Católico debe decir no a las cábalas ¡Este Año Nuevo, pongamos a Dios en el centro de nuestras vidas!

Imagen de referencia: Las cábalas son pecado grave, es idolatría y como idolatría es abominable ante Dios porque ponen estas supersticiones sobre la fe cristiana, camino a la salvación.

Mientras el mundo se aferra a supersticiones vacías y cábalas que no tienen poder alguno, como el uso de calzones amarillos, las uvas de medianoche, o correr con maletas en mano, recordemos que estas prácticas no solo carecen de sentido, sino que nos alejan de nuestra verdadera fe. Estas acciones desagradan a Dios, pues en lugar de confiar en Él, se busca en lo vano y lo material lo que solo su amor y su providencia pueden darnos.

Es tiempo de reflexionar. Al cerrar este año, debemos mirar al cielo, pedir perdón por nuestros pecados, y agradecer con el corazón todas las bendiciones que hemos recibido, aun en medio de los desafíos. Reconozcamos que todo lo bueno proviene de su mano y que sin Él nada podemos lograr.

Este Nuevo Año, en lugar de confiar en supersticiones, confiemos en la poderosa mano de Dios, que nunca nos abandona. Pongamos nuestra vida, nuestros sueños, y nuestras preocupaciones en sus Sagradas Manos. Él es el único que puede guiarnos, bendecirnos, y fortalecernos para vivir según su Santa Voluntad.

Dejemos atrás las prácticas que nos apartan de la verdad. Las cábalas no son inofensivas; nos alejan de la fe y abren las puertas al enemigo. ¡Es momento de dar un paso de fe y renunciar a todo aquello que desagrada al Señor!

La Biblia condena claramente la brujería, las prácticas ocultas y cualquier tipo de superstición o magia, ya que estas acciones implican buscar poder o conocimiento fuera de Dios, lo cual es contrario a su voluntad. A continuación, te comparto algunas lecturas bíblicas que hablan sobre este tema:

1. Deuteronomio 18:10-12

«No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.»

Dios prohíbe cualquier práctica relacionada con la brujería, la adivinación o el espiritismo, calificándolas como abominaciones.


2. Éxodo 22:18

«A la hechicera no la dejarás con vida.»

Aunque este versículo pertenece al Antiguo Testamento, y la pena de muerte ya no se aplica en este contexto, muestra la severidad con la que Dios condena la hechicería.


3. Levítico 19:31

«No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios.»

Dios advierte que acudir a encantadores o adivinos contamina espiritualmente y nos aleja de Él.


4. Gálatas 5:19-21

«Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.»

Aquí, la hechicería se menciona como una obra de la carne, incompatible con una vida bajo la dirección del Espíritu Santo.


5. Apocalipsis 21:8

«Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.»

Este pasaje revela que los hechiceros estarán entre aquellos que no tendrán lugar en el reino de Dios, sino en la condenación eterna.


Reflexión

La brujería, las prácticas ocultas y las supersticiones son condenadas en la Biblia porque apartan al ser humano de confiar plenamente en Dios. Estas prácticas buscan soluciones, poder o conocimiento en fuentes espirituales que no provienen del Señor, lo cual es una grave desobediencia y lleva a la oscuridad espiritual.

Dios nos llama a poner nuestra confianza únicamente en Él.

Comencemos este año con oración, con humildad y con un corazón dispuesto a hacer su voluntad. Encomendémonos a la Divina Providencia, seguros de que Él proveerá todo lo necesario: casa, vestido, sustento, y la fortaleza para caminar de su mano todos los días.

«Encomienda al Señor tu camino; confía en Él, y Él hará» (Salmo 37:5).
No hay mayor seguridad que confiar en el Dios Todopoderoso, quien no falla. Este Año Nuevo, deja las cábalas y supersticiones, y elige la fe. Dios nos ama, nos sostiene, y nunca nos desamparará.

Pongamos el Año Nuevo y toda nuestra vida en sus manos, porque solo en Él encontraremos la paz, la dirección y la verdadera prosperidad. ¡Feliz Año Nuevo en Cristo!

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