Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Viernes de la XXIV Semana del Tiempo Ordinario.
Tomado de: Pan de la Palabra – San Pablo.ec
PRIMERA LECTURA
De la Primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 6, 2-12
Querido hermano: Lo que te he dicho anteriormente, es lo que debes enseñar e inculcar. Porque, quien enseña doctrinas diferentes y no se atiene a las palabras de salvación de Jesucristo, nuestro Señor, y a lo que enseña la religión verdadera, es un orgulloso e ignorante, obsesionado por las discusiones y los juegos de palabras. Y lo único que nace de todo ello, son envidias, pleitos e insultos, sospechas perjudiciales y continuos altercados, propios de hombres de mente depravada, privados de la verdad y que consideran que la religión es un negocio.
Ciertamente la religión es el gran negocio, pero solo para aquel que se conforma con lo que tiene, pues nada hemos traído a este mundo y nada podremos llevarnos de él. Por eso, teniendo con qué alimentarnos y con qué vestirnos nos damos por satisfechos. Los que a toda costa quieren hacerse ricos, sucumben a la tentación, caen en las redes del demonio y en muchos afanes inútiles y funestos, que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición.
Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se han desviado de la fe y se han visto agobiados por muchas tribulaciones. Tú, en cambio, como hombre de Dios, evita todo eso y lleva una vida de rectitud, piedad, fe, amor, paciencia y mansedumbre. Lucha en el noble combate de la fe, conquista la vida eterna, a la que has sido llamado y de la que hiciste tan admirable profesión ante numerosos testigos.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Salmo 48
R. Dichosos los pobres de espíritu.
¿Por qué temer en días de desgracia, / cuando nos cerca la malicia / de aquellos que presumen de sus bienes / y en sus riquezas confían? R/.
Nadie puede comprar su propia vida, / ni por ella pagarle a Dios rescate. / No hay dinero capaz de hacer que alguno / de la muerte se escape. R/.
No te inquietes, cuando alguien se enriquece / y aumentan las riquezas su poder. / Nada podrá llevarse, cuando muera, / ni podrá su poder bajar con él. R/.
Aunque feliz se sienta mientras viva / y por pasarla bien todos lo alaben, / ahí donde jamás verá la luz / descenderá a reunirse con sus padres. R/.
El Evangelio de Hoy
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 8, 1-3
En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión
Aunque éste es un pasaje muy breve y pudiera pasar desapercibido, tiene una gran enseñanza y es muy importante profundizar en él. El ministerio y el trabajo del Reino no solo se basaba en la predicación o en los milagros, la obra de Jesús se debía sostener con el apoyo de personas que lo seguían, aquellos en los que Dios había actuado, principalmente de las mujeres que los ayudaban con sus propios bienes, como dice el Evangelio.
El recorrido de Jesús y los doce, mas las mujeres que lo acompañaban, se hacía a pie, podían tardar hasta días enteros en llegar de un lugar a otro. A veces se tendría que pagar hospedaje, se pagarían alimentos, aseo; no dudo, incluso que, de vez en cuando, había que reparar las sandalias y la ropa por el desgaste entre los días y el camino. Los doce habían dejado todo: sus fuentes de ingreso, su seguridad, su estabilidad y aun así, se mantenían fieles y firmes al llamado.
Esto es muy diferente en nuestros tiempos, las distancias se han acortado, tenemos el Evangelio, prácticamente, en la palma de la mano y esto ayuda mucho. Sin embargo, lo que no ha cambiado es que la obra sigue requiriendo de un apoyo económico grande, práctico y sostenido para mantenerse vigente. No todos somos llamados a un apostolado, a predicar o a andar de misiones, pero todos somos llamados a ser parte de la Obra. Este pasaje nos debe mover a valorar y participar en el trabajo que hay detrás de cámaras o detrás de un micrófono, ser el apoyo que permite que otros puedan servir de una manera efectiva. La contribución económica a la obra del Evangelio, grande o pequeña, firme y sostenida, es muy necesaria y valorada por Dios.
Ahora mismo estás escuchando este mensaje gracias a que tú y otros fieles seguidores de Jesús decidieron suscribirse, apoyarla, compartirla, incluso recomendarla, como otras tantas obras que el Espíritu Santo ha inspirado para la Evangelización.
Pero aún falta mucho, cada día se requiere de más y mejor material para hacer crecer el Reino, invertir en espacios de trabajo, en profesionistas, en equipo, en servicios, en cámaras, en micrófonos, en estudios de grabación y un largo etcétera, que podría seguir mencionando. Si aún no lo haces, te invito a pensar en esta obra de Evangelización o en algún otro apostolado que necesite de tu ayuda. Que Dios te muestre cómo puedes apoyarlo, ya sea con un donativo económico anual o mensual; ofrece tu tiempo como voluntario o comparte con alguien que no lo conozca y que sepas que puede hacer una aportación.
Pregúntate, ¿Cómo puedes usar lo que Dios te ha dado para bendecir a otros y apoyar la obra de la Evangelización? No busques reconocimiento, sirve y apoya con un corazón humilde, sabiendo que tu recompensa viene de Dios, porque Dios ha hecho grandes cosas en ti. Cada acto de generosidad y servicio, apoyado con tus propios bienes, es un acto de adoración hacia Jesús.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón. Cómo María, todo por Jesús y para Jesús.

Conozcamos a San Genaro y el milagro de su sangre, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México.
Conozcamos a los santos Genaro y compañeros con Radio María de Colombia oficial.
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