“Pujilí: Vecinos y medio de comunicación exigen sanciones ante presencia de vacas, cerdos y llamas en zona urbana declarada hace 12 años, con basura acumulada, quema de residuos y talleres clandestinos”

Imagen de cerdo en El Capulí, zona urbana desde hace más de doce años, según ordenanza municipal.

En la urbanización El Capulí, declarada oficialmente como zona urbana hace más de doce años, se reporta un alarmante cuadro de cría de animales de granja —vacas, cerdos, borregos, gallinas, llamas— en plena área residencial que ya hace varios meses atrás denunciamos públicamente sin obtener soluciones favorables.

Vecinos denuncian a  Informa-Te Ve LATAM además acumulación de basura y residuos orgánicos, quema de maleza, proliferación de excrementos y basura, presencia de talleres metal-mecánicos clandestinos y abandono sanitario. Según los afectados, la situación atenta contra la salud pública, la dignidad del entorno, el derecho constitucional a un ambiente sano y viola normas nacionales y locales de bienestar animal y ordenamiento del suelo.


Contexto y antecedentes

 

  • El Capulí fue inscrito como urbanización urbana hace más de doce años, según registros catastrales, certificados de gravamen e impuestos prediales del cantón Pujilí —lo que lo configura legalmente como zona residencial.

  • Desde marzo de este año, mediante redes sociales y denuncias formales, Informa-Te Ve LATAM ha alertado a las administraciones municipales (gobiernos del exalcalde José Arroyo y de la exalcaldesa Delfina Chusin), y al Estado, sin obtener respuesta efectiva ni solución concreta.

Este historial de denuncias ignoradas agudiza la gravedad del problema y evidencia una omisión institucional prolongada.


Situación actual denunciada

 

Según testimonios de vecinos y reportes fotográficos recibidos por este medio, la urbanización presenta múltiples irregularidades:

  • Animales de granja deambulan libremente o están en corrales improvisados, en medio de casas y lotes habitacionales.

  • Excrementos, residuos de alimentos podridos, basura y maleza abandonada en espacios comunes, con proliferación de moscas, roedores e insectos — posibles vectores de enfermedades.

  • Quema de desechos y maleza, generando humo, malos olores y riesgo de incendio.

  • Talleres clandestinos de metal-mecánica operando en medio de viviendas; contaminación sonora, ambiental y riesgo químico.

  • Falta de saneamiento, limpieza, recolección de desechos, control sanitario o manejo responsable de residuos y animales.

El resultado: un hábitat degradado, insalubre, inseguro y contrario a normas urbanísticas, sanitarias y de bienestar animal.


Marco normativo y legal — qué leyes y normas se violan

 

Este cuadro no sólo es moralmente reprobable; es jurídicamente imperativo que las autoridades actúen. Entre las normas que se contravienen destacan:

  • El Código Orgánico del Ambiente (COA), que regula la fauna urbana: define lo que es fauna urbana, establece que el bienestar animal debe ser garantizado y limita el mantenimiento de animales en zonas urbanas bajo parámetros de higiene, salud pública y compatibilidad ambiental. Gobierno de Ecuador+1

  • Las prohibiciones expresas a mantener animales de producción o destinados al consumo (bovinos, porcinos, aves, etc.) en zonas urbanas, cuando ello implique condiciones antihigiénicas, hacinamiento, abandono, exposición a riesgo sanitario, maltrato o negligencia. participa.asambleanacional.gob.ec+2Servicio de Rentas Internas+2

  • Las obligaciones del Estado y de los Gobiernos Autónomos Descentralizados de regular, controlar, inspeccionar y sancionar tenencia y manejo de fauna urbana, gestión de residuos, control de plagas, saneamiento ambiental y protección del entorno. gualaceo.gob.ec+2Servicio de Rentas Internas+2

  • La normativa de salud pública, que prohíbe la instalación de establos o granjas de producción animal dentro de perímetros urbanos, en defensa de la higiene, salud colectiva y salubridad ambiental. Derecho Ecuador+1

Por tanto, la presencia de estos animales de producción, los desechos, quema de residuos, talleres clandestinos y abandono sanitario constituyen una infracción grave y sancionable, tanto a nivel ambiental como de salud pública, bienestar animal, y ordenamiento territorial.


Perspectiva moral y católica — una exigencia de dignidad, justicia y mayordomía sobre la creación

 

Para muchos de los vecinos de El Capulí y otras áreas urbanas de Pujilí—creyentes y ciudadanos comprometidos— no se trata solo de incumplimientos normativos, sino de un fracaso moral y espiritual. Desde la cosmovisión cristiana-católica se asume que toda creación de Dios —humanos, animales, naturaleza— merece respeto, cuidado, dignidad y responsabilidad. Permitir la cría indiscriminada de animales de granja en un ámbito residencial urbano, sin condiciones dignas, con basura, excrementos, quema de desechos y contaminación, equivale a profanar la creación, vulnerar la dignidad del prójimo y atentar contra el bien común.

Quienes viven en El Capulí exigen ser mayordomos responsables de la creación, defender la salud, la vida, la limpieza, la convivencia pacífica y el orden. Exigir una intervención firme no es un capricho, sino un deber moral, ciudadano y espiritual.


