Santa María Reina – Santa Misa y Liturgia de la Palabra de hoy Viernes de la XX Semana del Tiempo Ordinario 22082025

Imagen de la Memoria de Santa María Reina – ACI Prensa.

 

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de La Mojonera, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Viernes de la XX Semana del Tiempo Ordinario.

 

Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Comienzo del libro de Rut 1, 1. 3-6. 14b-16. 22.

 

En tiempo de los jueces, hubo hambre en el país, y un hombre emigró, con su mujer Noemí y sus dos hijos, desde Belén de Judá a la campiña de Moab. Elimelec, el marido de Noemí, murió, y quedaron con ella sus dos hijos, que se casaron con dos mujeres moabitas: una se llamaba Orfá y la otra Rut. Pero, al cabo de diez años de residir allí, murieron también los dos hijos, y la mujer se quedó sin marido y sin hijos. Al enterarse de que el Señor había atendido a su pueblo dándole pan, Noemí, con sus dos nueras, emprendió el camino de vuelta desde la campiña de Moab. Orfá se despidió de su suegra y volvió a su pueblo, mientras que Rut se quedó con Noemí.
Noemí le dijo: «Mira, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios. Vuélvete tú con ella.»
Pero Rut contestó: «No insistas en que te deje y me vuelva. Donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tu Dios es mi Dios.»
Así fue como Noemí, con su nuera Rut, la moabita, volvió de la campiña de Moab. Empezaba la siega de la cebada cuando llegaron a Belén.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la Primera Lectura

 

En esta lectura, usada por la liturgia en la celebración del sacramento del matrimonio, ilumina con mucha claridad lo que significa el verdadero amor, el amor que sabe ser fiel «en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad». Las dos muchachas podrían haber regresado a la casa paterna y volverse a casar con gente de su mismo pueblo. Una de ellas lo hace, pero Rut, que sabe que su suegra está sola, decide acompañarla y permanecer con ella en toda circunstancia. En nuestros días, qué importante es que volvamos a valorar la verdadera fidelidad y la amistad. Acostumbrados en nuestro mundo consumista a cambiar frecuentemente de todo, en una cultura del «úsese y tírese», no es fácil tener amistades estables, verdaderos amigos que lo acompañen a uno, sobre todo, en los momentos difíciles de la vida. Ciertamente no es fácil establecer lazos duraderos y raíces profundas con nuestros vecinos, compañeros. Sin embrago, esta es la enseñanza de la Escritura, es lo que nos mostró Jesús al hacerse uno con nosotros y recorrer nuestro mismo camino, incluso hasta la muerte. Aprendamos de Rut que el verdadero amor se muestra ante todo en la fidelidad y en el saber acompañarnos unos a otros, en comprometer toda nuestra existencia con alguien más. Inténtalo, verás que no te arrepentirás.

 

Salmo 145, 5-10

 

R/. Alaba, alma mía, al Señor

 

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él. R/.

Que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 22, 34-40.

 

En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?»Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Evangelio

 

Los mandamientos son dados por Dios al pueblo de Israel como parte de un pacto que hace con ellos: “Yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo”, los cuidaré y los guiaré por el camino, pero deben de mantenerse en el cumplimiento de la ley que les voy a dar. Cuando se siguen adecuadamente, son una guía para vivir una vida plena en armonía con Dios y con los demás. En la época de Jesús, el pueblo de Israel estaba sujeto a un conjunto de 613 leyes y mandamientos, contenidos principalmente en la Torá, que se mantiene hasta hoy. Cuando le preguntaron a Jesús por el mandamiento más importante, Él se enfoca en las obligaciones hacia Dios y el prójimo, que están basadas en el amor. En primer lugar, está el amor a Dios de una manera completa: con todo el corazón, con toda el alma y con toda nuestra mente. Él debe ser lo más importante en nuestra vida, por sobre todas las cosas; que lo tengamos a Él siempre en primer lugar. Que antes de tomar una decisión, pensemos si estaría alineada con su voluntad. Y ¿Cómo se puede lograr eso? Pues, teniendo una íntima relación con Él, mediante una permanente vida de oración, para tener los elementos para poder discernir lo que más nos conviene y que sea agradable a Dios. Hay que conocer su Palabra, y hay que descubrir lo que Él quiere de nosotros. La otra parte es el amor al prójimo, tan importante como lo primero, tener la capacidad de amar a cualquier persona que tenemos a nuestro alrededor. No podemos decir que amamos a Dios, si no amamos a las personas; si decimos que amamos a Dios, se debe de notar en el trato con los demás, en todos lados, no solo cuando vamos a misa o con nuestra pequeña comunidad, no solo donde nos hablan bonito y nos hacen sentir bien. Dice Jesús: “amen hasta a sus enemigos”. Estos dos mandamientos resumen toda la ley, si seguimos estas dos reglas, estamos asegurando el cumplimiento de su voluntad. Como dijo San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. Actuar movidos por el amor, asegura que todas nuestras oraciones serán buenas, todas nuestras acciones serán buenas, el amor no solo es un sentimiento, nos debe llevar a la acción. Implica cuidado, consideración, respeto y búsqueda de lo mejor para todos. Si aún no lo haces, empieza tu día con un buen momento de oración, cuando menos 30 minutos diarios, como mínimo. Acompaña tu oración con la lectura del Evangelio y una reflexión que te ayude a conocer su voluntad. Busca ser un reflejo del amor de Dios para los demás, en tu casa, en tu trabajo, en la Iglesia; trabaja en aceptar a aquellos con los que tienes diferencias y que más te cuesta amar. Pide a Dios su gracia para amarlos. Enfócate en el amor. Que sea el amor lo que oriente nuestras decisiones; decídete a darle a Dios el primer lugar en tu vida, siempre.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

Conozcamos el significado de la Memoria de Santa María Reina con el canal de youtube Rome Reports y ACI Prensa.

 

Hoy celebramos a Santa María Reina del Cielo y de la tierra, Madre de Cristo Rey – ACI Prensa

 

Ver y descargar la Hoja dominical de la Arquidiócesis de Guayaquil 24-08-2025

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