Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote – Santa Misa y Liturgia de la Palabra del Jueves de la X Semana del Tiempo Ordinario 12062025

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Topiltepec, Diócesis de Chilpancingo Chilapa, estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Miércoles de la X Semana del Tiempo Ordinario

 

Tomado de: Lectura y Salmo de hoy 12-06-2025, San Pablo – Colombia 

 

PRIMERA LECTURA

 

Del profeta Isaías 52, 13–53, 12

 

Miren, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y comprender algo inaudito. ¿Quién creyó nuestro anuncio?; ¿a quién se reveló el brazo del Señor? Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultaban los rostros, despreciado y desestimado.

Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca: como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca.

Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién se preocupará de su estirpe? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malvados y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación: verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento.

Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor

 

SALMO RESPONSORIAL

 

Salmo 39

 

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Cuántas maravillas has hecho, Señor y Dios mío, cuántos planes en favor nuestro. Nadie se te puede comparar. R/.• En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón. R/.

He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor. R/.

No callé tu justicia, antes bien, proclamé tu lealtad y tu auxilio. Tu amor y tu lealtad no los he ocultado a la gran asamblea. R/.

 

Santo Evangelio de Hoy según San Lucas 22, 14-20

 

Con el Pbro. Ernesto Maria Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

En aquel tiempo, llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: «Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios».

Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias y dijo: «Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios».

Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: «Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes.»

Palabra de El Señor

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús

 

Reflexión

 

Dos acciones pueden ser consideradas como las propias del sacerdote ministerial: La Reconciliación y la celebración Eucarística. De manera particular, en la Eucaristía actualiza de nuevo la Cena y posibilita a la Iglesia comer el cuerpo y beber la sangre de Cristo, elementos sin los cuales, como lo dice el mismo Jesús no se pude tener vida, no se puede resucitar.

Jesús ha sellado una nueva alianza, una alianza de amor, por medio de la cual nosotros aceptamos ser su pueblo y él ser nuestro Dios. Aceptamos vivir de acuerdo al Evangelio y él nos promete darnos la gracia para ser verdaderamente felices. Con el amén que pronunciamos cuando el sacerdote levanta el cáliz con la sangre de Cristo y la patena con su cuerpo, estamos reafirmando este compromiso.

Por eso, más que una aclamación, debería ser un grito jubiloso o un programa de vida. La próxima vez que participes en la Eucaristía, recuerda que después de la consagración, por medio de las palabras del sacerdote, ya no hay más pan ni más vino, sino el cuerpo y la sangre de Cristo, y que esto fue posible por el don que Dios les dio a sus apóstoles de ser con él también sacerdotes. ¡Qué gracia infinita ha donado Cristo a su Iglesia en los sacerdotes!

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Abrele tu corazón. Cómo Maria, todo por Jesús y para Jesús.

 

Les dejamos este especial maravilloso con el P. José Arturo López Cornejo desde la Diócesis de Chilpancingo Chilapa: Los Apóstoles reciben el sacerdocio de Cristo – Café Católico.

 

Queremos extender un saludo muy especial a todos los sacerdotes muy queridos por nosotros tanto de Ecuador como Latinoamérica:

 

P. Luis Arias, Párroco de la parroquia San Buenaventura de Pujilí, Cotopaxi.

P. Juan Cardona, P. Gabriel Quintero, P. Fernando Monzón, P. Melvin Ramos – presbíteros de la parroquia Madre del Salvador, El Salvador.

P. José Arturo López Cornejo, presbítero de la Diócesis de Chilpancingo Chilapa, México.

P. José de Jesús Aguilar Valdés, México DF.

P. Javier Olivera Ravasi, Que no te la Cuenten, Argentina.

P. Luis Fernando Intriago Páez, presbítero de la Arquidiócesis de Guayaquil.

P. José Manuel Delgado, párroco de Nuestra Señora de la Alborada y vocalista del grupo musical católico «Los Padrecitos», Arquidiócesis de Guayaquil

Monseñor Giovanny Paz, Obispo de la Diócesis de Latacunga

P. Jorge Yánez, párroco de la Catedral de Latacunga.

A todos los sacerdotes que pasaron, que ya no están presentes, que se fueron lejos, que partieron a la eternidad como el P. Juan Francisco Aragón Larrazábal, párroco de Czestochowa, P. Abundio Velasco, Capellán del Colegio de la Asunción, P. Eduardo de Guayaquil y muchos otros sacerdotes que nuestra cabeza ingrata haya olvidado sus nombres.

A los diáconos que también son sacerdotes: Don Segundo Vargas y Don Alberto Morales ambos diáconos de Nuestra Señora de Czestochowa, Guayaquil.

Por las vocaciones sacerdotales. Danos Señor sacerdotes santos conforme a tu Corazón.

Y sigamos los sanos consejos del P. Walter Villacrés de la Diócesis de Riobamba, a quien recordamos con mucho afecto y respeto. Es presbítero de la Diócesis de Riobamba.

 

Gracias al P. Martín Ávalos quien nos acompaña desde abril 2020 cuando quedamos solos y abandonados en plena pandemia y no ha dejado de acompañarnos desde la Parroquia Madre de Salvador, Santa Ana – El Salvador. 

 

Gracias al P. Gonzalo Torres quien bautizó a mi hijo un Domingo de la Misericordia en 2016. párroco de la parroquia Divino Niño, Mucho Lote 2, Arquidiócesis de Guayaquil

 

Padre Roberto Rodríguez, actual Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa» fue nuestro primer párroco en 2013 cuando recién nos casamos. 

 

P. Alfonso Avilés, fue nuestro párroco en la parroquia San Alberto Magno, Diócesis de Daule, continúa en esa parroquia junto al P. Felipe.

 

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TÚ ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE, DICE EL SEÑOR.

 

GRACIAS A TODOS NUESTROS SACERDOTES, QUE DIOS LES BENDIGA Y LES CENTUPLIQUE SU ENTREGA Y SU AMOR. Amén.

 

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