Imagen: A la izquierda el beato P. Miguel Agustín Pro, sacerdote jesuita vinculado a un atentado cometido contra Álvaro Obregón. El autor intelectual y material del delito declaró ser culpable, pero aún así, no se le otorgó la libertad al padre. El 23 de noviembre de 1927 el Padre Pro fue fusilado.
Su última voluntad fue rezar. Se hincó y estuvo unos minutos en recogimiento. Se levantó, abrió los brazos en cruz y dijo:
¡Viva Cristo Rey!
A la derecha, la nudista Miss México proclamada Miss Universo 2025, luego de empelotarse, vestirse de deidad mexicana y finalmente vestirse de Niño Jesús y gritar Viva Cristo Rey.
Vídeos del P. Javier Olivera Ravasi – Que no te la cuenten.
Hoy los verdaderos católicos de Hispanoamérica y el mundo levantamos la voz como San Juan el Bautista en el desierto, porque México corre el riesgo de olvidar quién es y de quién viene su gloria.
Se proclama «¡Viva Cristo Rey!» desde pasarelas y luces, pero se desnuda el cuerpo que debería ser templo del Espíritu Santo. Se alardea de una valentía inexistente, se juega sacrílegamente con lo sagrado, como si Cristo fuera un accesorio, un adorno, un espectáculo más para el aplauso del mundo.
¡No!
Los cristeros no murieron para que el nombre de Cristo Rey fuera reducido a un slogan de entretenimiento o cliché mercantilista de una mujer semidesnuda mostrándose como objeto sexual al mundo.
Ellos no entregaron su vida para que la fe se vistiera de traje de baño, de diosa azteca, o de lentejuela y se mezclara con vanidad convirtiéndose en un show deplorable propio de prostíbulos.
Ellos murieron con pólvora en el pecho y el Santo Rosario en la mano.
Murieron mirando al cielo, no a reflectores ni coqueteando con jueces.
Su último vestido fue la sangre, no el brillo.
Su pasarela fue el patíbulo.
Su corona fue la de espinas.
Ese es el ejemplo. Esa es la valentía. Esa es la verdad.
Que México y Latinoamérica no se deje engañar por la apariencia del valor.
El valor no está en mostrar el cuerpo, sino en ofrecerlo como sacrificio vivo.
No está en proclamar un grito mientras se contradice con gestos y símbolos vaciados.
El valor está en ser fiel, aunque te cueste la vida.
El valor está en defender a Cristo, aunque el mundo te odie.
El valor está en la cruz, no en la cámara.
México, recuerda o perecerás espiritualmente.
No vendas tus santos.
No trivialices tu fe.
No deshonres a tus mártires.
Que la memoria cristera no sea ahogada por la vergonzosa cultura del espectáculo.
Que el fuego que los sostuvo vuelva a encender tu corazón.
Que el grito que estremece la eternidad vuelva a escucharse con la fuerza del martirio:
¡VIVA CRISTO REY!
¡VIVA SANTA MARÍA DE GUADALUPE!
¡VIVAN LOS CRISTEROS!
Que México vuelva a ser tierra de fe, ejemplo para el mundo y no de burla.
Tierra de mártires, no de moda ofensivamente religiosa.
Tierra donde Cristo sea Rey, no accesorio.
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Fuente: Beato Miguel Agustín Pro – Contrarrevolución Cristera en México – Arquidiócesis de México
