Imagen del Santísimo Sacramento, Iglesia Matriz de San Pedro de Pelileo, Tungurahua. Theios Parrhesía.

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el pueblo de La Mojonera, estado de Guerrero, México.
Santa Misa presidida por el Presbítero Javier Martín, FM desde Madrid, España, Magnificat TV.
Liturgia de la Palabra del Martes de la II Semana de Cuaresma.
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del libro de Isaías 1, 10. 16-20
Oíd la palabra del Señor,
príncipes de Sodoma,
escuchad la enseñanza de nuestro Dios,
pueblo de Gomorra.
«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista
vuestras malas acciones.
Dejad de hacer el mal,
aprended a hacer el bien.
Buscad la justicia,
socorred al oprimido,
proteged el derecho del huérfano,
defended a la viuda.
Venid entonces, y discutiremos
—dice el Señor—.
Aunque vuestros pecados sean como escarlata,
quedarán blancos como nieve;
aunque sean rojos como la púrpura,
quedarán como lana.
Si sabéis obedecer,
comeréis de los frutos de la tierra;
si rehusáis y os rebeláis,
os devorará la espada
—ha hablado la boca del Señor—».
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la primera lectura
La invitación que nos hace Dios hoy por medio del profeta es muy clara: «aprendan a hacer el bien». Es importante notar que Dios nos conoce y sabe que el ser humano crece y se desarrolla siguiendo procesos, y que es muy difícil que las cosas cambien de la noche a la mañana. Por ello, hoy nos invita a entrar a la escuela del amor para «aprender a hacer el bien». Y es que en esta escuela, el maestro y director es el Espíritu Santo. Asistir a sus clases es irle dando espacio en nuestra vida por medio de la oración y de los sacramentos. Quienes participan de esta escuela notarán cómo día con día, el pecado va desapareciendo de su vida y la caridad se va haciendo cada vez más manifiesta y operante. Dios no nos pide cambios que están fuera de nuestras posibilidades, pero nos pide disposición y cooperación a su gracia; seamos dóciles y así evitaremos que el mal nos domine.
Salmo 49, 8-9. 16bc-17. 21. 23
R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
V/. No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños. R/.
V/. ¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? R/.
V/. Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias,
ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios». R/.
Lectura del Santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12.
En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame ‘maestros’. Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar ‘guías’, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Santo Evangelio
No podemos dar una interpretación literalista de estos enfáticos mandatos del Señor, o a partir de aquel momento, ningún niño hubiese podido llamar padre a sus padres, ni los alumnos hubiesen podido llamar más maestro a quienes les enseñan; el problema no está en las palabras, está en la intención del uso de las palabras o los títulos. El problema no es que te llamen maestro, sino que exijas que te llamen así, porque crees que tú eres la referencia de la verdad o que llames a alguien padre, porque estás convencido de que ese hombre es el único origen de lo que te da vida. Hoy Cristo, nos pide que tengamos la madurez de separar la predicación del predicador, porque fuera de Cristo, todo anunciador del Evangelio es incapaz de vivir lo que predica, pues el aguijón de la carne se encarga de demostrarnos que, perfecto, solo es Dios, y Maestro de la verdad, solo es el Verbo Encarnado.
Debo confesar que yo mismo en ocasiones, soy incapaz de vivir lo que predico, porque no me predico a mí mismo, ni a mis triunfos o virtudes: predico a Cristo. La Iglesia predica a Cristo y cuando se pone como modelo, no se refiere a la bondad o perfección de cada uno de sus miembros en lo singular, sino a la perfección de quien es la cabeza, Cristo, y del Espíritu que, a pesar de nuestras fragilidades, la mantiene con vida y predicando a su Señor. Y por eso la Iglesia es maestra, porque tiene la obligación de comunicar lo que ha escuchado a su Señor y ha transmitido de generación en generación, hasta nuestros días. Ella no puede inventar nada, no puede dar por hecho lo que no le ha sido revelado, ni puede cambiar la revelación a voluntad, por capricho de algunos pastores o por la exigencia de las mayorías manipuladas. Ella solo es custodia del don recibido, que está obligada a transmitir con integridad.
“Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra”, decía Jesús en el Evangelio de hoy. O sea que el Señor no invalida la enseñanza de los escribas y fariseos, sino que pide que vivamos según Dios lo ha manifestado, primero a Moisés y ahora a nosotros, a través de su Palabra, pero quiere que no tengamos como referencia última a los emisarios del mensaje, sino a la fuente del mensaje. Pero el texto continúa, y es aquí donde encontramos la denuncia que Jesús hacía y nos hace a nosotros hoy. Él dice: “ellos ni con el dedo los quieren mover, todo lo hacen para que los vea la gente”. O sea que el Señor no denuncia el que prediquemos la verdad, sino que la prediquemos, pero que no estemos dispuestos a vivirla; no denuncia la caída o la imperfección de los escribas, sino el pacto con la mediocridad, con la maldad, con nuestro pecado.
Hoy, Jesús te pide primero que no traiciones la verdad, que no caigas en la tentación de descartar su revelación por el simple hecho de que es difícil vivirla. Segundo, Dios te pide que no te rindas, que sigas luchando, que no te conformes con ser bueno según el estándar del mundo, porque al seguir a Dios, todos caeremos. No te acostumbres a tu pecado, no pactes con él, sigue luchando y pide fuerza y su luz para que seas capaz de vencer tus debilidades con su fuerza, con su luz y con su gracia. Tercero, Dios te pide además, que no te enorgullezcas con los roles que desempeñas o has desempeñado o con los títulos que, por gracia de Dios, has obtenido, que no te engañes creyendo que eres más o vales más que otros por ciertas características, privilegios o roles, y que no te dejes fascinar por tus logros o las cosas que has podido hacer, pues, todo es gracia, y grande y digno de gloria solo es Dios. Yo hice esto, yo fui el primero en hacer aquello, a mí se me ocurrió, solo yo he podido lograr lo que nadie más. Cuando tengas la tentación del ‘yo’, levanta la mirada y date cuenta de que todo logro tuyo es gracia divina y que también Dios derrama sus gracias y carismas en aquellos que te rodean. Decide reconocerlos y reconoce a Dios a través de esa bondad y agradece a Dios y agradéceles también a ellos.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
P. Luis Alberto Tirado Becerril, misionero del Espíritu Santo . En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Reflexión del décimo tercer día de la Cuaresma con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Ecuador.
Homilía de hoy con el P. Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.
Conozcamos al santo de hoy, san Emeterio de Calahorra, con los canales Despertar con Dios y La voz de los santos.
Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.
Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.
Ver también: Santa Misa y Liturgia De La Palabra del Lunes de la II Semana de Cuaresma 02032026
Les obsequiamos un especial de Cuaresma: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía para ver y descargar.
Ver también: Cuaresma: Cuarenta Días de Conversión Frente a la Cultura del Desenfreno
