Imagen del derrumbe en Alausí, Chimborazo desde Barrio Búa, actual «zona cero».
La vida está llena de eventos inexplicables que muchos llaman milagros, intervenciones divinas que transforman circunstancias y revelan el poder de Dios. Estos sucesos extraordinarios no solo pertenecen a los tiempos bíblicos, cuando Jesús obró maravillas como sanar enfermos, alimentar multitudes y resucitar muertos; los milagros continúan ocurriendo hoy, como lo demuestran historias de fe vividas por familias que reconocen la mano de Dios en su vida cotidiana.
Un milagro en medio del desastre en Alausí
Durante los años 2020 a 2022, una familia vivió en el Barrio Búa, en Alausí, en una casa frente al antiguo estadio municipal. La convivencia en el barrio era tranquila hasta que una vecina cercana comenzó a criar más de treinta gallinas en una zona urbana, algo prohibido. Este acto inesperado trajo consecuencias negativas: las aves invadían la propiedad y causaron problemas de salud, como asma, a los habitantes de la casa. La solución parecía ser construir una pared para protegerse, pero la falta de recursos los llevó a tomar una decisión radical: vender la vivienda y mudarse a otra ciudad cercana.
Lo que parecía un inconveniente cotidiano terminó siendo una bendición disfrazada. Pocos meses después de mudarse, un deslizamiento de tierra devastó Alausí, arrasando barrios enteros y llevándose consigo muchas vidas. Sin embargo, milagrosamente, la casa que habían dejado atrás permaneció intacta, como un símbolo de la protección divina. Aún en la actualidad, esa vivienda sigue en pie, resistiendo el paso del tiempo y las tragedias. La familia no duda en atribuir esta experiencia al cuidado de Dios, que actuó en el momento preciso para salvar sus vidas.
Protección divina en la carretera
Otro momento que evidencia la acción de Dios ocurrió en una carretera. Mientras viajaban a 90 kilómetros por hora, el cardán del vehículo se soltó. Un fallo de esta magnitud podría haber resultado en un accidente fatal, pero, contra todo pronóstico, no sufrieron daño alguno. La familia ve este evento como una prueba más del cuidado de Dios, quien protege incluso en las circunstancias más peligrosas.
La fe como fundamento de los milagros
Estos relatos contemporáneos reflejan la esencia de los milagros de Jesús descritos en los Evangelios. Así como Jesús calmó la tempestad, multiplicó panes y peces, y devolvió la vista a los ciegos, hoy Dios sigue actuando en la vida de las personas. Lo importante es tener fe y vivir conforme a su Palabra. La obediencia a sus mandamientos y la confianza en su voluntad abren la puerta para que Él cumpla sus promesas y nos proteja en los momentos de necesidad.
El testimonio de esta familia es un recordatorio de que Dios existe y sigue obrando milagros. Desde salvarlos de un desastre natural hasta protegerlos en una carretera, cada experiencia refuerza la certeza de que su cuidado es constante. Por ello, vivir en comunión con Él, manteniendo la fe y la obediencia, es fundamental para experimentar su gracia.
Los milagros no son solo eventos extraordinarios; son señales de un Dios que está presente y actúa en favor de aquellos que confían en Él. Ante la adversidad, la fe y el reconocimiento de su mano poderosa se convierten en el mayor refugio.

1 comentario en “Los Milagros de Jesús: Testimonios de Fe y Protección Divina”
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