“Cuando el dolor no es solo físico: pacientes denuncian violaciones a sus derechos en tratamientos odontológicos en Ecuador”

Imagen de calce o carilla salido de paciente a los dos días de colocado.

 

Por: Redacción Especial de Salud y Derechos Humanos

En un país donde el acceso a la salud debería ser un derecho y no una ruleta de suerte, la historia de muchos pacientes que buscan alivio en un consultorio odontológico termina convirtiéndose en una pesadilla. La falta de control, profesionalismo y sensibilidad en algunos profesionales de la odontología ha generado una serie de vulneraciones sistemáticas a los derechos humanos y a la dignidad de los pacientes.

Uno de los testimonios más conmovedores y reveladores proviene de una ciudadana que ha transitado por diferentes provincias del Ecuador en busca de atención dental digna y profesional. Su recorrido incluye experiencias tan humanas y esperanzadoras como dolorosas y abusivas.

En Alausí, en 2020, fue atendida por la odontóloga venezolana María Oderay Pazmiño Jaramillo, quien, con extrema empatía y habilidad técnica, logró extraerle dos piezas dentales sin causarle dolor, respetando su delicada sensibilidad dental. “Ella me entendió, fue cuidadosa, y me trató como un ser humano, no como un objeto más en la fila”, relata con gratitud.

Lamentablemente, la excepción confirma la regla. En 2022, al acudir a un consultorio frente a la Plaza Pachano en Ambato, fue atendida por un practicante supuestamente avalado por una doctora, quien le causó graves daños a dos dientes. “Me lastimó profundamente. No me explicó nada. Solo supe que algo estaba muy mal cuando sentí el dolor y vi el resultado”, recuerda con angustia.

La situación empeoró en 2023 en Píllaro, Tungurahua, con la odontóloga Leonela Chicaiza, propietaria del local Leodental. Aunque inicialmente mostró amabilidad, terminó rompiéndole, casi arrancándole una muela del juicio de forma traumática y fabricó una placa dental defectuosa. La negativa a devolver el dinero evidenció una falta de ética profesional alarmante. “Tuvimos que presionarla para que reconociera el error y devolviera el dinero que cobró”, afirma.

Ejemplo de placa dental bien hecha. PROPDENTAL

 

Sin embargo, aún quedan médicos comprometidos. En Latacunga, en diciembre de 2024, la odontóloga Andrea (cuyo apellido no recuerda) demostró gran sensibilidad y precisión. Su trabajo fue impecable, pero lamentablemente tuvo que salir del país para especializarse. Tras su partida, el paciente acudió a la clínica Art Dentis, donde la doctora María Fernanda Páez realizó una carilla que se soltó en pocos días. La solución fue aún más inquietante: le arregló el diente equivocado y pretendió cobrar por el error. “Es desordenada y trabaja apurada, sin prestar atención al paciente”, denuncia. En su última visita, fue testigo de una escena desgarradora: una niña salió llorando en brazos de su progenitor, con un apósito grande y gritos de dolor que retumbaban en el consultorio. “Eso no debe pasar si el profesional es bueno”, indica la ciudadana.

Una denuncia con respaldo legal

Estos no son simples incidentes aislados. Son síntomas de una crisis ética y estructural que requiere atención inmediata. La Constitución del Ecuador, en su artículo 32, establece que “la salud es un derecho que garantiza el Estado” y que su prestación debe ser oportuna, eficiente, de calidad, con calidez y sin discriminación.

Asimismo, la Ley Orgánica de Salud en su artículo 7 reconoce el derecho de los pacientes a ser informados, a recibir atención adecuada y a que se respete su dignidad.

A nivel internacional, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), ratificado por Ecuador, establece que los Estados deben garantizar el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental. La OMS también destaca que los servicios de salud, incluyendo la odontología, deben ser accesibles, aceptables, de calidad y centrados en el paciente.

¿Cómo hacer justicia?

Si has sido víctima de un mal procedimiento dental, puedes presentar una denuncia formal ante el Ministerio de Salud Pública (MSP), el Colegio de Odontólogos, o ante la Defensoría del Pueblo. Además, puedes iniciar un proceso civil o penal por mala práctica médica con respaldo del Código Orgánico Integral Penal (COIP), artículo 146, en caso de daño grave, negligencia o impericia.

Es fundamental exigir:

  • Historia clínica completa.
  • Radiografías y fotografías del trabajo mal hecho.
  • Facturas y comprobantes de pago.
  • Informe de un segundo profesional que respalde el daño.

Un llamado urgente a la conciencia profesional

La ciudadanía merece atención dental ética, profesional y humana. Es hora de que las autoridades tomen cartas en el asunto, fiscalicen a fondo los centros odontológicos y promuevan campañas para educar a la población sobre sus derechos.

Como sociedad, no podemos normalizar el maltrato en los consultorios. Los profesionales que dañan a un paciente no solo cometen un error técnico: atentan contra su salud, su dignidad y su confianza.

Que el dolor no nos calle. Que el miedo no nos paralice. Los derechos de los pacientes deben ser protegidos y exigidos.

En conclusión, es imperativo que se apliquen sanciones severas y ejemplarizantes a los odontólogos que, por negligencia, impericia o mala fe, causen daño a la salud y bienestar de sus pacientes. Estas sanciones no solo deben contemplar la inhabilitación profesional temporal o permanente, sino también la reparación económica integral de los daños ocasionados, incluyendo tratamientos correctivos, indemnización por daños físicos y psicológicos, y devolución del dinero pagado por servicios defectuosos. El Código Orgánico Integral Penal (COIP), en su artículo 146, sanciona la mala práctica profesional que cause lesiones o muerte, mientras que el Código Civil Ecuatoriano (artículo 2214 y siguientes) respalda el derecho de todo ciudadano a ser indemnizado por perjuicios derivados de actos ilícitos. Además, la Ley Orgánica de Defensa del Consumidor establece en su artículo 11 que el proveedor está obligado a resarcir los daños causados por productos o servicios defectuosos. Es hora de que las instituciones competentes hagan cumplir estas normativas con rigor y que los pacientes se empoderen para exigir justicia y respeto.

Si usted tiene alguna mala experiencia con malas prácticas odontológicas, no dude en comentarlo con nosotros mediante nuestros medios de contacto.

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