 

Testimonios, denuncias previas e impunidad — lo que revela la inacción institucional

Desde marzo de este año, Informa-Te Ve LATAM ha difundido públicamente —vía redes sociales, denuncias directas y solicitudes formales— la situación en El Capulí. Se han enviado comunicaciones tanto a alcaldías anteriores como a la administración actual, sin que hasta ahora exista una respuesta clara, un plan de acción, una inspección efectiva ni sanciones.

Esta omisión persistente representa no solo negligencia institucional, sino una falta de respeto a los derechos ciudadanos: el derecho a un ambiente sano, a la salud, al bienestar, al orden urbano. Además, agrava la vulnerabilidad de los vecinos, especialmente niños, ancianos y familias.


Qué se exige: demandas concretas ante autoridades competentes

Ante esta situación, los vecinos y este medio formulan las siguientes exigencias:

  1. Inspección inmediata y detallada de la urbanización El Capulí por parte de autoridades municipales, ambientales y de salud pública.

  2. Identificación de los responsables de la cría ilegal de animales, de los talleres clandestinos y de la quema/acumulación de basura.

  3. Retiro forzoso e inmediato de animales de granja del perímetro urbano, en cumplimiento de la normativa vigente.

  4. Clausura de talleres clandestinos de metal-mecánica en zona residencial; sanciones severas por contaminación, ruido, riesgo químico.

  5. Limpieza urgente, recolección de residuos, desinfección, fumigación y saneamiento del área; control de plagas y vectores.

  6. Imposición de sanciones ejemplares a los infractores —multas, procesos administrativos, reparación del daño, control permanente.

  7. Implementación de medidas preventivas: registro de fauna, control sanitario, educación comunitaria, fiscalización constante.

  8. Transparencia y rendición de cuentas pública: informar a vecinos y comunidad sobre acciones adoptadas, plazos, resultados.


Importancia del caso — lo que está en juego

 

  • Salud pública: riesgo real de brotes, enfermedades zoonóticas, contaminación ambiental, proliferación de plagas.

  • Derecho ciudadano: al ambiente sano, a la dignidad, a la seguridad, a la convivencia pacífica.

  • Bienestar animal: respeto al equilibrio ecológico, trato digno de los seres vivos, cumplimiento de normativa nacional.

  • Ordenamiento territorial: respeto al uso de suelo urbano; evitar urbanización convertida en zona ganadera o industrial.

  • Justicia social: protección a familias vulnerables, prevención de desigualdades, garantía del bien común.

  • Responsabilidad moral y espiritual: cumplimiento del deber de cuidar la creación, proteger la vida, promover la dignidad.

Este no es un asunto menor: es un llamado urgente a que el Estado, la comunidad y los ciudadanos asuman compromisos serios con la vida, el ambiente, la salud y la justicia.


Conclusión y llamado final

 

La situación de El Capulí —cría ilegal de ganado, abandono sanitario, basura, quema de residuos, talleres clandestinos, impunidad institucional— representa una convergencia de vulneraciones: ambientales, sanitarias, urbanísticas, morales y ciudadanas.

Hoy, vecinos, familias, creyentes y la comunidad representada por Informa-Te Ve LATAM alzan su voz: exigen respeto a la ley, protección del ambiente, dignidad de la vida, cumplimiento de la normativa, sanciones ejemplares, restauración del daño y prevención persistente.

No se trata solo de animales o de basura: se trata de vida, dignidad, salud, justicia, fe y responsabilidad.

En virtud de todo lo expuesto y en cumplimiento del derecho constitucional que nos asiste, hemos enviado un oficio formal dirigido a la Municipalidad del cantón Pujilí, exhortando a la aplicación inmediata de la ley y de las ordenanzas municipales vigentes. Dicho oficio exige intervención urgente, control sanitario, retiro de animales de granja, clausura de actividades clandestinas, sanciones administrativas ejemplares y la ejecución de medidas correctivas que protejan a la población.

El Municipio ha tenido conocimiento público reiterado de esta problemática —por denuncias ciudadanas, publicaciones documentadas y solicitudes — y, hasta la fecha, no ha actuado con eficacia ni celeridad, incumpliendo su corresponsabilidad legal en materia ambiental, urbana y sanitaria. Por ello, como ciudadanos y como medio de comunicación comprometido con la verdad, sostenemos que es nuestro derecho irrenunciable vivir en un ambiente sano, seguro, digno y conforme a la ley, según lo garantiza la Constitución de la República del Ecuador y la normativa ambiental vigente.

La comunidad espera respuesta inmediata, acciones concretas y la restitución del orden legal. No pedimos favores —exigimos lo que la ley ya contempla.
Quien conoce un daño y no lo corrige, lo perpetúa.
Quien tiene autoridad y no actúa, se vuelve cómplice de la injusticia.

Hacemos un llamado público a las autoridades competentes: actúen con firmeza, responsabilidad y sentido del deber. Que el silencio no sea complicidad. Que la ley, la ética, la moral y el amor al prójimo se impongan.

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