.R.
Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el Proyecto Dominus Tecum
Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.
Ver también: Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Jueves de la III Semana de Pascua 23042026
Ver y descargar la Hoja dominical de la Arquidiócesis de Guayaquil para el 26-04-2026
Les obsequiamos un especial de Pascua de Resurrección: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía para ver y descargar.
